PRIMER PLANO – Mikel Roig Garro – Presidente de la asociación del barrio de San Miguel de Estella – “En San Miguel hay orgullo de barrio”

El colectivo que preside el estellés trabaja en varios proyectos que contribuirán a mejorar la calidad de vida de los vecinos

Mikel Roig Garro (29/06/1958) se cró en la calle Navarrería de San Miguel, barrio al que regresó en 1982. Desde el año 2003, el estellés preside la asociación de vecinos, un colectivo abierto, creado en 1990, que reúne a los vecinos dispuestos a debatir sobre las preocupaciones del barrio. Roig describe San Miguel como un buen lugar para vivir, tranquilo, cercano al centro y, al mismo tiempo, con una marcada esencia tradicional. Varias son las cosas, las inquietudes, en las que los vecinos están trabajando.

¿Cómo es el barrio de San Miguel?
Es un barrio tranquilo, más cercano al centro de Estella de lo que parece y con una entidad muy propia. Como anécdota, la gente mayor cuando se prepara dice “me voy para Estella”, cuando realmente estamos en Estella. Es la prueba de que se mantiene la idea medieval del Burgo de San Miguel. Además, entre los vecinos hay orgullo de barrio.

Tiene un rico patrimonio histórico y cultural, ¿se valora?
San Miguel es un barrio de mucho interés. Tenemos murallas pero vemos que están bastante dejadas y existe un buen tramo que se podría recuperar. También tenemos en Astería una de las pocas casas medievales datadas de Estella pero ningún Ayuntamiento ha sabido qué hacer con ella. Lo más importante del barrio es la iglesia de San Miguel, un edificio de valor artístico súper potente, y el palacio de los Eguía, hoy biblioteca, que es el referente del barrio. Algo que echamos de menos es más información e indicaciones, pero es un tema que sabemos que de aquí al verano se va a solucionar.

¿Qué tal se vive en él?
Tiene su lado bueno, zonas para estar sentado, comercios y servicios de todo tipo, espacios de aparcamiento; es un barrio en el que se puede hacer vida y estar. La relación entre los vecinos también es muy cercana, pero tenemos también la parte negativa. Durante un tiempo el barrio vio incrementado el ruido, por los chabisques y algún bar; aunque ya se va solucionando y, además, la ordenanza que ultima el Ayuntamiento creará el marco de convivencia. Por otro lado, algo que señalar es que en San Miguel no conseguimos vivir de cara al río.

¿Qué se podría hacer respecto a este último punto?
En su momento se pidió al Ayuntamiento que en la zona del aparcamiento de la pasarela del Santo Sepulcro se dejara más espacio verde, pero no se consiguió y el lugar, por las riadas, está muy degradado. También nos gustaría adecentar la calleja de Chapitel hasta el río, de hecho ya hay un proyecto. Otro punto hacia el río es la calleja y terraza junto a la biblioteca, un lugar que tampoco se encuentra demasiado limpio. Estaría bien poder hacer algo entre este lugar y la pasarela del Santo Sepulcro, por la ribera del río; un paseo inundable, por ejemplo, que nos permitiera disfrutar de este espacio tan querido.

¿Cómo ha evolucionado en los últimos años el barrio de San Miguel?
San Miguel era un barrio que tenía calles como Ruiz de Alda donde vivía poca gente. En los últimos años las viviendas se han rehabilitado y se han construido otras nuevas, lo que hace que haya más vecindad. Además, el hecho de que haya venido más gente a vivir no ha supuesto ningún impacto porque las casas se han hecho en la línea de lo que había.
El solar de Renolit es la actuación más importante de los últimos años y ha beneficiado al barrio atrayendo a familias jóvenes; además hace de puerta de entrada al barrio. Está previsto que se construya más en el solar, lo que sería muy positivo para adecentar el lugar y urbanizarlo. También esperamos que se haga una rotonda que permita organizar la zona y que, a su vez, repercuta en el ensanchamiento del tramo de acera que comunica Renolit con la cuesta de Camineros.

¿Detectáis más necesidades importantes?
Lo último que se ha hecho en San Miguel es la reordenación del tráfico en la zona de Espoz y Mina y Cordeleros, que ha eliminado varios puntos negros. Ahora se va a hacer, a través de los presupuestos participativos, el asfaltado del aparcamiento de Cordeleros y arreglos en aceras. Quedarían pendientes más arreglos en aceras, en la calle Astería, y se podría también actuar en un foco de cucarachas localizado junto a la iglesia de San Miguel, que en su momento no se atajó.

¿Cuál es la labor de la asociación de vecinos de San Miguel?
Somos voz para trasladar las cosas y para reflexionar sobre el barrio. No suplimos a nadie y cada vecino es libre para hacer sus propias solicitudes al Ayuntamiento. Solamente queremos debatir sobre el barrio y para ello nos reunimos el último jueves de cada mes.

EL PROYECTO DE LA CALLEJA CHAPITEL


La calleja del Chapitel es uno de los rincones con más encanto del barrio de San Miguel y muy atractivo para los visitantes que no dudan en hacerle una fotografía. Pero también es un espacio sucio. La asociación del barrio preparó y presentó al Ayuntamiento en la anterior legislatura un proyecto de mejora de la iluminación, de adecentamiento del pavimento y la propuesta de poner una puerta de forja para evitar el paso por la noche. Fue recibido con buenos ojos. “Tenemos incluso la autorización de la decena de propietarios que tienen bajera y no hay ningún problema. Ocurrió que nos tocó las elecciones y el cambio de Gobierno y el proyecto se paró. Ahora confiamos en que se retome para poder disfrutar de un lugar que a la gente le gusta mucho”, explica.

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