TIERRA ESTELLA GLOBAL – César Magaña Felipe, capellán castrense en Líbano – “No es un lugar de vacaciones y nuestra labor es clave para ayudar a esta gente a reconstruir su sociedad e identidad”

TIERRA ESTELLA GLOBAL – César Magaña Felipe, capellán castrense en Líbano – “No es un lugar  de vacaciones  y nuestra labor  es clave para  ayudar a esta gente a reconstruir su sociedad e identidad”

Don César Magaña Felipe ejerció como párroco en la iglesia de San Miguel de Estella desde el año 1995 hasta 2004. Actualmente es capitán capellán castrense y se encuentra en Líbano junto a 600 militares españoles, de los cuales unos 200 son del cuartel de Aizoáin

El capellán castrense acompaña a sus militares allá donde van”. Este es el motivo por el cual don César Magaña Felipe -conocido en Estella porque inició su sacerdocio en esta ciudad, en el año 1994, como coadjutor en la iglesia de San Juan y porque, después, desde el año 1995 hasta 2004, ejerció como párroco de San Miguel- se encuentra desde el pasado mes de mayo en la ciudad de Marjayoun (Líbano) acompañando y ayudando como capitán capellán castrense a los 600 militares españoles, de los cuales casi 200 son del cuartel de Aizóain, y que se encuentran en la base Miguel de Cervantes, situada cerca de la frontera líbano-israelí. Desde Marjayoun, don César Magaña sitúa al lector en el conflicto que está viviendo Líbano resume sus seis meses de experiencia allá, en donde celebra sus bodas de plata como sacerdote; y desgrana su labor y la de los militares españoles en esta zona en la que se “ansía una paz que tarda en consolidarse”.

¿Qué ocurre en Líbano?
El conflicto entre el Líbano e Israel se remonta a los años 70 y ha dado lugar a numerosas incursiones militares. La conocida como Guerra Civil del Líbano se desarrolló entre 1975 y 1990; a ello se sumó el conflicto Israel-Líbano de 1978, más conocido como “Operación Litani”. Le sucedió la Guerra del Líbano de 1982, intervención militar israelí. El último conflicto se vivió en 2006 y duró 34 días. En definitiva, muchas víctimas, demasiados años de lucha, muchas facciones implicadas y una población que ansía una paz que parece que tarda en consolidarse.

¿Crees que el conflicto tiene solución?
Las guerras nunca son una buena solución. Desde los comienzos de estos conflictos, la Fuerza Provisional de Naciones Unidas (ONU) ha sido una de las misiones de paz más importantes del último cuarto del siglo XX, mediando tanto en el conflicto interno libanés como en las tensiones relacionadas con Israel. La ONU desde entonces está presente custodiando -siendo garantes de paz, se les conoce como ‘peacekeepers’-, en estas tierras fronterizas, a los pies del monte Hermón, en el sur del Líbano. A lo largo de toda la frontera tiene desplegada su fuerza para guardar la paz.

¿Qué misión tienen allá los militares?
Allí desarrollan su labor de guardianes de la paz. Se les denomina, como he nombrado anteriormente ‘peacekeepers’. Diariamente hacen sus patrullas, vigilan, están atentos a toda situación que pueda perturbar la serena tranquilidad que se vive ahora. A veces con algún pequeño sobresalto, pero siempre bajo control. Se añade también una gran labor humanitaria que todos los soldados llevamos a cabo aquí (me incluyo como tal): ayudamos en orfanatos, colegios con especial dificultad, ayuntamientos, asociaciones, etc. Nuestro personal da charlas de formación e información de todo tipo a la población. Y, en cierta forma, puesto que todos estos meses esta es ‘nuestra casa’, vivimos y celebramos con ellos todos los acontecimientos cotidianos.

