Primer plano: Miriam Goyache, jugadora de baloncesto

Primer plano: Miriam Goyache, jugadora de baloncesto

La deportista de Estella milita esta temporada en la máxima categoría -la Liga Femenina 1- como pívot del C.D. Promete, de Logroño

Miriam Goyache Fernández de Roitegui (26/08/1987) forma parte del Club Deportivo Promete, de Logroño, desde hace cuatro temporadas. La pasada, el equipo lograba el ascenso a la máxima categoría del baloncesto femenino, la Liga Femenina 1 (LF1). Entre sus filas, la joven de Estella, pívot en la cancha, asegura estar viviendo una experiencia que no pensaba que llegaría, enfrentándose a jugadoras cuyos partidos seguía por la tele. Las exigencias de la competición le permiten aprender cada día de un deporte que le apasiona y en el que, como ella misma dice, hay que dejarse la piel.

¿Qué supone jugar en Primera?
Es una experiencia única. Pensaba que nunca llegaría a jugar en Liga Femenina 1. El trabajo es doble pero estoy muy contenta porque cada día aprendo cosas nuevas de mis compañeras, de los entrenamientos y de los partidos de competición.

¿Se cumple un sueño?
Cuando jugaba a baloncesto de pequeña en Estella con las amigas lo pensaba y, cuando con 16 años comencé a jugar en Liga Femenina 2, ya me parecía que era lo máximo. Esta temporada he tenido la oportunidad de jugar en LF1 y sí que es como un sueño.

¿Qué tal te encuentras en la cancha?
No estoy jugando tantos minutos como las jugadoras que son veteranas en LF1, pero cuando estoy en la cancha y durante los entrenamientos, cada día, lo aprovecho al máximo.

¿Se nota el salto de categoría a la máxima competición?
Sí. Cada día te dejas la piel porque de otra manera perjudicas al equipo. Me estoy enfrentando a jugadoras que veía en la tele y que no pensaba que las pudiera llegar a tener enfrente.

¿Qué dificultades entraña el juego a este nivel?
Juego en posición cuatro, de pívot, y la mayoría de mis oponentes son extranjeras, mucho más altas y más fuertes, y tengo que pelear mucho más. La diferencia, y la principal dificultad, es que te enfrentas a deportistas de mucha más calidad que en categorías inferiores.

“La calidad de las oponentes es la principal diferencia en el terreno de juego”

¿Cómo te organizas la semana?
De lunes a jueves entreno a dos equipos de escuelas. Nuestros entrenamientos de equipo son los lunes por la tarde. De martes a jueves, por las mañanas, hacemos pesas y, en los mediodías, practicamos el tiro. De lunes a viernes, por las tardes, entrenamos con balón y los sábados vemos vídeos para analizar al contrincante del domingo. Los partidos en casa son los domingos.

¿Qué lugar ocupa el baloncesto femenino en el panorama nacional e internacional?
El año pasado, en 2014, la Selección Española Femenina de Baloncesto quedó segunda en el mundial y eso ha contribuido al reconocimiento del baloncesto femenino; pero vemos que el trato no es el mismo que se da al masculino. Muchos estadios a los que vamos a jugar están prácticamente vacíos, a pesar de que las ciudades tienen equipos de muy buena calidad; por otro lado, las chicas no salimos tanto en prensa como los chicos, a pesar de que ellos estén en una categoría inferior. No obstante, nosotras en Logroño nos sentimos muy apoyadas por la afición. Tenemos suerte porque el pabellón se llena y somos muy bien acogidas en casa. Otro aspecto que quería destacar es que muy pocas jugadoras pueden vivir exclusivamente del baloncesto. La mayoría de jugadoras lo tenemos que compatibilizar con alguna otra actividad. De hecho, el equipo lo integramos jugadoras de muy diversa formación.

¿Cómo recuerdas tus inicios en el baloncesto?
Empecé a jugar con ocho años, junto con las amigas del cole me apunté al Oncineda. Estábamos juntas, nos lo pasábamos bien, era lo que me gustaba. Con el tiempo participé en la Selección de Navarra y con 16 años me fui a Pamplona a estudiar y a jugar con el Ordoiz. También estuve un año en el Oberena en Liga de Baloncesto 2. En la temporada 2011-2012 me llamaron del Promete de Logroño, donde he jugado tres temporadas en LF2. Con el ascenso, ésta es la primera en LF1.

Segunda mitad de la temporada, el equipo en la parte baja de la tabla, ¿qué le está pasando?
Empezamos mal. Estuvimos tres semanas jugando en casa y fuera de casa y fueron unos inicios intensos. Ocurre que para muchas de nosotras eran los primeros partidos en la categoría y como que no nos lo creíamos.
En la primera vuelta ganamos dos partidos, nada más. Se reforzó el equipo y en la segunda vuelta llevamos uno ganado. La verdad es que teníamos que haber traído puntos de muchos partidos fuera. Estamos en ello, trabajamos duro porque somos un equipo muy unido entre las jugadoras y con el entrenador.

¿Un pronóstico para esta temporada?
Yo creo que lograremos salir de las posiciones de descenso y que conseguiremos mantenernos. •

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Ejemplo para equipos de escuela


Desde hace tres temporadas, Miriam Goyache trabaja, como entrenadora de equipos de escuelas. Este año, en concreto, se encarga de un equipo de tercero de Primaria y otro de cuarto. Asegura que la experiencia es muy positiva. “Me lo paso muy bien con los pequeños. Intento que aprendan lo máximo, aunque lo más importante es que se diviertan, que estén con los amigos y convivan. Estoy muy a gusto, sobre todo los dos días de partido, los sábados. También tenemos en ellos, y en sus padres, una gran afición que viene a animarnos a nosotras cuando jugamos en casa”, explica.

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