PRIMER PLANO – Ángel Manuel Luquin Seguín – Director de la Escuela de Música – “Somos un centro muy estable y un referente”

PRIMER PLANO – Ángel Manuel Luquin Seguín –  Director de la Escuela de Música – “Somos un centro muy estable y un referente”

El gestor y profesor ofrece una mirada al presente y al futuro de un servicio referente en la formación musical y cultural de Estella-Lizarra y la comarca

El director de la Escuela de Música Julián Romano de Estella-Lizarra, Ángel Manuel Luquin Seguín (Estella, 15/08/1968) lleva toda una vida vinculado con la música y con el centro municipal. Primero fue alumno y luego profesor de Acordeón, lenguaje musical y armonía y, mientras tanto, ha gestionado el centro en dos momentos diferentes del medio siglo de vida. La primera etapa fue de 2000 al 2003 y la segunda comenzó en 2020 y continúa en la actualidad.

Su dilatada trayectoria le da perspectiva para analizar el momento actual de un centro con cinco décadas de historia. Luquin reflexiona también sobre el futuro de una institución que considera un referente no sólo en Tierra Estella, también en Navarra, y sobre el papel esencial que representa la música en la formación integral de las personas y en la vida cultural de la ciudad.

¿Qué momento vive hoy la escuela?
Son tiempos difíciles, hay muchísimas actividades extraescolares hoy en día y vemos que un porcentaje importante de alumnos son móviles, digámoslo así, que van probando y pasando de una actividad a otra. Antes el alumnado igual llegaba con un mayor compromiso, con una proyección de más largo recorrido. Lo cual, dicho sea de paso, es importantísimo para un buen desarrollo musical. No obstante, la escuela lleva cinco años subiendo de matriculación, por lo que el interés por la música sigue vivo y creo que seguimos siendo una escuela referente en Estella y en la Merindad y que podemos estar contentos, aunque aspiramos a más.

¿Qué valoración hace el centro de estos 50 años?
Pues muy positiva. La escuela ha sufrido sus vaivenes, como cualquier entidad a lo largo de 50 años, pero seguimos funcionando y por nuestras aulas ha pasado mucha gente. Seguimos gozando de la confianza de muchas personas para formar a sus hijos y, además, la enseñanza de adultos es cada vez más solicitada.

Tu vinculación con la Escuela comienza en 1978, como alumno, y sumas 40 años como profesor en la Escuela. Si echas la vista atrás, ¿qué evolución ha seguido el centro a lo largo de los años?
Esta Escuela comenzó como filial del Conservatorio de Pamplona e inicialmente solamente se daban clases de solfeo. Al año siguiente se ofertaron tres instrumentos, piano, trompeta y guitarra. A día de hoy, tenemos un abanico amplio de 14 especialidades y este año van a ser 15, incorporando el clarinete. A lo largo de estos 50 años, otros instrumentos han desaparecido por falta de solicitudes. Y en cuestión de material, la escuela hoy es una escuela de las mejor equipadas de Navarra, ubicada en uno de los mejores espacios de Navarra. Las condiciones del profesorado, del alumnado y las tasas han ido mejorando. Hoy somos un centro muy estable y un referente.

Cincuenta años han transcurrido, ¿cuál puede ser su futuro?
En esta sociedad tan cambiante, es difícil decirlo. La juventud hoy en día busca resultados fáciles y satisfacciones inmediatas. La música no entra en este perfil. El desarrollo instrumental se consigue a base de trabajo, esfuerzo y sacrificio, una inversión que luego recompensa con creces.

¿La enseñanza musical en esta escuela es exigente?
Hay que dejarlo claro desde el principio. Nosotros valoramos la baza de la calidad. Entendemos que para tener un buen control instrumental es necesario un buen control del lenguaje musical. Por eso nuestro plan pedagógico obliga a ello. Sabemos que otros sitios no lo hacen, pero entendemos que una enseñanza de calidad tiene que comenzar por la base.

“La juventud hoy en día busca resultados fáciles y satisfacciones inmediatas. La música no entra en este perfil”

¿Qué papel juega la escuela en la vida de Estella-Lizarra?
Yo creo que cada vez estamos más presentes en ella. Participamos en diferentes actos de las fiestas patronales, como la procesión, el cohete o la bombada. Y salimos con nuestros instrumentos a la calle en otros momentos como Semana Santa, organizamos kalejiras, y nos implicamos cuando se nos requiere, como la Gala del Deporte, por ejemplo. Consideramos que tenemos que tener un espacio.

¿Qué importancia tiene la música en la educación de un menor?
Es algo fundamental para el desarrollo integral de una persona. Hay muchos estudios que así lo corroboran. La música fomenta valores y competencias. Por ejemplo, cuando vemos a un crío que está tocando en una audición, es una preparación para el día de mañana, porque se está enfrentando a un público. Fomenta la socialización y la empatía.

¿Qué significa la música para Estella y qué significa Estella para la música?
No sólo Estella, sino una sociedad sin música, unas fiestas sin música, un día a día sin música, películas sin música, un colegio sin música… Es impensable. Estella sin música no sería nada, es imprescindible en la sociedad. Y en cuanto a la relación de Estella con la música, pues estamos celebrando 50 años de la Escuela Julián Romano, lo cual demuestra que la ciudad apuesta por esta enseñanza que ha sido cuna de músicos. En Estella hay muchas familias de músicos, ligados con la gaita y con otros instrumentos, familias con una tradición musical reconocida.

¿Qué se lleva la gente después de su paso por la escuela?
La mayoría de la gente se lleva unos conocimientos y unas vivencias. Se llevan relaciones, se llevan amistades y a veces se llevan también una orientación profesional para su futuro. Pero sobre todo nos gusta que se lleven buenos recuerdos. Si es así, habremos hecho bien nuestro trabajo.

Del alumnado que pasa por aquí, ¿qué porcentaje sigue haciendo música después y qué porcentaje puede incluso vivir de la música, sabiendo que es difícil?
El porcentaje de gente que se ha dedicado a la música profesionalmente, de todo el alumnado que ha pasado por la escuela, es muy muy bajo. Estaríamos hablando por debajo de un 3%, pero sí es muchísimo más elevado el índice de gente que ha seguido de­sarrollando la música a nivel amateur, tanto en algún grupo como en casa, en familia, con amigos. Lamentablemente, nosotros los profesores lo decimos, parece que la música es el patito feo de las profesiones. Es una profesión más, como cualquier otra, pero socialmente sigue sin verse así.

Después de tantos años vinculado con la escuela, ¿qué valoración personal haces de tu trabajo en este centro?
Yo siempre he dicho que soy una persona afortunada por trabajar en algo que me gusta, por estar en mi ciudad y en contacto con tantas personas en el día a día. Es gratificante. En los 40 o 47 años que llevo involucrado en la escuela, ha habido ciclos mejores y peores, lógicamente. Pero en general yo me quedo con lo positivo.

Este 50 aniversario es también momento para el agradecimiento, a todas las personas que han aportado, profesores, familias, alumnos, ayuntamientos, patronatos y directores. Esta Escuela sigue viva y seguiremos trabajando con ilusión.

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