“Siempre me
he sentido como un estellica más, y aunque ya hace años que me marché, siempre tengo un recuerdo para esta ciudad”

¿Cómo acaba un capellán castrense en Líbano?
Al sur de Líbano, concretamente en la ciudad de Marjayoun, en la frontera con Israel, está instalada la base Miguel de Cervantes, en la cual se encuentra un gran contingente de soldados españoles. También los hay de Nepal, India, Indonesia, Francia, Serbia y Finlandia. Cada seis meses rotan, van cambiando, unos vienen y otros se van. Y en esta rueda entramos los de Navarra. En mayo de 2019, unos 600 soldados españoles se trasladaron hasta allá y, como cada vez que un contingente se mueve va su capellán, volé con ellos hasta el Líbano el pasado mes de mayo.

¿Ha coincidido allá con más capellanes de otros países?
Sí. Cada país lleva el suyo, y si coincide que el número de practicantes de una religión es lo suficientemente grande, lleva un capellán de cada confesión religiosa. Por ejemplo, con los españoles estoy yo solo, pero los franceses tienen un capellán católico, uno protestante y otro musulmán.

¿Cómo es su día a día en Líbano?
Esta experiencia ha supuesto para mí el trasladar mi parroquia al Líbano. Aquí tengo mi capilla, donde ofrezco misa diaria, celebro los sacramentos. Por ejemplo, acabamos de celebrar la confirmación de un buen número de soldados. También acompaño a los soldados a las distintas posiciones donde están instalados, a lo largo de la frontera líbano-israelí conocida como “blue line” porque está delimitada con unos barriles de color azul. Vamos juntos a orfanatos y colegios a visitar niños y ofrecerles nuestra ayuda. Y, por supuesto, acudo a las diferentes parroquias.

¿Cómo definirías a los habitantes de Marjayoun?
Son gente sencilla -todavía están recuperándose de los conflictos bélicos- respetuosa, fácil para la convivencia. La religión en estos países juega un papel preponderante y ellos, no así en nuestro caso, han crecido en esta diversidad y viven un profundo respeto por todas las religiones y por todas las normas y reglas para la vida que cada uno vive acorde a su fe. Los militares aquí nos hemos sentido muy bien acogidos. No sorprende ver nuestros uniformes por los más variados ámbitos y sentimos que la gente nos aprecia.

¿Qué te llevas de esta experiencia?
Para los que venimos de España, esta experiencia está resultando muy enriquecedora. Es cierto que es duro estar tanto tiempo separados de la familia, para los militares separarse de los hijos es muy duro pero está resultando una buena experiencia para conocer otras culturas tan distintas. Hemos comprobado la existencia de religiones que no conocíamos y vemos cómo conviven respetuosamente. Participamos de sus ‘misas’ y celebraciones, tan distintas de las nuestras, pero que, al menos por la novedad, nos resultan enriquecedoras. A pesar de lo enriquecedor, somos conscientes de que no es un lugar de vacaciones y nuestra labor es clave para ayudar a esta gente a reconstruir su sociedad e identidad. En dos semanas las tropas de infantería vuelven a España y con ellos, yo. Cojo mi sotana y mis bártulos y regreso al cuartel de Aizoáin y a mi parroquia de San Nicolás. Vuelvo contento con labor realizada y siento que he sido un libanés más durante seis meses.

Volviendo a casa, ¿cuál es la labor de un capellán castrense?
Normalmente el capellán militar es el párroco de todo el personal militar y de sus familias. Como tal, cuando lo solicitan, igual que en nuestras parroquias, les atiendo, ayudo o celebro sus bodas, bautizos, defunciones, etc. Les ayudo con sus papeles para celebrar cualquier sacramento. Tenemos nuestras catequesis, cursillos prematrimoniales y grupos de profundización. Obviamente, celebramos en los cuarteles actos por los caídos. Siempre hay un recordatorio a nuestras patronas: Santa Bárbara, La Inmaculada, la Virgen de Loreto, la del Pilar, los Ángeles Custodios, etc. También sé de sus dificultades y desde Cáritas Castrense ayudamos en sus necesidades. La labor de presencia también es importante y les visito en sus lugares de trabajo, en sus cuarteles o regimientos. Estar cerca, interesarme por su vida, por sus acontecimientos, celebrarlos con ellos o acompañarles en los momentos más dolorosos, es parte fundamental de mi labor como capellán. Todo este personal ha sufrido mucho la gran lacra del terrorismo y han necesitado y siguen necesitando nuestra cercanía y apoyo.

