La residencia Urederra, en Oncineda, estará terminada en junio

La residencia Urederra, en Oncineda, estará terminada en junio

El edificio se ubica en una parcela de 6.233 m2y ofrece 65 plazas residenciales

Las obras de reconstrucción del edificio Oncineda en la residencia de personas mayores Urederra avanzan a buen ritmo y estarán terminadas el próximo mes de junio con capacidad para 65 personas. La realización del proyecto está siendo posible gracias a una inversión del Gobierno de Navarra de 10,1 millones de euros procedentes de fondos europeos y 760.000 euros de fondos propios que se van a destinar al equipamiento y mobiliario de las instalaciones.

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, visitaba las obras el viernes 6 de febrero. La máxima representante del ejecutivo navarro destacaba que se van a cumplir los plazos y que el servicio podrá ponerse en marcha después del verano. “Se trata de una residencia vanguardista, un edificio que se construye para ser lo más parecido a un hogar. Un modelo de futuro que queremos extender”, destacó. También resaltó la importancia de lo público, subrayando que es una residencia 100% pública, tanto en la infraestructura como en la gestión.

La residencia Urederra se ubica en una parcela de 6.263 metros cuadrados. Las plazas, 65, menos de las que había en Santo Domingo, se distribuyen en cinco unidades de convivencia, tres de ellas para 15 usuarios y dos para diez. El 96% de las habitaciones son individuales, con una superficie de 14,4 m². Además, se han diseñado cinco habitaciones dobles -una por unidad de convivencia-, con una superficie aproximada de 20,65 m². En el diseño de la rehabilitación se ha priorizado la integración del entorno, con numerosos ventanales y superficies acristaladas que aportan luminosidad y vistas al exterior. También se ha puesto especial énfasis en la zona ajardinada exterior, pensada como un espacio de bienestar para los usuarios.

El edificio, que fue construido en 1980 y responde al diseño arquitectónico de la época, se diseñó para albergar un instituto de secundaria, aunque en su última etapa útil acogió el albergue municipal Oncineda. Para su adaptación como residencia de personas mayores, se ha planificado una reforma integral, tanto interior como exterior. Sin embargo, se ha mantenido su estructura original y fisionomía, que intercala zonas edificadas con espacios ajardinados. La intervención principal se ha centrado en modificar la distribución interior, mientras que el rediseño de la fachada y la envolvente del edificio mejora tanto la estética como la funcionalidad.

En la visita, además de la Presidenta, participaron también la delegada del Gobierno en Navarra, Alicia Echeverría; la consejera de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo, Carmen Maeztu; la alcaldesa de Estella-Lizarra, Marta Ruiz de Alda; la futura directora de la residencia Urederra, Gema Urralburu, actual presidenta de Santo Domingo; la directora gerente de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas, Inés Francés; y la jefa de la Sección de Inversiones, Obras y Suministros, Miriam Huarte.

Distribución

La residencia consta de planta baja, primera, segunda planta y entrecubierta. Está dotada de tres núcleos de comunicación vertical (escaleras) y tres ascensores, incluyendo ascensores monta camillas para separar el tránsito de usuarios y de servicios.

El diseño de la residencia ha seguido una nueva filosofía, modificando la distribución tradicional. Se ha distribuido el espacio de forma que tanto los servicios como las unidades de convivencia estén presentes en todos los niveles. En la planta baja, la unidad de convivencia tiene capacidad para 15 usuarios y cuenta con acceso directo a un espacio exterior cubierto. En ella se ubica el vestíbulo de entrada, donde se han dispuesto amplios ventanales que permiten vistas a los espacios verdes exteriores. Desde aquí, se accede a los despachos administrativos, una sala de visitas y reuniones, y los servicios sanitarios, que incluyen podología y peluquería. En un nivel inferior se encuentran los vestuarios y la sala de descanso del personal.

Las áreas de cocina y lavandería están completamente separadas del resto del edificio, con almacenes específicos para alimentos, lencería y productos de limpieza. Además, disponen de accesos independientes para la recepción de mercancías.

En la planta primera se encuentran dos unidades de convivencia: una para quince usuarios y otra para 10, situadas en las alas laterales del edificio. El núcleo central está reservado para el gimnasio, el taller ocupacional y un despacho para el terapeuta. En esta planta se han diseñado dos zonas de encuentro acristaladas, que sirven como puntos de reunión para todos los residentes y ofrecen vistas a la zona ajardinada trasera. Ambas unidades de convivencia tienen acceso a una terraza exterior cubierta.

La distribución de la planta segunda sigue el mismo esquema que la planta primera, con una unidad de convivencia para quince usuarios y otra para diez. El núcleo central está destinado a un salón de usos múltiples, que podrá adaptarse a diversas actividades. También se han incluido zonas de encuentro acristaladas, similares a las de la planta inferior.

La entrada principal al edificio comparte el vial de acceso con la carpa deportiva Oncineda y la pista de atletismo, lo que aporta dinamismo y vitalidad a la zona. Esta integración promueve las relaciones intergeneracionales, un aspecto muy positivo para la comunidad. Asimismo, se incluirá una zona de aparcamiento interior.

La planta entrecubierta alberga un taller de mantenimiento y una amplia zona de almacenaje, con acceso directo a través de un ascensor conectado a la planta baja. También se encuentran las instalaciones de climatización y ventilación. Se ha puesto especial atención en la elección de los equipos de alta eficiencia energética y se ha instalado aerotermia.

De Santo Domingo a ‘Urederra’

La nueva residencia dejará atrás el emplazamiento actual del centro para mayores en el convento de Santo Domingo, un edificio que necesitaba una reforma integral para adaptarlo a la normativa vigente y que presentaba dificultades para su adaptación.

Cabe recordar que el nombre de la nueva residencia de Estella-Lizarra fue escogido mediante un proceso participativo impulsado por la residencia de Santo Domingo en colaboración con el ayuntamiento de la localidad y desarrollado en varias fases y que dio por resultado Urederra.

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