
La nueva decana se define como una profesional “de vocación”. Actualmente es responsable del área jurídica de una asesoría con oficinas en Pamplona y Mendavia. Afronta esta nueva etapa con ilusión y también con el “vértigo” propio de quien es plenamente consciente del peso institucional y la responsabilidad que implica representar a la abogacía de la merindad.
En esta entrevista, Carolina Salvador señala como principales retos a los que se enfrenta el colectivo la modernización y digitalización de la profesión, el impulso decidido de la mediación como vía complementaria de resolución de conflictos y la reivindicación de más medios materiales y personales para los juzgados de Estella, con el objetivo de garantizar un servicio público de Justicia más ágil y eficaz.
¿Qué te motivó a dedicarte al Derecho y cómo ha sido tu trayectoria?
Desde muy pequeña tuve claro que quería ser abogada. Tenía unos vecinos que trabajaban en el juzgado de Estella —ella era oficial y él secretario judicial— y durante dos veranos, con 14 o 15 años, me llevaban al juzgado. Les ayudaba con fotocopias, pasaba escritos a máquina y podía ver cómo funcionaba todo. Ahí fue cuando le cogí el gusanillo. Estudié Derecho con la idea clara de ejercer como abogada. Con el tiempo me incorporé a la Junta del colegio y, tras años de trabajo junto al anterior decano, he asumido ahora el decanato.
¿Qué supone para ti el cargo y cómo lo asumes?
Asumo el cargo con mucha ilusión, pero también con vértigo, sobre todo por la responsabilidad institucional y representativa que conlleva, además de la toma de decisiones que afectan a todo el colectivo.
¿Cuántos profesionales formáis parte del colegio y qué ámbito abarca?
Actualmente somos 72 colegiados, alrededor de 50 ejercientes. En Navarra hay colegios en Tafalla, Tudela, Estella, Aóiz y Pamplona. Nosotros cubrimos la demarcación judicial de Estella, que abarca prácticamente toda la merindad. Para ejercer como letrado es obligatorio estar colegiado.
Es el primer liderazgo femenino del colegio en Estella. ¿Aporta una perspectiva diferente?
Sí, y además muy necesaria. Ya desde la Junta hemos procurado mantener representatividad femenina, aunque en Estella hay más hombres colegiados que mujeres. Un ejemplo del cambio fue la modificación del nombre: pasamos de ‘Colegio de Abogados de Estella’ a ‘Colegio de la Abogacía de Estella-Lizarra’, cuidando el lenguaje inclusivo.
¿Existe igualdad real entre hombres y mujeres en la profesión?
No existe una igualdad real, especialmente en materia de conciliación. Yo misma no pude entrar antes en la Junta porque tenía hijas pequeñas. En el ejercicio profesional, para suspender una vista por maternidad necesitas justificar médicamente que no puedes acudir. Además, aunque la judicatura es mayoritariamente femenina en instancias inferiores, en los altos órganos —como el Tribunal Supremo o el Consejo General del Poder Judicial— los puestos siguen siendo mayoritariamente masculinos. Cuando una mujer accede a uno de esos cargos sigue siendo noticia, y eso demuestra que aún no es algo normalizado.
“El principal problema de la mediación es cultural. Estamos (la ciudadanía) acostumbrados al pleito, a que un tercero nos diga qué tenemos que hacer”
¿Qué prioridades te has marcado en esta nueva etapa?
Mantener un colegio activo y participativo a nivel nacional, continuar impulsando la mediación —de la que fuimos pioneros en Navarra—, incorporar gente joven a la Junta y modernizar la profesión, especialmente en nuevas tecnologías e inteligencia artificial, fomentando la formación para que nadie se quede atrás.
¿Qué servicios ofrece el colegio?
El Colegio de la Abogacía, aparte de aglutinar a todos los colegiados de la demarcación, gestionamos el turno de oficio y la asistencia jurídica gratuita (penal, civil y familiar, laboral y administrativo). También organizamos guardias de asistencia al detenido y el servicio de atención a la mujer (violencia doméstica y de género), que requiere formación específica. Facturamos al Gobierno de Navarra los servicios prestados por los letrados del turno.
Además, ofrecemos un servicio de orientación jurídica todos los viernes y un servicio de asesoramiento en materia de vivienda en colaboración con el Ayuntamiento de Estella, que se ofrece dos martes al mes y tiene bastante aceptación. También gestionamos la mediación civil, mercantil y penal.
¿Por qué vías se accede a la mediación?
Se puede acceder por dos vías: la intrajudicial y la extrajudicial. Los temas que el juzgado entiende que puede ser mediables nos los derivan a nosotros. Esta vía, la intrajudicial, ahora es obligatoria. Desde el año pasado, antes de presentar cualquier tipo de demanda judicial civil, hay que hacer un tipo de método alternativo de solución de conflictos y controversias. También se puede acceder a la mediación extrajudicialmente, cualquiera puede venir a solicitarla. Es gratuita solamente en el caso de justicia gratuita, pero las tarifas son asequibles para el ciudadano.
“Si se apuesta por la justicia de cercanía y contra la despoblación, hay que dotar de medios reales a los partidos judiciales pequeños”
¿Es habitual recurrir a la mediación?
Podría tener mayor difusión, pero el principal problema es cultural: estamos acostumbrados al pleito, a que un tercero nos diga lo que tenemos que hacer. Hay que cambiar esa mentalidad.
¿Cómo valoras la situación actual de los juzgados de Estella?
Estamos en una etapa complicada. Hasta hace dos años eran ejemplo de buen funcionamiento, pero en los últimos dos años la falta de personal y la rotación constante han ralentizado mucho la actividad en los juzgados. Estella no es una plaza atractiva para la gente que saca oposiciones.
Ahora ha cambiado la nomenclatura, ya no hay dos juzgados, sino que existe un Tribunal de Instancia con dos plazas, plaza una y plaza dos. Y la plaza dos está sin letrado de la Administración de Justicia, lo que mantiene procedimientos paralizados. La plaza uno va más ágil, pero está costando.
Desde el colegio seguimos reclamando soluciones al Tribunal Superior de Justicia e incluso la creación de un tercer juzgado, algo que ya se planteó antes de la pandemia, y que ayudaría a descongestionar y a mejorar la rotación de guardias.
¿Cuáles son las principales preocupaciones jurídicas de la ciudadanía?
Predominan asuntos penales leves y cuestiones civiles. La mayor preocupación es la lentitud judicial. Hay señalamientos que se fijan a dos o tres años vista, lo que genera frustración y pérdida de confianza en el sistema.
¿Es accesible la justicia para todos?
Económicamente, quien no tiene recursos puede acceder a la justicia gratuita, aunque el IPREM —índice que determina el acceso— lleva años sin actualizarse. Aun así, las solicitudes aumentan. En cuanto a profesionales, Estella está bien cubierta para su población.
¿Cómo es la relación del colegio con otras instituciones y con la ciudadanía?
Muy buena. Existe coordinación fluida con los juzgados y las fuerzas policiales. Con la ciudadanía no hemos recibido
