Un futuro para Lezáun

Un futuro para Lezáun

El Ayuntamiento de la localidad subvencionará a los propietarios que alquilen su vivienda con 50 euros al mes con el objetivo de frenar el despoblamiento y fijar población

El envejecimiento de la población y el despoblamiento de los pueblos es una realidad que el Ayuntamiento de Lezáun trata de combatir a través del proyecto piloto ‘Bizi Lezaun’. La iniciativa recoge varias medidas que arrancan ahora para incentivar que los propietarios de viviendas en el municipio alquilen sus propiedades y para informar debidamente a la población en general sobre los recursos que existen en esta materia.

El alcalde del municipio, Mikel Etxebeste, explica que el difícil acceso a la vivienda por parte de jóvenes de la localidad es la principal barrera que les impide quedarse a vivir en el pueblo. Se trata de una de las conclusiones extraídas de una encuesta realizada por la Mancomunidad Andia, integrada por los Ayuntamientos de Abárzuza, Salinas de Oro, de los valles de Yerri y Guesálaz y Lezáun. El 81% de los jóvenes entrevistados entre 18 y 40 años manifestaron su deseo de quedarse a residir en la zona. También demostraron un alto desconocimiento de las ayudas existentes en relación con la vivienda.

Según datos de Gobierno de Navarra, en el municipio hay 161 viviendas, de las cuales el 59,4% están vacías o son segunda residencia

Según datos del Gobierno de Navarra, en Lezaún hay 161 viviendas, de las cuales el 59’4% están vacías o son segunda residencia. “Actualmente en Lezaún hay una demanda de vivienda que no se está pudiendo cubrir, lo que supone un riesgo de que los y las jóvenes abandonen nuestro pueblo y se vayan a vivir a otras localidades”, declara el primer edil.
El proyecto ‘Bizi Lezaun’ recoge cuatro medidas fundamentales. Por un lado, se subvencionará a partir de noviembre a los propietarios que decidan alquilar su vivienda con 50 euros al mes durante seis meses. El segundo punto aborda el aspecto de la comunicación, con la creación en la web del Ayuntamiento de un apartado con la información relativa a las ayudas disponibles en materia de rehabilitación y alquiler de viviendas en Navarra, que son compatibles con las ayudas del consistorio.
También se ha creado una Bolsa Municipal de Viviendas y Terrenos en Lezaún, un servicio gratuito que, a través de la Mancomunidad Andia, pone a disposición de los vecinos información sobre oferta y demanda con carácter meramente informativo. Por último, una cuarta medida contempla la mejora y ampliación del parque de vivienda municipal mediante la rehabilitación.
El proyecto ‘Bizi Lezaun’ nace con voluntad de extrapolarse al resto de Ayuntamientos que integran la Mancomunidad Andia.

Me voy a vivir al pueblo

Dos hermanos, Maitane y Aritz Urabaien Núñez, con raíces en Lezáun, se han asentado en el pueblo en los últimos meses. No fue fácil encontrar una vivienda de alquiler o una casa en venta, pero finalmente las dos familias han cumplido su sueño de vivir en el municipio.

Maitane Urabaien y Mikel Navarro

“La gente joven  apostamos por mantener  la vida del pueblo”

El arraigo familiar con Lezáun llevó a Maitane Urabaien Núñez, de 31 años, y a su pareja, Mikel Nabarro, a decidir trasladar sus vidas al pueblo. Procedentes de Cizur, era la promesa de una vida tranquila lo que les animó a tomar una decisión que se aceleró con motivo de la pandemia.
“Yo llevaba mucho tiempo dándole vueltas a ir a vivir a un pueblo. Siempre he estado en Cizur y en Pamplona y la ciudad tiene muchas comodidades, pero veía que no me llenaba del todo. Me aportaba más estar en un entorno de contacto con la naturaleza. Mi pareja y yo ya habíamos mirado en más de una ocasión para ir a Lezáun y el confinamiento fue el punto decisivo. En los pueblos es fácil tener un pequeño terreno y al estar menos gente hay menos posibilidades de contagio, así que retomamos el tema de ir al pueblo”, cuenta Urabaien.
En un primer momento, la pareja se dio de bruces con la imposibilidad de encontrar una vivienda para alquilar. El municipio tiene muchas casas vacías, pero los vecinos no se animan a alquilarlas. “Se presentaban dos escenarios. O volver a Pamplona o quedarnos en Lezáun con la compra como única opción, aunque tampoco había muchas viviendas disponibles y no queríamos hacer la inversión de nuestra vida sin haber probado antes”, continúa.
Finalmente, la suerte se puso de su lado y se quedó libre una vivienda de propiedad municipal. “Estamos desde junio aquí. Encantados. Hay mucha gente joven en la misma situación y somos la gente joven los que apostamos por mantener la vida del pueblo, que haya bar, piscinas, que se creen nuevos servicios. El alquiler de viviendas que no se usan debe entenderse como una opción de futuro. Animo a los dueños a que sientan que su aportación por mantener los pueblos vivos poniendo las viviendas en alquiler es muy importante. Es una pena que se pierda la oportunidad de que la gente se quede a vivir en el pueblo”.

Aritz Urabaien y Judit Álvarez de Eulate

“Nos gusta la idea  de que la niña crezca en  un entorno rural”

Una situación similar a la de Maitane y Mikel vivieron la pareja formada por Judit Álvarez de Eulate Ezquerro, de 32 años, y Aritz Urabaien Núñez, hermano de Maitane. Durante un tiempo la pareja vivió en la casa familiar durante los fines de semana. Fue hace casi un año, cuando decidieron alquilar para el tiempo de ocio una vivienda en la localidad y hace unos meses, en el mes de julio, cuando la pareja, con una hija de un año, se traslada de manera definitiva a Lezáun.
“Al principio íbamos a casa de la abuela de mi pareja y luego decidimos buscar algo por falta de espacio. Entonces estuvimos alquilados en la casa del médico. Llegó el confinamiento y nos tomamos más en serio la idea que teníamos en la cabeza de trasladarnos al pueblo. Nos pusimos a mirar, estábamos abiertos a todo pero no fue fácil. Finalmente, una casa a la venta nos encajó bien y nos decidimos”, explica.
Aunque nunca habían vivido de manera continuada en un pueblo, conocían la realidad del día a día en el entorno rural y apostaron por la proximidad a la naturaleza, un trato cercano con los vecinos y una forma de vida más sana y natural. Lo hicieron sobre todo pensando en su hija.
“Nos gusta la idea de que la niña crezca en un entorno rural porque el trato es con gente de todas la edades. En la ciudad, en Pamplona, solo se iba a relacionar con los de su clase. Lezáun es un pueblo que nos ha acogido súper bien, todo el mundo está encantado de que vengamos gente joven, además con una niña, que siempre da vida al pueblo. Que no haya muchos servicios para nosotros no es un impedimento. Estamos muy contentos”, añade Judit Álvarez de Eulate.

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