Los jóvenes, ¿los grandes olvidados de la pandemia?

Los jóvenes, ¿los grandes olvidados de la pandemia?

La situación sanitaria pasa factura a una generación en pleno desarrollo
y crecimiento personal en ocasiones injustamente tratada

Los jóvenes han visto cómo su vida se paralizaba durante el último año. Se cumplen ahora doce meses de restricciones y de limitaciones que pasan factura a la población en general, pero especialmente a una generación en pleno desarrollo y crecimiento personal. El recorte en la socialización, las dificultades en su educación y en el mercado laboral les presenta un futuro marcado por la incertidumbre. No son un grupo de riesgo, pero sufren en silencio las consecuencias de la pandemia y el impacto en su salud emocional.

Como las comparaciones, la generalización siempre es odiosa. Los jóvenes han sido cuestionados por la opinión pública, cuando tan solo algunos se han comportado de manera irresponsable. Como ellos mismos dicen, no todas las personas son iguales y en este caso a ellos se les ha metido en el mismo saco.

La juventud es el futuro y es de justicia darles voz y poner sobre la mesa sus propuestas y sus necesidades. Por supuesto, sus opiniones y sus vivencias cuentan mucho. Para que no sean los grandes olvidados de la pandemia.

Los siguientes jóvenes responden a las preguntas:

1. ¿Cómo estás viviendo este año de pandemia?
2. ¿Qué echas más de menos y qué será lo primero que hagas cuando todo esto acabe?
3. ¿Os sentís los jóvenes en el punto de mira de la situación sanitaria? ¿La generalización es injusta?
4. ¿Qué lectura en positivo hacéis de la situación?

Carla Millares Fernández. 16 años. Arbeiza. Estudia 4º de la ESO en el IES Tierra Estella.

“Soy muy espontánea y esto de tenerlo todo planeado chafa un poco”

1.- No soy una persona que salga mucho, soy más bien casera, pero antes de todo esto salía algún finde que otro con alguna amiga a dar una vuelta o a cenar por ahí, o en mi casa o en la suya. También me gusta mucho el monte y dar un paseo con el perro. Ahora salgo menos y lo hago con más cuidado. Nuestro plan ahora es quedar con los amigos, coger unas chuches e irnos un rato a sentarnos a Los Llanos para hablar. En una situación normal, habríamos tomado algo, hubiera ido al pueblo de alguna amiga o hecho una actividad más planeada y con más gente.
La verdad es que me encuentro más cansada, como que todo cuesta más. El futuro me preocupa. Nací en Vigo y aunque llevo aquí muchos años quiero volver allí a hacer Bachillerato y estar con el resto de mi familia. Espero que la situación me deje.

2.- Echo de menos la tranquilidad de ir con mis amigos por cualquier lado, despreocupados, sin tener en cuenta la hora ni la gente que hay. Soy muy espontánea, me gusta que las cosas surjan y esto de tenerlo todo planeado chafa un poco. Lo primero que haré cuando pueda será ir a Galicia a ver a mis abuelos, primos y amigos. En verano hará un año sin ir y necesito abrir la casa de mi abuela y ver la playa. Despertarme con el ruido de las gaviotas.

3.- Hay jóvenes que no han hecho las cosas como deberían y se nos ha puesto a todos el punto negativo, como si los jóvenes tuviéramos la culpa de todo. Nos sentimos más vigilados y me da mucha rabia que nos metan a todos en el mismo saco. Aunque ha sido una minoría la que ha incumplido, ha tenido mucha repercusión.

4.- Este año he tenido mucho más tiempo para mí. Durante la cuarentena he visto series pendientes, he leído y he pasado mucho tiempo en casa con la familia. He pensado mucho en el futuro y me deprimía porque lo veía negro.

Hugo Villanueva Pagola. 15 años. Estella. Estudia 4º de la ESO en El Puy.

“Echo de menos la libertad, quedarme un día por ahí porque sí, porque me apetece”

1.- Está siendo un año muy diferente. Tenemos un límite horario a la hora de salir, nos quitan todo lo lúdico, el deporte lo hacemos con mascarilla… Cada día damos el cien por cien. En nuestro tiempo de descanso nos lo quitan todo, y ¿qué hacemos? En el tema educativo no he encontrado ninguna diferencia, salvo que el curso pasado las clases fueron online. Lo que quiero es que el año vaya pasando, que vayan eliminando las limitaciones.

