
Que no despiste el blanco y negro de la imagen, perteneciente al archivo de Domingo Llauró. No es tan antigua como parece. La fotografía se tomó en el año 1991, hace exactamente tres décadas. Mucho tiempo para algunos, poco tiempo para otros, a principios de la década de los 90 del siglo pasado, la entrada a Estella a través de la Avenida de Pamplona ofrecía una estética diferente. Si bien el edificio en primer término, en el arranque de la cuesta hacia Camineros, apenas ha variado, el gran cambio es la transformación de la zona de un uso industria a uno residencial.
En la imagen antigua destaca la presencia de la fábrica de Renolit, radicada en Estella hasta su incendio, un 5 de enero de 2006. La paralización de la actividad en estas instalaciones llevó a un traslado de la factoría a la ubicación actual, en el polígono San Miguel, en Villatuerta. Los terrenos que quedaron libres años después, tras el derribo de la fábrica, han albergado después la construcción de varios bloques de viviendas contribuyendo, de esta manera, a la amabilización del entorno con un uso residencial.
