
Durante varios días una selección de sesenta fotografías, cedidas por un trabajador de Salvat, y un documental sobre Montejurra se pudieron ver en el centro de jubilados Ega, hasta donde se acercaron cientos de personas a lo largo de cuatro jornadas. El viernes 16 de enero, las imágenes se trasladaron a la Peña La Bota y el sábado estuvieron en el gaztetxe, donde varios trabajadores de Salvat que vivieron en persona las huelgas aportaron sus testimonios al resto de visitantes.
Ander Mazkiaran, miembro del colectivo organizador y coordinador de la muestra, destaca los hitos de la lucha obrera en la empresa en la que, en 1976, trabajaban 600 personas, un tercio mujeres. Transmite, como le han contado en primera persona, que fue el 15 de enero cuando el ‘comité’ de empresa se reunió en un pinar entre los términos de Murugarren y Abárzuza, de manera clandestina para hacer huelga al día siguiente.
“Se encerraron en la fábrica para reivindicar, de manera histórica, aumentos salariales, la equiparación de los salarios de las mujeres a los de los hombres, el derecho de reunión, de huelga, manifestación y sindicación. También la readmisión de varios compañeros que habían sido expulsados por actividad sindical, además de la amnistía a los presos políticos del franquismo”, explica.
Esperaban una respuesta de la empresa, pero, sin embargo, esa noche, la Guardia Civil los desalojó. Al día siguiente comenzaba el encierro en la iglesia de San Juan, que duró varios días. “En ese contexto, todas las tardes se celebraban asambleas, de hasta mil personas, en la plaza de los Fueros, y la gente les llevaba comida, mantas, ropa de abrigo”, añade.
El 9 de febrero, durante una asamblea la Guardia Civil volvió a desalojarlos, “a culatazos de fusiles”. “Varias personas fueron hospitalizadas y se produjeron dos abortos. Los trabajadores aún permanecieron en la iglesia y, a la mañana siguiente, fueron de nuevo desalojados con gases lacrimógenos”. Explica Mazkiaran que hubo después otra Asamblea en el frontón Lizarra y fue el 10 de febrero cuando Salvat cedió en varias de las reivindicaciones.
La lucha de Salvat prendió la mecha y otras empresas, como AGNI, Curtidos, Plastiega o Renolit comenzaron también a reivindicar sus derechos. “Con esta exposición, gracias a la colaboración de un ex trabajador de Salvat, queremos recordar esta lucha que es referencial y recuperar esa conciencia de clase para que se siga luchando por los derechos sociales. El contexto actual sigue siendo malo, el precio de la vida sube mucho más que los salarios. Es importante recuperar el espíritu de solidaridad, lucha y conciencia que se vivió aquel año, que marcó un antes y un después, y recordar a esas personas dispuestas a luchar por lo suyo y por lo de todos”.
Mazkiaran añade que la preparación de la exposición fotográfica sobre Salvat llevó al colectivo a investigar otros momentos importantes aquel año y, por ello, la muestra aborda también los sucesos de Montejurra, además de la huelga agrícola de tractores que recuerda la vivida recientemente, y la petición de amnistía de los presos del franquismo. Imágenes de estos otros momentos se pudieron ver también en la exposición.
