Un espacio de ‘coworking’ en Allo que espera el final de la pandemia

Un espacio de ‘coworking’ en Allo que espera el final de la pandemia

Los bajos del edificio consistorial se han acondicionado para el trabajo en remoto

Todavía falta un documento que regule las normas de uso y que se convierta en ordenanza municipal. También que la crisis sanitaria vaya dejando paso a la normalidad para que un nuevo espacio de coworking en Allo empiece a funcionar. De momento, la oficina se está utilizando para impartir un curso online, con reducción de aforo y todas las medidas de seguridad, pero su verdadera vocación como recurso que contribuya al emprendimiento y a la fijación de población en el entorno rural tiene que esperar.

Los espacios de coworking son oficinas compartidas por profesionales autónomos, tele trabajadores y empresarios que se dan cita para trabajar con las ventajas de que se crean ambientes de colaboración, conectividad y personales. Trabajar en un espacio de coworking puede ser como hacerlo en una empresa, pero en lugar de agrupar a personal en diferentes departamentos se reúnen profesionales con diversas capacidades, intereses y redes de contactos.

La alcaldesa de Allo, Susana Castanera, explica que la puesta en marcha de un curso sobre emprendimiento en Allo, ‘Navarra Rural Lab’, promovido por el consistorio y el Gobierno de Navarra siguiendo la metodología finlandesa ‘Learning by doing’ -‘Aprender haciendo’, trajo consigo la iniciativa de acondicionar el espacio coworking. “Lo preparamos hace meses, pero su puesta en marcha se paralizó por la pandemia. Estamos pendientes de preparar las normas para que lo puedan usar los vecinos que lo necesiten. Hay inquietud, la gente lo ha recibido muy bien”, explica.

De ochenta metros cuadrados, la oficina de trabajo en remoto ofrece quince puestos en situación de normalidad. Está equipada con mesas y una zona de descanso. De momento, son seis vecinos de Allo, los participantes del programa de emprendimiento ‘Navarra Rural Lab’, quienes lo están utilizando.
Las ventajas de crear comunidad y fijar población son la base de la idea tanto del curso como del nuevo espacio coworking. “Se trata de que la gente comparta, de fomentar la gestión del conocimiento.

El local está preparado con un estilo moderno gracias al diseño de Allo Mobiliario y las personas que lo usen tendrán acceso a toda la infraestructura del Ayuntamiento, como las oficinas municipales, Internet o la biblioteca”, añade la primera edil. El proyecto contó con un presupuesto de 7.000 euros.

Frenar la despoblación

El curso Navarra Rural Lab tiene como objetivo dotar a los habitantes de las zonas rurales de los conocimientos y las herramientas necesarias para sacar adelante sus proyectos empresariales y personales, como una acción dentro de la lucha contra la despoblación. Se desarrolla online con otros participantes de Sesma, Falces y la zona de Sangüesa. El programa termina el 17 de diciembre.

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