REPORTAJE – Un verano diferente

Turismo con mochila por destinos lejanos, prácticas profesionales o monitora de campamento; tres opciones menos convencionales para disfrutar intensamente de las vacaciones

En verano no todo es piscina. Los meses de vacaciones brindan también la oportunidad de vivir experiencias más intensas. ¿Una temporada de viaje por destinos exóticos con experiencias que guardar en la mochila? ¿Un periodo de prácticas profesionales en una empresa para abrir camino en el complicado mercado laboral? ¿Una colaboración como monitora de campamento que permita disfrutar y hacer disfrutar?
Tan sólo tres ejemplos, tres opciones por las que se han inclinado tres vecinas de Estella y de las que se puede ir tomando nota; tres maneras enriquecedoras para convertir el verano en una época productiva y estimulante.

Mª PUY PORTILLO GARCÍA. PRÁCTICAS PROFESIONALES.
“Siempre he tenido claro que quería aprovechar los veranos y hacer prácticas sí o sí”

Estudiante del doble grado Periodismo y Filología Hispánica en la Universidad de Navarra, a Mª Puy Portillo García, de 21 años, le queda tan sólo un año para terminar. Desde hace dos cursos –este es el tercero- invierte sus veranos en actividades formativas que le abran el difícil camino laboral que algún día no muy lejano tendrá que afrontar. En 2014 la joven de Estella dio clases particulares a dos alumnos de Bachillerato; en 2015 hizo prácticas en la delegación comercial de Diario de Navarra en Estella y, este verano de 2016 combinará, también mediante prácticas, sus dos facetas de estudio: la comunicación y la filología.

Durante los meses de junio y julio se forma en el Museo Gustavo de Maeztu en labores comunicativas y de gestión cultural y será en agosto cuando se trasladará a Madrid para cubrir otro mes de prácticas, en este caso en la Real Academia Española (RAE). “Siempre he tenido claro que quería aprovechar los veranos y que quería hacer prácticas sí o sí. Es más fácil pasar este tiempo en la piscina o haciendo otras actividades de ocio, pero creo que es bueno ir abriéndote camino y hacer currículum”, explica.

Después de tres meses como periodista en prácticas el pasado verano, en esta ocasión da un giro hacia el ámbito de la cultura. “En el Museo me toca sobre todo redes sociales y también la actualización de la web”, cuenta. Además de colaborar en lo que haga falta.

Lejos de cumplir con el estereotipo de becaria dedicada a hacer fotocopias u otras tareas menores, siempre, en todas sus experiencias, le ha tocado trabajar como una profesional más. “La mejor manera de aprender”, asegura. “Para mí hacer prácticas es recibir una formación que no te aporta la universidad. Aunque tengas horas de prácticas durante la carrera, donde verdaderamente aprendes es en una empresa. En mis experiencias, incluida la actual en el Museo, siempre he hecho trabajo que me ha servido de aprendizaje. Espero que me sirva para el futuro”.

AINHOA REMÍREZ ORTEGA. MONITORA DE TIEMPO LIBRE EN URBASA.
“De txiki fui a muchos campamentos”

Ainhoa Remírez Ortega es una joven de Estella de 18 años estudiante de Integración Social en la Escuela Politécnica Navarra. Comenzó a finales de enero el curso de Monitor de Ocio y Tiempo Libre, ofrecido por la Casa de la Juventud María Vicuña, de Estella. Habilidades sociales y pedagógicas son conceptos que ha estudiado cada sábado por la mañana durante estos meses. Además un día el grupo fue al monte para profundizar en la sensibilización hacia el medio ambiente.

El curso de Monitor de Tiempo Libre completa sus estudios de grado en Integración Social. Terminado el primer curso, decidía emplear parte de su verano en otras actividades, como su colaboración en el campamento de Urbasa, organizado por la empresa local Mugitu. “Podía haber escogido otras organizaciones pero como de txiki fui a muchos campamentos, me decidí por esto”, explica.

Mugitu le brindó la oportunidad de completar el cursillo con las prácticas en el campamento de Urbasa. Además de acudir como monitora en la tanda del 15 al 24 de julio, ya ha comenzado su labor ayudando con los preparativos. “Hemos comprado las tiendas de campaña y la comida que hay que llevar, lo hemos organizando todo”.

El campamento en Urbasa es una iniciativa para niños de primero de la ESO de Lizarra Ikastola y otras de Pamplona y de Guipúzcoa. Les espera por delante nueve jornadas de ruta por la Sierra de Urbasa durmiendo cada día en un lugar diferente. “Me da un poco de miedo que no me hagan caso o que nos les sepa dirigir”, confiesa.

Según Ainhoa Remírez, el campamento de Urbasa es una buena iniciativa para que jóvenes de una misma edad compartan una experiencia en la montaña en la que tanto monitores como participantes están en las mismas condiciones. Una forma diferente de comenzar el verano y de adquirir experiencia, que le servirá para su carrera profesional y para su vida personal.

MAITANE ZABALZA NAPAL. MOCHILERA POR EL SUDESTE ASIÁTICO.
“No hay que tener miedo a viajar”

“Un día empecé a mirar billetes y encontré uno a Tailandia, que me interesó, y lo compré”. Es así como comienza la aventura de Maitane Zabalza Napal, una vecina de Estella de 29 años que decidió emprender sola un viaje de tres meses por el sudeste asiático. Tras finalizar sus estudios como Educadora Social y Experta en Género, decidió hacer realidad una ilusión que siempre había tenido. Con un contrato laboral a punto de finalizar, dio el paso.

“En principio fui sola porque no es fácil encontrar a nadie que se quiera marchar tres meses. Llevaba mucho tiempo esperando a que llegara el momento y las personas, entonces decidí hacerlo sola, aunque también es cierto que cuando me fui haciendo a la idea dejó de apetecerme que viniera nadie conmigo”, explica.

Después de volver tiene claro que este viaje no será el último, y que ir sola es toda una experiencia que quiere volver a repetir para conocer países que se le han quedado en el tintero, como Vietnam, India o Indonesia. “Esto engancha”, asegura.

Ha viajado, casi siempre en autobús, por Tailandia, Laos y Camboya, países muy fáciles de recorrer por la cantidad de mochileros como ella. En su opinión, lugares bastante explotados por el turismo, en los que, cuenta, la soledad hay veces que hay que buscarla “y alejarse un poco de la marabunta”. Pero no todo ha sido visitar lugares terrestres, también ha visitado el mundo submarino con dos cursos de buceo que le dieron la oportunidad de hospedarse en un barco durante cinco días. Toda una experiencia.

Internet le ha servido para buscar información sobre los lugares en los que pasar la noche y los lugares que visitar. También con tutoriales de YouTube llenó su mochila, su única compañera de viaje. “Vas con lo imprescindible y a lo largo del viaje te desprendes de unas cosas para poder llevar otras”, aclara.

“¿Algo negativo para mí? Que se acaba. ¿Y positivo?, la gestión de las emociones, que de alguna manera está muy ligado con mi vida profesional y personal. Siempre he pensado que hasta me podía perder en el aeropuerto, y ahora después de estar en un lugar totalmente desconocido y de haber vuelto con tanta fuerza, veo que he ganado confianza en mí misma”.

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