2.- La libertad, sin ninguna duda. Coger e irte a la playa porque tienes el finde libre, cambiar de Comunidad, los horarios, quedarme un día por ahí porque sí, porque me apetece, y otro no. Y la tranquilidad. En el colegio estamos como robots, no podemos ni levantarnos entre clase y clase, algo que es necesario para despejarte. En cuanto se pueda, jugaré al baloncesto sin mascarilla, un deporte que me encanta. E iré a la playa, tengo ganas de ir de viaje en verano en familia. No pido más, soy una persona sencilla.

3.- Sí que estamos en el punto de mira. En los medios de comunicación se nos pone como los culpables. Yo he visto a gente de mediana edad y mayores tomar cañas por igual. El hecho de que se incumpla no tiene que ver con la edad, sino con la persona. La generalización está siendo muy injusta con nosotros. Yo hablo por mí mismo, yo me estoy comportando.

4.- Este año he cambiado bastante. Me ha aportado cosas distintas. A mis hijos les diré que he vivido una pandemia global. No todo es negro, ningún año es del todo negro, este ha tenido sus momentos. Han sido unos meses de estar solo con la familia, he aprendido a cocinar bizcochos y también muchas cosas sobre informática, un tema que me gusta mucho. La pandemia nos ha quitado unas cosas y nos ha dado otras.

Julia Ugarte Albizu. 25 años. Estella. Estudió Grado Profesional de Danza en el Institut del Teatre de Barcelona. Le gustaría trabajar como intérprete de danza para alguna compañía. Imparte clases de Pilates en Estella

“A nivel de gestión emocional está siendo un año bastante difícil”

1.- A nivel de gestión emocional está siendo un año bastante difícil. Somos una generación que hemos encontrado muchas facilidades a la hora de viajar, de movernos de un lado para otro, de acceder a cualquier cosa que queramos, siempre con un amplio abanico de posibilidades. Durante el confinamiento y también ahora me he tenido que privar de viajes, de actividades de ocio, incluso de formación. Y de socialización. La pandemia también afecta en cuestiones de trabajo, en mi caso las audiciones online son más complicadas y más frías. Yo prefiero ir presencialmente a los sitios porque ocurren más casualidades, situaciones que pueden beneficiarte.

2.- Echo de menos poder improvisar más. Ahora está todo tan organizado y regulado, las horas, las maneras, los espacios, los aforos… Echo de menos dejarme llevar en las situaciones de la vida normal, dejar que ocurran cosas.
Cuanto esto pase, cambiaré de Comunidad. Iré a Barcelona o a Madrid para aprovechar a hacer cosas que no he podido hacer en Navarra, me refiero en materia de formación. También tengo ganas de pasarlo bien con las amigas, como antes.

3.- Puede ser que quizá los jóvenes sintamos más el impulso de querer reunirnos y de saltarnos las restricciones. Puede que la gente mayor, que se pueda sentir más vulnerable, nos juzgue demasiado. Es difícil medir. Hay que entender que el choque que supone la situación Covid es más fuerte para las generaciones jóvenes que se están desarrollando y que no tienen una rutina de vida tan estructurada y que, de hecho, se están buscando la vida. Para nosotros el confinamiento ha sido un choque muy grande.

4.- Con tanta tecnología y facilidades, a veces nos olvidamos de las cosas más básicas, como estar con la familia. Los detalles más sencillos los habíamos olvidado y yo, personalmente, he aprendido a apreciar las cosas pequeñas del día a día.

Maialen Antoñanzas Flores. 15 años. Estella. Estudia 3º de la ESO en el IES Tierra Estella

“Culpar a los jóvenes nos afecta a todos, cuando todos no hemos incumplido”

1.- Desde que nos confinaron he notado que mis notas han bajado muchísimo. He notado falta de concentración y de motivación. Las relaciones con los demás también son distintas. Yo soy una persona cariñosa y ahora con las mascarillas, las distancias, el no poder ver a familiares, todo me afecta anímicamente. Hace mucho tiempo que no veo, por ejemplo, a mis abuelos. Y a esta situación no se le ve fin. Quizá nos espere otro año igual… Hay mucha incertidumbre.

2.- Salir con los amigos, la cercanía con la gente de alrededor. La normalidad. Poder hacer planes, por ejemplo una merendola en casa de alguien, quedarme a dormir, ir al cine, cenar en grupo… Cuando pueda lo primero que haré salir con toda mi cuadrilla a pasar un día todos juntos para celebrar. Sin Covid iríamos al río de cara al buen tiempo. Ahora estamos menos gente, hacemos planes más limitados, no tenemos la misma libertad de antes.

