Miradas en femenino

Miradas en femenino

Cuatro mujeres de Tierra Estella, con profesiones diferentes, responden a preguntas sobre la igualdad y el feminismo con motivo del Día Internacional de la Mujer

Edurne Arzoz es ganadera, Carla Ruiz ejerce como técnica de igualdad, Lourdes Madrazo está de baja maternal y es camarera, y Beatriz Orcaray es la encargada de Servicios Múltiples del Ayuntamiento de Estella. Con motivo de 8M, Día Internacional de la Mujer, en Calle Mayor hemos querido dar voz a diferentes mujeres de Tierra Estella que, a través de su mirada, responden a temas de igualdad y feminismo y muestran sus respectivas reivindicaciones. Es una manera, así mismo, de homenajear a todas las mujeres que han ido conquistando derechos y dando pasos hacia la igualdad y un llamamiento a que la cadena de unión de las mujeres no se rompa y siga luchando por la igualdad entre hombres y mujeres.

Edurne Arzoz Fernández

Edurne Arzoz Fernández, de 40 años, estudió Ingeniería Técnica en la Universidad Pública de Navarra. Natural de Otiñano, es la cuarta generación de su familia que se dedica a la ganadería; pasión que comparte con su marido Gonzalo Barber Algarra. Ambos son titulares de una explotación extensiva de ganado ovino que está repartida entre Otiñano, Lodosa y Ezcároz.

 

 

 

“El movimiento del 8M ha ayudado a que nuevas mujeres apuesten por el sector agrícola y ganadero”

¿Qué reivindicas como mujer ganadera y agrícola?
Las mujeres ganaderas reivindicamos, en el 8M, que tengamos la misma visibilidad que los hombres en el área de Agricultura y Ganadería. Se ha avanzado mucho los últimos años y cada vez hay más mujeres que son propietarias de explotaciones agropecuarias, pero hay una gran cantidad de mujeres que siempre han trabajado en esas explotaciones y han sido invisibles tanto desde el punto de vista de salarios como de seguridad social.

¿Crees que se ha evolucionado hacia un mayor reconocimiento de la mujer en el campo?
Se ha aumentado la visibilidad y reconocimiento de la mujer en el campo, pero aún queda mucho por andar.

¿Cuál ha sido el papel de las féminas en las explotaciones ganaderas a lo largo del tiempo?
El papel de la mujer en explotaciones ganaderas ha sido siempre fundamental. Ha trabajado tanto como los hombres, pero su papel no era reconocido, eso está cambiando y seguirá haciéndolo en los próximos años.

Desde que el movimiento feminista se ha hecho más fuerte, ¿se percibe algún cambio en el sector?
El movimiento del 8M ha ayudado y mucho al reconocimiento de la mujer en el campo, se nos ha dado una visibilidad que antes no teníamos y ha ayudado a que nuevas mujeres apuesten por el sector agrícola y ganadero.

¿Ha vivido alguna situación incómoda por el hecho de ser ganadera y mujer?
No he tenido ningún problema.
¿Qué crees que tiene que mejorar en el sector?
La agricultura y ganadería está pasando por una serie de dificultades en explotaciones lideradas por hombres y mujeres. Los mayores problemas son los bajos precios, sobre todo, y una PAC que no está siendo la ayuda que debería ser para los productores.

¿Cómo puede cambiar la situación?
El apoyo desde instituciones es clave para iniciarse en este sector y poder ampliar las explotaciones. Potenciar redes comerciales de cercanía que pueden ayudar a mejorar el precio para el ganadero y los agricultores. Creo que en estos momentos se están llevando a cabo muchas iniciativas interesantes para reducir intermediarios y poder llegar al consumidor final con un precio justo para agricultor, ganadero y clientes.

Carla Ruiz Armendáriz

Carla Ruiz Armendariz tiene 25 años y es natural de Larrión. Es graduada en Políticas y Relaciones Internacionales. Ejerce como consultora de igualdad en Berhezi. Es militante del grupo Patriahorkado de Estella-Lizarra y participa de manera muy activa en todas las iniciativas llevadas a cabo por el movimiento feminista de Tierra Estella.

