SASTRE USABIAGA Y CASA PLATERO

SASTRE USABIAGA Y CASA PLATERO

Dos negocios, muy próximos, del matrimonio José Usabiaga y Emilia

Una vivienda particular en el primer piso del número 4 de la calle Comercio de Estella albergó durante años desde mediados de la década de los 50 el negocio del Sastre Usabiaga, regentado por José Usabiaga Tolosa. El sastre nació en Guipúzcoa y con 12 o 13 años, a la muerte de su padre, se fue a vivir con su hermana mayor, Margarita Usabiaga. Margarita estaba casada con Pablo Sainz de Murieta y el matrimonio residía en Estella, ciudad a la que recalaron procedentes de San Sebastián, donde había nacido su primera hija, Marisol. Después llegarían Pablo y Josetxo.

Pablo Sainz de Murieta, padre, era sastre. En aquellos años lo normal era tener el negocio en casa y, como el suyo coexistían en torno a 35 establecimientos en la ciudad del Ega. José Usabiaga comenzó a trabajar con su tío político y, como aprendiz, adquirió los conocimientos necesarios para más tarde establecerse por su cuenta en la calle Comercio, ya como el Sastre Usabiaga.

Explica Pablo Sainz de Murieta, hijo, que entre su padre y su tío se repartían los clientes. “Desde que mi tío se casó hasta que se jubiló no tuvo otra profesión. Mi padre y mi tío cosían para caballeros y también algo para mujeres, y contaban con muy buena clientela. Entonces, los hombres tenían un traje para las fiestas de guardar y para las bodas, que se hacían en el sastre. No había confección en las tiendas y todo era a medida. A mi tío le gustaba vestir bien, yo diría que era un modelo del buen vestir y, de hecho, la gente lo cogía como modelo”, recuerda.

En aquellos años convivían en Estella en torno a 35 talles de sastrería

José Usabiaga no tuvo hijos y, sin relevo, su negocio cerró cuando se jubiló. Por su parte, Pablo Sainz de Murieta, padre, se había asociado con Cipri Ruiz de Larramendi y juntos montaron la tienda El Sastre de San Sebastián en el local de la plaza de los Fueros que, actualmente, alberga la pescadería La Blanca. Después, el negocio se trasladó a su ubicación definitiva, en la esquina de la plaza con la calle Nueva, en dos bajeras separadas para mujer y caballero.
Explica la hija de Pablo Sainz de Murieta, Marisol Sainz de Murieta, que en el establecimiento familiar se seguían haciendo trajes a medida hasta que su padre se jubiló. Entonces continuó el negocio el hijo, hermano de Marisol, Pablo Sainz de Murieta. Cipri, por su parte, montó su propia tienda, con este mismo nombre, en la plaza, comercio que precisamente en 2020 echaba el cierre. “Llegó un momento en que la ropa ya confeccionada fue ganando terreno a la sastrería”, explica Marisol en referencia al negocio que continuó su hermano. “La tienda sufrió la evolución lógica del sector”, añade Pablo.

Con el cierre de El Sastre de San Sebastián en 2007 se daba por terminada la tradición familiar vinculada a la sastrería primero y, después, a la venta de ropa ya confeccionada en Estella.

Casa Platero

La sastrería no fue la única fuente de ingresos de José Usabiaga, ya que a finales de la década de los 50 del siglo pasado su mujer, Emilia Platero, de ‘los maños’, abrió su propia tienda de artículos para el hogar y decoración en el local vacío bajo la sastrería Usabiaga.

Recuerda su sobrina, Marisol Sainz de Murieta, que a Emilia le ayudaban a atender en el establecimiento sus hermanas Mercedes y María, sobre todo la primera. “Casa Platero fue una tienda que estuvo muchos años funcionando. Tenía dos pisos. En el de abajo se exponían sobre todo los productos de ferretería, los objetos más rústicos como cazuelas o sartenes, y los más finos estaban en el piso de arriba, por ejemplo, vajillas, cubertería, artículos de plata y flores decorativas. Era un sitio donde las novias dejaban su lista de bodas y donde preparaban su ajuar”, explica.

En su opinión, era una tienda muy vistosa, con cierto lujo, y, por extensión, la vida comercial en aquellos años muy intensa en Estella. “Pasa el tiempo y te olvidas de lo que no ves, también porque llegan otras cosas diferentes que las sustituyen, en definitiva, porque los tiempos cambian; pero Estella entonces era otra Estella en lo comercial. Aquí venía una merindad muy copiosa, vivía mucha gente en los pueblos y todos bajaban a comprar. Cuando todas las familias comenzaron a tener coche, se iban para aquí y para allá y el comercio comenzó a caer, y ahora así estamos”.

Recuerda Marisol Sainz de Murieta que eran varias las tiendas que vendían género como el de Casa Platero y tejían una nutrida competencia. “Estaba Barrena, en la plaza de los Fueros; Tadeo, que hoy continúa su actividad, también Idelsa, y ferreterías como El Aragonés y Errázquin”, enumera.

Precisamente, el amplio local que un día fue Idelsa hoy acoge el mural de Garbiñe Basarte en recuerdo a aquellos tiempos pasados del comercio estellés.

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