3.- Al principio, más, cuando el confinamiento. Parecía que todo era culpa de los jóvenes porque salen y se juntan más. Pero ahora, aunque también hay casos de jóvenes que incumplen, se ve que también lo hacen los adultos. Me parece súper injusto. Culpar a los jóvenes nos afecta a todos en mayor o menor medida, cuando todos no hemos incumplido.

4.- Quizás hemos tenido tiempo para reflexionar, para fijarnos más en ­no­sotros mismos y darnos cuenta de que se puede mejorar lo de alrededor. Al tener más tiempo para estar sola, me he dado cuenta de lo importante que es la gente de tu alrededor.

Yaiza Jover Zoncel. 16 años. Estella. Estudia Grado de Atención a Personas en Situación de Dependencia en el Politécnico.

“Es frustrante no poder disfrutar a los 16 años como tú quieres”

1.- Este año de pandemia está siendo bastante duro. Lo estoy llevando bastante mal, sobre todo durante la cuarentena. No puedo ir a ver a mi familia porque soy de Barcelona y este tema me afecta bastante. Es frustrante como joven no poder disfrutar a los 16 años como tú quieres.

2.- Echo de menos las fiestas, poder estar con toda mi gente, con más amigos, porque ahora con restricciones de seis personas es un poco mal. Hacemos dos grupos y nos hablamos en la distancia. Las opciones de ocio son muy limitadas y a veces salimos a tomar algo a una terraza. En fin de semana no puedes hacer nada especial, es como un día cualquiera, así que se lleva como se puede, nos tenemos que adaptar. Cuando se pueda haré una buena fiesta con los amigos e iré a ver a mi familia.

3.- Muchas veces sí. Ves noticias que atacan mucho a los jóvenes, pero no somos todos iguales. Yo he respetado todas las normas, he hecho todo lo que debía, la mascarilla, la distancia… No he hecho botellones. Que a algún joven se le vaya la cabeza no significa que seamos todos iguales. Lo que hacen unos pocos no debería afectar a todo un colectivo.

4.- La situación me ha enseñado que hay que mirar más por la salud. Pensar en cosas positivas me cuesta. También es verdad que me he sentido más cerca de mucha gente. En la cuarentena he tenido tiempo para pensar en mi futuro, en los estudios. Lo que estudio tiene que ver con personas mayores y la situación me ha hecho ver la vida de otra manera. Como joven que no soy de riesgo he aprendido que, si yo tengo cuidado, puedo salvar las vidas de otras personas.

Eric Rosa Toledo. 29 años. Ayegui. Trabaja en el área de logística. Estudió Grado Medio de Mecanizado y Grado Superior de Informática

“He descubierto una nueva manera de valorar la vida, las situaciones y a las personas”

1.- Me están afectando las restricciones, como a todo el mundo, pero no he dejado de trabajar en todo este año y no soy una persona de ir a los bares. Siempre he tocado música, y con mi grupo, Irkaia, estábamos grabando un disco y ensayábamos en la casa de la juventud. Ahora las cosas no son de la misma manera, toco música en casa y con mis compañeros lo hacemos de manera online. Si quieres, entre comillas, puedes. Se le puede dar la vuelta. También está siendo un año en el que hablo mucho conmigo mismo, he descubierto una nueva manera de valorar la vida, las situaciones y a las personas.

2.- Ahora mismo echo de menos el rollo de tocar en conciertos. No sé si volveré a tocar frente a tanta gente apelotonada, quizá haya que amoldarse para seguir adelante. ¿Y qué haré? Me encantaría ir con mi amigo con una furgo al monte, donde fuese. Cuando abrieron en junio es lo que hicimos. Tengo muchas ganas de desconectar de lo diario, estoy harto.

3.- Yo no me he sentido como joven en el punto de mira, pero sí es cierto que lo fácil es siempre echarle la culpa al pequeño. No sólo jóvenes han incumplido e incumplen, lo hacen personas de todas las edades. Vas al supermercado y no siempre se guardan las distancias de seguridad.

4.- Algo positivo puede ser la empatía, pero hemos aprendido cosas que igual no las vamos a poner en práctica y que se nos habrán olvidado cuando esto termine. Hace unos días han abierto los bares y alguno ya se ha relajado demasiado. Deberíamos cambiar como sociedad y deberíamos haber aprendido a vivir mejor, pero esta sociedad va muy acelerada.

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