
¿Qué es ser el alcalde txiki?
Ser por un día como un rey de Lizarra.
¿Tiene un significado especial para ti?
Para mí es importante.
¿Tenías ganas de ser alcalde infantil, querías salir elegido?
Muchas. Tenía un poco de presentimiento. Al principio pensé, “me va a tocar”, pero éramos 17 y luego pensé que no iba a tener esa suerte. Y al final, me tocó.
¿Miraste bien por los laterales del rosco antes de elegir trozo?
Cuando me tocó, ya habían cogido las dos porciones de alrededor, así que pensé “voy a coger ése, que parece el excluido”. Y ahí estaba el haba.
¿Qué sentiste cuando la encontraste?
Fue en el primer bocado. Me puse muy feliz porque no me suelen tocar muchas cosas. Si me toca algo es a la hora de hacer en juegos, y poco más.
¿Cómo vives las fiestas de Estella-Lizarra?
Las vivo con mis amigos. Vamos a comer, vemos las vaquillas, salimos a las barracas a partir de las siete… Y, a veces, nos quedamos a dormir en casa de otros amigos.
¿Participas en los actos tradicionales del programa?
A veces. Algunos años lo he hecho todo y otros he ido a menos cosas, lo que se puede.
¿Las fiestas cansan?
Para mí no. Estoy todo el rato con mis amigos pasándomelo bien.
Si fueras alcalde, ¿mejorarías alguna cosa en la ciudad?
Primero, pondría más plazas para aparcar. Nuestro barrio en fiestas, cerca del poli, es un lugar donde la gente aparca y es difícil encontrar sitio. También, limpiaría la carpa Oncineda, porque suele haber mucho polvo y el balón se va por sitios donde no lo podemos coger bien.
¿Qué vas a decir desde el balcón? ¿Tienes preparado el discurso?
Por ahora no lo tengo claro. Esta semana y la siguiente intentaré preparar unas palabras sobre lo que quiero decir.
¿Miras al balcón y te pones nervioso?
No, la verdad es que no.
¿Será emocionante?
Sí, y voy a disfrutar el día a tope porque va a ser el más especial de las fiestas y lo voy a recordar siempre.
