La imagen de San Jorge de Estella recupera su estado original

Los trabajos de restauración han supuesto una inversión de algo más de 30.000 euros que han sido sufragados por la parroquia de San Miguel

La restauración de la imagen de San Jorge de la parroquia de San Miguel de Estella-Lizarra ha llegado a su fin, tras casi tres meses de trabajo. Estas actuaciones han consistido en reintegrar las lagunas de policromía hacia la fisonomía que tuvo la escultura a partir del siglo XVIII, lo que ha permitido recuperar la integridad de la imagen original. La parroquia de San Miguel ha asumido el coste total de los y trabajos de recuperación que ascienden a más de 30.000 euros.

Cabe recordar que la imagen de San Jorge, que forma parte del Registro de Bienes del Patrimonio Cultural de Navarra y está declarada Bien Inventariado, fue objeto a finales de mayo de 2018 de una desafortunada actuación, lo que obligó a la Dirección General de Cultura a hacerse cargo de los tratamientos necesarios para revertir dicha intervención.
Desde entonces se han llevado a cabo distintas actuaciones encaminadas a recuperar la mayor parte de las policromías regionales de la talla. Así, tras la detección del problema, y de acuerdo con la parroquia de San Miguel y el Arzobispado de Pamplona y Tudela, el 28 de junio del año pasado, un equipo especializado en transporte de obras de arte trasladó la imagen desde su capilla de San Miguel hasta dependencias del Servicio de Patrimonio Histórico / Fondo de Arqueología del Gobierno de Navarra.

El proceso de recuperación
En primer lugar se realizó la documentación gráfica y fotográfica del estado de la escultura a su llegada a las instalaciones del Gobierno de Navarra. Además, entre el 3 y el 5 de julio, la empresa SGS llevó a cabo el estudio radiológico de la imagen constatando que, bajo el repinte realizado, subsistían parcialmente las capas de policromía original.
Tras estos estudios previos y el análisis de la documentación, se verificó que la intervención realizada sobre la escultura de San Jorge con anterioridad a mayo de 2018 no había seguido los estándares propios de una restauración de bienes culturales. Además, había provocado daños diversos en el bien: pérdidas de policromías originales, eliminación de policromías inestables y de grafitis, y retirada de elementos metálicos sin documentar. Asimismo, se habían utilizado materiales y procesos completamente incompatibles con la restauración de obras de arte.

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