“Una amenaza del feminismo es que se quede en lo superficial”

¿Cómo crees que ha evolucionado el feminismo en los últimos años?
Yo creo que en Estella el feminismo ha evolucionado muchísimo desde que comencé a militar de manera más activa hasta ahora, sobre todo, a nivel organizativo. Al principio cada grupo hacía su historia y no había cohesión en el movimiento feminista. También se han ampliado las temáticas que se tratan, como la diversidad dentro del colectivo, ya que no todas vivimos las mismas situaciones y experiencias. El feminismo ya está aceptado socialmente, está generalizado y es un gran logro.

¿Por qué crees que hay cierto rechazo al movimiento feminista considerado más extremo?
Porque supone romper con una forma de vida, con un comportamiento y con una identidad desarrollada, y eso impacta, te quedas como al desnudo y a mucha gente le da miedo. Por ejemplo, los hombres han desarrollado una identidad y, de repente, llega un movimiento que les dice que tienen que revisarse esa identidad porque supone cierta desigualdad y lo mismo con actitudes de las mujeres que tienen una raíz de desigualdad. Como supone romper con eso, causa rechazo.

¿Cuáles son los pasos más importantes que se han dado en relación a la igualdad en los últimos tiempos?
Que se haya puesto sobre la mesa el tema de la igualdad y se hable en todos los ámbitos de ello es un gran logro. Ya nadie lo ignora. Las mujeres, al oír este discurso, están empezando a empoderarse individualmente y colectivamente. A nivel institucional, la aprobación de la ley Foral de Igualdad entre Mujeres y Hombres ha sido un paso increíble para lograr la igualdad.

¿Qué queda por hacer?
Que el mensaje no se quede en lo superficial, que llegue a todos los sectores de la población. Hay que profundizar más en la educación, un taller al año con gente joven no es suficiente, hay que hacer un trabajo trasversal en el que la perspectiva de género y de la diversidad esté en todo lo que se trabaja, pero no como una formación aparte, sino que esté integrado. También es necesario mejorar los recursos y darlos a conocer, sobre todo, en temas de violencia de género en las zonas rurales. Es importante que los mensajes no se queden en los panfletos, las instituciones organizan cosas pero no le dan un contenido real, es decir, que por ejemplo las mujeres de un valle tengan unas condiciones dignas o que la violencia sea erradicada desde el pueblo. Una amenaza del feminismo es que se quede en lo superficial y que realmente no tenga consecuencias en la vida de las mujeres.

Personalmente, ¿en qué situaciones percibes la desigualdad?
La verdad es que estoy tan inmersa en un mundo feminista por mi trabajo, militancia, amistades… Lo más chocante son los talleres con la gente joven. Veo que están muy perdidos en algunas cosas. Los chicos escuchan todo el rato mensajes de igualdad y luego tienen también mensajes de masculinidad tradicional y están en un conflicto interno y las jóvenes, sin embargo, están súper empoderadas.

¿En qué se centra el movimiento feminista este 8M?
Este año se ha puesto el foco en la importancia de organizarnos y que el movimiento continúe su lucha de manera colectiva y no como identidad individual. En la marcha mundial se ha tenido muy en cuenta el tema del racismo y las fronteras teniendo en cuenta el auge de la extrema derecha, que coarta la libertad de las mujeres más vulnerables. No va a haber huelga porque no es la herramienta que este año nos sirve, hemos decidido dar importancia al cuidado del movimiento feminista. Este año vamos a asegurar la presencia en la calle. Y este año vamos a dar importancia a las mujeres de los pueblos con la bizimartxa.

¿Cuál crees que es el papel del hombre a la hora de luchar por la igualdad?
Lo primero que tiene que hacer es tomar conciencia de su posición en la sociedad, que es privilegiada. La mayoría de los hombres no ejerce violencia sobre las mujeres pero los micro machismos que todas y todos hacemos, hay que erradicarlos. Tienen que poner en valor los cuidados y tomarse en serio la conciliación. No tienen que intentar ser protagonistas en esta lucha porque no es su momento.
iniciativas interesantes para reducir intermediarios y poder llegar al consumidor final con un precio justo para agricultor, ganadero y clientes.

Lourdes Madrazo Abarca

La estellesa Lourdes Madrazo, de 39 años, regenta el bar El Che de Estella junto a su compañera Daysi Velarde. Su trayectoria profesional está ligada al mundo de la hostelería desde hace casi 20 años. Actualmente se encuentra disfrutando de su baja maternal porque ha sido madre por primera vez.

