Quince años han pasado desde la inauguración de la Casa de la Juventud María Vicuña

Quince años han pasado desde la inauguración de la Casa de la Juventud María Vicuña

El edificio, que supuso una inversión de 2,55 millones de euros, abrió sus puertas el 26 de octubre de 2006

La Casa de la Juventud María Vicuña abría sus puertas el 26 de octubre de 2006. Culminaba así un proyecto de largo recorrido que necesitó de diez años para ser una realidad. La Casa se levantaba sobre unos terrenos cedidos en 1915 por la benefactora María Vicuña para un uso exclusivo juvenil y que fueron gestionados por la Junta del antiguo Oratorio Festivo, cuya actividad ocupó el solar en el pasado. La construcción del edifico supuso al Ayuntamiento de Estella una inversión de 2,55 millones de euros. El servicio arrancaba, dirigido a la población joven de la ciudad, en sistema de gestión indirecta adjudicada a la empresa Escur S.L.

Un artículo de Calle Mayor, incluido en el número 346, recogía toda la información sobre la apertura de la Casa. La noticia describía su distribución y los servicios que ofrecía:

“El edificio, muy luminoso, gracias a grandes cristaleras, está compuesto por tres plantas más sótano. La planta inferior o sótano acoge todo el equipamiento relacionado con las nuevas tecnologías. En concreto, dos salas de ensayo insonorizadas, una sala de audiovisuales y video-creación, una sala de ordenadores o ciberespacio y otra de radio/DJ´s y de grabaciones musicales o informática musical.

En la primera planta se encuentra la entrada principal, así como una sala polivalente para la realización de exposiciones y conciertos y el bar-cafetería, con cocina propia. La segunda planta está reservada a la Oficina de Información Juvenil y Solidaridad del Ayuntamiento de Estella, la oficina de Escur, una sala de auto consulta y otra de reuniones. Asimismo, es esta segunda planta la que ofrece distintas salas preparadas para realizar cursos y otras actividades.

En su planta superior, una sala polivalente con un espejo colocado en una de sus paredes, completa los espacios del edificio. Este habitáculo acogerá diferentes actividades relacionadas con el área de expresión y de bienestar”, describía el reportaje.

La casa de la juventud María Vicuña se inauguraba durante una de las legislaturas que presidió la alcaldesa socialista María José Fernández, con la concejala de Izquierda Unida Amaia Alonso en el cargo de concejala de Juventud. A la Casa se trasladaba la Oficina de Información Juvenil que hasta ese momento se ubicaba en el edificio consistorial, atendida por la técnica Marta Estébanez.

TESTIMONIOS

Iker Salsamendi Echávarri
Miembro del grupo Irkaia

“Un lugar de ensayo con todas las facilidades”

Iker Salsamendi Echávarri, 32 años, comenzó a ir a la casa de la juventud con 17 años, cuando abrió sus puertas al público. Por entonces, el actual integrante del grupo Irkaia, ya tenía su afición por la música y con sus amigos acudía a ensayar. “La casa abrió con dos salas de ensayo. Una con material para los grupos que no tuvieran nada y otra simplemente insonorizada y preparada para que pudieras ir con tus cosas. Desde el principio, y con diferentes grupos, hemos ensayado en la Casa. Siempre nos pusieron todas las facilidades del mundo y ha funcionado muy bien, aunque compartas salas con otros grupos”, cuenta.
En opinión de Salsamendi, la Casa es un servicio muy importante para la juventud, no solo por esta facilidad para ensayar. “Antes más, me gustaba participar en la organización de la Semana de la Juventud, cuando se hacían conciertillos y comida popular. Y también participaba en otras actividades, como en las salidas para escalar. Incluso hace años hice un intercambio en Manchester”, explica.
Los últimos tiempos no han sido los mejores para la socialización en la Casa y el grupo Irkaia dejó de ensayar, de preparar canciones y ofrecer conciertos. “Estamos en un momento bajo, a ver ahora que ya se pueden hacer conciertos de pie si se empieza a mover el asunto”.
En opinión del joven estellés, lo más importante en materia de juventud es que la gente sienta inquietud por organizar cosas y encuentre recursos para ello. “Cuando nosotros hemos querido organizar algo, siempre se nos han puesto facilidades desde la casa”.

TESTIMONIOS

Amaia Rada Leza

“Ocio, viajes y nuevas experiencias en la Casa”

Desde la apertura de la Casa de la Juventud, Amaia Rada Leza, hoy de 27 años, ha sido y es, de diferente manera a lo largo del tiempo, usuaria de la Casa de la Juventud María Vicuña. “Mis amigas y yo empezamos a ir cuando la inauguraron, recuerdo el día que la abrieron. Cuando hacía malo, siempre estábamos allí jugando al futbolín o en la sala de ordenadores. No íbamos a nada más que a estar”, cuenta.
Con el tiempo, Amaia Rada y sus amigas fueron participando en otras actividades, cursos y actividades fuera de Estella. “Yo he hecho viajes a esquiar y también he participado en intercambios internacionales. Me parecía una oportunidad única de conocer un país diferente”. En los últimos tiempos, la joven, investigadora de I+D en un centro tecnológico navarro, ha hecho un curso de circo y también otro de twerk.
“Me ha gustado mucho siempre ir porque, aunque acudíamos un grupo ya muy formado, interactuábamos con otras cuadrillas. En aquellos primeros años la Casa fue para mí súper importante. Me dio ocio y un sitio donde estar cuando eres ‘moceta’ y no tienes todavía edad para entrar a los bares, entornos que, por otro lado, pueden implicar consumir alcohol”.
Amaia Rada anima a los jóvenes de Estella a que conozcan la Casa y sus recursos, a pasarse por allí y participar. “Para mí ha sido muy guay y siempre he valorado lo abiertos que estaban los trabajadores a nuestras propuestas. Se amoldaban un montón y muchas actividades salieron de la iniciativa juvenil, como la primera bajada del Ega”, recuerda.

 

TESTIMONIOS

Fernando Martínez Laimart

“Una manera de integrarse, conocer gente y hacer teatro”

El vecino de Estella Fernando Martínez Laimart, de 21 años, encontró en la casa de la juventud María Vicuña un lugar para integrarse en la vida cultural y social de Estella. De origen nicaragüense y gran aficionado al teatro ya en su país, se apuntó a un taller de teatro que organizó la Casa y que llevó a la formación de un grupo, ‘El hilo verde’. “En la Casa conocí a mis mejores amigos y creamos una cuadrilla allá fuera. La verdad es que he podido conocer a mucha gente, también cuando íbamos a talleres con la Red de Teatro de Navarra”, explica.
El grupo llegó a crear una obra para rodar por los pueblos y a través de él participó en alguna representación teatralizada de la Asociación Tierras de Iranzu en el Monasterio. “Para mí la casa ha sido muy importante, fundamental, por las posibilidades de ocio que ofrece”. Con la pandemia, el grupo dejó de funcionar y el joven explica que le está costando volver a la Casa. “Esta temporada no voy mucho sobre todo por tema de estudios y porque igual estoy más centrado en el deporte, pero es un recurso para la juventud muy importante”.
Estudiante de Grado Medio de Gestión Administrativa, está muy contento en Estella, pero ve difícil desarrollar aquí su carrera. El trabajo es una cuestión que le preocupa. “Siento que para los jóvenes es muy difícil quedarnos aquí a trabajar. No me importaría ir a otros lugares a buscar trabajo, como Andorra o Suiza”, explica.

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