Cuando la cebolla y la lombarda se alían con la alta costura

Cuando la cebolla y la lombarda se alían con la alta costura

La diseñadora de Estella María Leorza quedó finalista en la Pasarela Ciudad de la Verdura, un reconocido certamen de ámbito nacional que pone en Calahorra a la huerta como protagonista

¿Qué tienen que ver la moda y las verduras? Aparentemente nada, pero ¿quién se atreve a definir el arte? En el arte de alta costura confeccionado con verduras es en lo que ha estado trabajado en las últimas semanas María Leorza, joven emprendedora de Estella que participó el 27 de abril en la final del certamen Pasarela Ciudad de la Verdura en Calahorra. Se trata de un concurso de carácter nacional con más de 90 participantes apadrinado en diferentes ediciones por diseñadores de renombre como Lorenzo Caprile o Ágatha Ruiz de la Prada y por famosos como Carmen Lomana.

María Leorza se puso manos a la obra para crear su diseño, ‘Indomable’, un conjunto a medida de última tendencia elaborado con pieles de cebolla, con lombarda y también con la selección de algunas legumbres. La dedicación de varias horas al día y el éxito de su diseño, que fue superando las fases previas, convirtieron el compromiso de la joven en realidad.

La creación de Leorza se coló entre las diez mejores de un total de 90 participantes
Explica la diseñadora, formada en Fotografía y en Corte y Confección y al frente de su negocio ‘Arte se escribe con amor’ en la plaza de los Fueros, que su participación en el concurso fue por casualidad. A través de las redes sociales se enteró de la existencia del certamen en Calahorra, una iniciativa que nació en 2012 y que lleva tres ediciones siendo competitiva. “Pensé que se unían dos de las facetas más importantes de mi trabajo, la costura con la decoración floral, y decidí inscribirme sin mucha convicción de llegar a buen término”, explica.

Preparó un dossier con información y bocetos sobre su idea. Y pasó la primera fase. “Así que tuve que iniciar la confección. Supe del concurso a falta de mes y medio por lo que, con tan poco tiempo, fui haciendo cachitos del modelo para ir documentando el proceso. Y volví a ser seleccionada. Así que, a falta de un mes, tenía que hacerlo entero”, cuenta.

Artesanía en ‘la cocina’
Y ahí empezó el verdadero trabajo artesanal de crear un diseño con verduras en el que no sólo la máquina de coser y las tijeras fueron necesarias, también el horno y la vitro-cerámica de su casa. Explica Leorza que su propuesta iba dirigida a una de las dos categorías del concurso, Diseño Original, frente al Diseño Inspiracional que recreaba algún diseño famoso. Optaba también al premio de Mejor Diseño para menores de 35 años. Su elección le daba libertad para trabajar el estilo y se decidió por un diseño de tendencia, con pantalón corto. En lugar de largas faldas y capas, apostó por el minimalismo de un corpiño con ‘culotte’ que le hizo llegar a la final y se pudo mostrar sobre la pasarela.

“Conseguí seda de organza natural, sin tinte, y lo primero que hice fue teñirla con lombarda. Tuve que investigar sobre cómo hacerlo y conseguí darle a la tela un tono lila muy adecuado. Sobre la tela cosí las hojas de cebolla, previamente seleccionadas y les puse legumbres en el centro, alubias rojas, blancas, garbanzos y lentejas. También añadí unas mallas de naranja a la cintura para dar volumen al corpiño, que gustaron mucho por la idea de reutilizar material”, cuenta.

El toque final del diseño, muy local, fueron unas alpargatas de Estella a juego con sus lazadas rojas que lució la modelo, su amiga Alejandra Ojer. “Se ofreció a ayudarme porque cada diseñadora tenía que aportar una modelo que vistiera el traje. Me ayudó muchísimo que fuera una persona que viviera en Estella, disponible para poder hacer todos los retoques y coserlo a medida. Alejandra no había desfilado nunca y era una pasarela larguísima que impresionaba, pero salió todo muy bien”, cuenta María Leorza.

900 personas

Los diez modelos seleccionados previamente por el jurado tuvieron su prueba final sobre la pasarela. El jurado técnico, integrado por especialistas, valoró primero los vestidos sobre los maniquíes y después en un primer pase privado.

Tras el desfile más social, ante un público de 900 personas en una carpa habilitada en Calahorra, se desveló el fallo. ‘Indomable’ no se llevó el premio, pero para su diseñadora la recompensa a tantas horas de trabajo era llegar a la final, sin pretenderlo, y vivir una experiencia de la que ha aprendido mucho. “Me quedo con la pena de no haberme enterado antes y haber contado con más tiempo para disfrutar del proceso, sin agobios. De todos modos, la experiencia el día del desfile fue muy buena”, explica Leorza, quien no descarta, el próximo año, repetir con alguna creación que, a base de verduras, vuelva a sorprender.

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