“Lo que hay que hacer es defender lo nuestro, quejarnos cuando no estamos a gusto y que se nos escuche”

A lo largo de tu trayectoria como camarera, ¿has sufrido comentarios desagradables por parte de los clientes?
Yo he tenido suerte, algún comentario sí, pero sobre todo por parte de distribuidores que al ver que eres mujer, cuando les preguntas algo, no te contestan. En otras ocasiones, igual ha venido un representante y te ve que eres mujer y te sigue preguntando por el encargado y le dices que eres tú y te ignoran más.

¿Crees que compaginarás bien la maternidad con el trabajo?
Espero que podamos apañarnos bien, con la ayuda de los familiares puede ser más fácil. Trabajé hasta los siete meses y, ahora, a los cuatro meses de nacer mi hija me incorporaré al trabajo de nuevo.

¿Crees que equiparan las bajas maternales y paternales ayudará a la igualdad laboral?
Yo creo que ayuda a compatibilizar las tareas y poder cuidar más tiempo del bebé sin tener que llevarle a la guardería. En cuanto a que esto ayude a la igualdad laboral entre hombres y mujeres, no lo tengo tan claro.

¿Crees que la mujer sigue asumiendo más tareas en el hogar?
Sí, yo la verdad que no me quejo, pero sí que la mujer asume más tareas.

¿Cómo cambiarías esto?
Con la educación, enseñando a los hijos desde pequeños a que hay que ayudar por igual y normalizándolo.

¿En qué crees que hay que mejorar en cuanto a igualdad?
No me ha tocado vivir muchas situaciones de desigualdad, lo que hay que hacer es defender lo nuestro, quejarnos cuando no estamos a gusto y que se nos escuche. Cada persona tiene que valorar su situación.

Beatriz Orcaray Iturralde

Beatriz Orcaray, de 48 años, es natural de Pamplona pero vive en Lezaun desde el año 1994. En febrero de 2011 entró a trabajar en la brigada de Servicios Múltiples del Ayuntamiento de Estella, en donde ejerce como encargada de un equipo conformado, actualmente, por hombres.

“Me gustaría ver a más mujeres en Servicios Múltiples”

¿Cómo te acogieron tus compañeros del Ayuntamiento cuando llegaste al puesto?
Muy bien, la verdad es que nunca me he sentido infravalorada y siempre me dicen que soy uno más.

¿Se extraña la gente cuando te ve en la calle realizando los mismos trabajos que tus compañeros hombres?
La verdad es que muchas veces, se suelen quedar mirando y es curioso que les suelen decir a mis compañeros cosas como “mira ésta como trabaja”, pero bueno a mí no me sienta mal. Otras veces sí que pienso que tiene que cambiar el hecho de que las personas se extrañen porque esté haciendo trabajos que en la sociedad se consideran, erróneamente, como ‘de hombres’, si los hago igual que mis compañeros.

¿Tenías experiencia en tareas de mantenimiento?
En Lezaun estuve siete años, a temporadas, como peona para el Ayuntamiento. Estuvimos unas siete mujeres y arreglamos varias ermitas.
Además, mi marido es albañil y he aprendido mucho con él y nos ayudamos mutuamente. La verdad es que es un trabajo muy físico y hay que tener fuerza, lo que pasa que a mí siempre me ha gustado mucho hacer ejercicio y me he preparado. Quien quiere, puede. Además, nunca me he negado a seguir formándome a través de los cursos, etc.

¿Celebras el 8M de algún modo en particular?
Nunca me he sentido discriminada por ser mujer porque siempre he considerado que tengo las mismas capacidades que un hombre para trabajar y de conseguir lo que me proponga. Reivindico que las mujeres se crean que pueden.
Me gustaría ver a más mujeres en Servicios Múltiples.

¿Crees que en las instituciones públicas hay brecha salarial?
Yo creo que no porque va por niveles y cobramos lo mismo.

¿Cómo crees que ha evolucionado la mujer rural en los últimos tiempos?
Ha evolucionado muchísimo, yo veo que cada vez hay más mujeres agricultoras y ganaderas.
Ahora el trabajo rural se va igualando. También creo que el cambio empieza desde uno mismo, si te crees capaz de cambiar, de hacer, lo consigues.

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