¿Cuántos militares forman parte del cuartel de Aizoáin? ¿Ejerces tu labor en algún otro grupo del ejército?
En Aizoáin están unos 600 hombres, un buen número de ellos tienen una vinculación con Estella por los muchos años que estuvo el cuartel en nuestra ciudad. También atiendo a los militares del ejército del aire que están en las Bardenas Reales y a la Guardia Civil y Policía Nacional.

¿Qué recuerda de tu experiencia como sacerdote en Estella?
Estuve feliz. Yo empezaba como sacerdote joven en Estella. Fue mi primer destino. Y tengo que decir que me sentí querido. Viví feliz y creo que hice bien mi trabajo. Siempre me he sentido como un estellica más, y aunque ya hace años que marché, siempre tengo un recuerdo para esta ciudad. He dejado mucha gente querida aquí y cuando puedo vuelvo a Estella, al colegio en el que di clases durante 20 años, al Puy, donde tantos ratos he pasado a los pies de la patrona, a recorrer sus calles, etc.

LO MEJOR Y LO PEOR

LO MEJOR

El conocer la gran variedad de religiones que conviven de manera respetuosa y la gran labor de ayuda que llevamos a cabo los militares en la zona.

LO PEOR

El gran número de víctimas por los conflictos, demasiados años de lucha, muchas facciones implicadas y la espera para alcanzar una paz que parece que tarda en consolidarse. En cuanto a los militares, el echar de menos a la familia.

LA FICHA

>NOMBRE Y APELLIDOS: César Magaña Felipe

>FECHA DE NACIMIENTO: 09/12/1965

>NATURAL DE: Tudela, aunque residente siempre en Murchante.

>FORMACIÓN: Estudios de Empresariales, Teología y Licenciatura en Derecho Canónico.

>EXPERIENCIA PROFESIONAL: Inició el sacerdocio en Estella en el año 1994. Coadjutor en la iglesia de San Juan hasta 1995. Párroco de la iglesia de San Miguel de Estella (1995-2004). Los últimos años en Estella, del 2001 al 2004 fui también párroco de Bearin. Profesor del colegio de El Puy desde 1994 hasta 2014. En 2004 fue nombrado párroco de la iglesia de Buztintxuri en Pamplona. En 2009 y durante seis años compaginó Buztintxuri y ser párroco de Obanos y Legarda. En 2015 fue nombrado párroco de la iglesia de San Nicolás de Pamplona. A raíz de sus colaboraciones en el ámbito militar, aprobó la oposición y pasó a ser capitán capellán castrense de Navarra. Ejerce como tal en el cuartel de Aizoáin. Es también juez eclesiástico en el Tribunal Metropolitano de Pamplona.

>LLEGADA A LÍBANO: En mayo de 2019.

>CIUDAD DE RESIDENCIA EN LÍBANO: Marjayoun.

>VUELTA A ESPAÑA: 24 de noviembre de 2019.

LUGARES DE INTERÉS

1-Marjayoun: “La zona en la que vivimos se considera también Tierra Santa, al igual que Israel. Por estas tierras estuvo Jesucristo. La Biblia menciona al Líbano y algunos de sus pueblos”.

2-Beirut y Tyro: “Me ha impresionado la capital, Beirut, pero más quizá Tyro, ciudad con unos vestigios romanos impresionantes”.

3-Deirmimes: “Este pequeño pueblo tiene un Monasterio Ortodoxo espectacular, pero es más impresionante porque entre poco más de un millar de personas conviven cinco confesiones religiosas distintas”.

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