“Llevamos cuatro años pidiendo que se regule porque vamos a tener un disgusto y, cuando pase, se echará la gente las manos a la cabeza”, señala Pacuala Amador, quien insiste en que el problema se ha trasladado en diferentes ocasiones a la Policía Municipal, a los concejales y a la alcaldesa, e incluso se ha llevado al Parlamento.
La preocupación de los vecinos se centra en una recta amplia que discurre ante el barrio, por la que muchos conductores pasan a gran velocidad, a pesar del badén. La presidenta de Ker Kali recuerda que ya se han producido situaciones peligrosas, entre ellas hace dos semanas, cuando un coche atropelló a un perro que paseaba detrás de un vecino que iba con sus dos hijos. Según su relato, el conductor se marchó del lugar después de golpear al animal. La asociación considera que el paso elevado instalado hace unos quince años resulta insuficiente para garantizar la seguridad en la actualidad.
Uno de los aspectos que más inquieta a los vecinos y a las familias del barrio de la Merced es el recorrido de los escolares que utilizan el autobús para ir a Remontival. El vehículo de transporte realiza la parada de regreso en la marquesina, en el lado de las viviendas, pero, por el contario, para acudir cada la mañana hasta el autobús, los niños tienen que cruzar la vía, con el riesgo que implica.
La asociación recuerda que el autobús entraba hace unos años en el barrio y efectuaba una parada en la calle Merced, después de recorrer otras calles de la zona. “Dejó de hacerlo porque las ramas de los árboles golpeaban el techo del vehículo. Los vecinos solicitamos entonces que se podaran para permitir su paso, pero el autobús ya no volvió a entrar”, recuerda Pascuala Amador.
A este hecho se suma que menores que acuden dos o tres tarde de la semana a las actividades de apoyo escolar que reciben en la sede de Ker Kali, el espacio que antes era local de la Cruz Roja, al otro lado de la carretera. “Algunos niños salen de casa después de merendar, a las cinco y diez, otros a las cinco y cuarto, y cruzan. Los padres estamos pendientes, pero el riesgo sigue estando ahí y se deben poner medidas para limitar la velocidad”, explica Amador.
Entre las medidas que plantea Ker Kali figura reforzar la señalización del límite de velocidad y colocar otro badén después de la curva del Verbo Divino que obligue a los conductores a reducir la marcha antes de llegar al paso de peatones. La asociación toma como referencia las soluciones instaladas en Ayegui, donde, según señala, existen elementos para moderar la velocidad.
Amador explica que los vehículos que entran en Estella procedentes de Villatuerta son los que circulan a mayor velocidad, mientras que los que salen lo hacen a menor ritmo porque la travesía tiene otros badenes. También apunta a la proximidad de la curva. “Creemos que un semáforo no sería efectivo, los coches ya vienen con mucha velocidad, aparecen después de una curva y no van a parar en seco. Se seguiría generando el mismo peligro”.
En palabras de la presidenta de Ker Kali, la Policía Municipal dispone de un informe en el que se recoge la peligrosidad del paso.
Un barrio pendiente de actuaciones
Ker Kali reclama que el problema se aborde de forma permanente y no únicamente en momentos de especial afluencia, como ocurre cuando llega la festividad de Todos los Santos y el barrio recibe la visita de miles de personas que cruzan la carretera y suben andando hasta el cementerio estellés. “Es entonces cuando la Policía Municipal conocedora de la peligrosidad del paso, coloca señalización extra para advertir a los conductores y un agente regula también el paso para cruzar. Pero nosotros pedimos medidas todo el año”.
La mejora de la seguridad vial no es la única reivindicación. La asociación también ha solicitado la creación de un parque infantil y la demolición de un bloque de viviendas con tres portales que permanece deshabitado. La presidenta describe el estado de estos edificios como deteriorado, con humedades, ventanas rotas y fuente de suciedad, por lo que solicitan que sea derribado.
