Legado sorpresa en la iglesia de Echávarri

Legado sorpresa en la iglesia de Echávarri

Las obras llevadas a cabo en el templo han descubierto tres cerchas articuladas con bulones, una técnica que se utilizaba en los edificios auxiliares del ferrocarril

La iglesia de la Asunción de Echávarri luce más que nunca tras el arreglo de su tejado, la recuperación de la cubierta, el rejuntado de las paredes exteriores y su impermeabilización. Esta intervención ha supuesto, a la parroquia, alrededor 110.000 euros y ha permitido descubrir y recuperar tres cerchas articuladas con bulones, una técnica utilizada en los edificios auxiliares del ferrocarril, lo que hace intuir la influencia y desarrollo tecnológico que trajo el ferrocarril al medio rural.

Las obras comenzaron por la necesidad de arreglar la cubierta del templo, ya que se encontraba en mal estado. “La parroquia de Echávarri recibió una herencia de Martín Segura, de 85.000 euros en efectivo, con el mandato claro de que se invirtieran en la reparación y mantenimiento del templo. El consejo parroquial cumplió, respetando la voluntad del donante, y ha invertido el dinero en el arreglo del tejado, rejuntado de paredes exteriores e impermeabilización del templo, siempre bajo las directrices de Príncipe de Viana”, informaba don Germán Martínez, párroco de Echávarri, quien añadía que después se pidió un crédito de unos 25.000 euros para completar la restauración integral del templo. Los arquitectos que han dirigido el proyecto son Jesús Alén y Mayte Isaba y el constructor ha sido José Luis Bolea. “El encargo fue inicialmente para el arquitecto Adrián Rueda, quien lamentablemente falleció, y también estuvo al frente la aparejadora Marousiña Mejail”, recordaba Mayte Isaba.


Cuando se estudió el estado de la cubierta, los arquitectos se encontraron con la sorpresa de las tres cerchas. “Lo normal es que la cerchas estén construidas con elementos de madera y éstas que nos encontramos son una simplificación. Los elementos que trabajan la atracción están sustituidos por un tirante metálico. Las uniones de estos elementos metálicos están hechas con bulones, una tecnología o técnica que se utilizaba en los edificios auxiliares del ferrocarril. Que un pueblo tan pequeño como Echávarri haya contado con esta técnica es muy llamativo ya que fue un sistema muy novedoso y difícil de calcular”, informaba Jesús Alén, uno de los arquitectos. Finalmente, la cubierta ha sido recuperada manteniendo los elementos estructurales principales como son las tres cerchas, verdaderas joyas arquitectónicas; se colocó mortero de cal para rejuntar todas las fachadas y, aprovechando la inversión en los andamios, se impermeabilizó el edificio para permitir su transpiración.

Elementos arquitectónicos emblemáticos
La iglesia de Echávarri también contiene una pequeña gran joya en la parte superior de la espadaña. Allá, en lo alto, se encuentra la estrella esculpida de la familia de los Echávarri que curiosamente tiene siete puntas, por lo que geométricamente es más difícil y la hace única.
El origen del templo es medieval. Según la arquitecta Mayte Isaba, este dato se constata por la pila bautismal, que es bastante más antigua que las bóvedas y el coro, que datan del siglo XVI. Otro de los elementos destacables del templo es la clave de la bóveda Este, ya que es más grande de lo habitual, en la que con una magnífica caligrafía se exalta a Jesús, Hombre Salvador. Una de las partes que más destaca del edificio es el campanario, que cuenta con una escalera de caracol anterior al siglo XVI, a la que se accedía desde el interior de la iglesia.

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