
El estudio recuerda que la presencia de palomas en núcleos urbanos puede generar afecciones higiénico-sanitaras, estructurales y sociales, lo que refuerza la urgencia de actuar. Como resultado de las inspecciones y observaciones realizadas durante el trabajo de campo, se ha constatado una presencia significativa de palomas en distintas zonas del municipio.
El documento identifica varios puntos del casco antiguo, como las calles Mayor, Astería, Ruiz de Alda, La Rúa y la plaza de los Fueros, así como edificios emblemáticos y zonas escolares, como áreas que presentan una mayor concentración de estas aves.
El informe realizado por la empresa navarra Comertu concluye que la solución para reducir la densidad de palomas y minimizar su impacto sobre la salud pública, el patrimonio urbano y la calidad de vida de la ciudadanía pasa por la instalación de sistemas de control, entre ellos el control de dormideros y la colocación de jaulas en inmuebles o espacios donde sea posible el acceso.
También plantea otras medidas de intervención progresiva y eficaz, como la instalación de elementos disuasorios en infraestructuras sensibles para impedir el posado y la nidificación de las aves; la gestión de las fuentes de alimento reduciendo el acceso a restos orgánicos y promoviendo la sensibilización ciudadana y el seguimiento y evaluación periódica de las medidas adoptadas.
Debido a un cambio normativo en Navarra, el Ayuntamiento suspendió hace tres años las medidas de control de palomas que venía realizando, pero en estos momentos ya es posible retomarlo. Será necesario dotarlo de una partida económica y sacar el servicio a licitación.
