La voluntad de un estellés en Honduras

La voluntad de un estellés en Honduras

José Ramón Astarriaga ha realizado dos viajes al país centroamericano como voluntario de la ONG ACOES, que ofrece ayuda humanitaria para niños, ancianos y resto de población hondureña

El primer viaje fue impactante. Ves cosas que no te puedes ni imaginar. Como dice el padre Patricio, no es que no tienen nada, es que tienen menos veinte”. Estas fueron las primeras palabras del hostelero y catequista estellés, José Ramón Astarriaga, de 50 años, al recordar el primer viaje que realizó a Honduras, hace dos años, como voluntario de la ONG ACOES Navarra. Esta asociación ofrece ayuda humanitaria para la niñez, ancianos y resto de población pobre del país. La gran labor realizada y su necesidad de ayudar provocaron que, el pasado mes de enero, José Ramón Astarriaga volviera a Honduras para tender su mano y hacer sonreír, durante 40 días, a niños, jóvenes, adultos y ancianos.

El comienzo de esta historia de voluntariado tiene como origen el afán de José Ramón por ayudar a los más necesitados. “Siempre me habían rondado por la cabeza la posibilidad de cooperar con alguna ONG”, expresaba Astarriaga. Hace un par de años contactó con un compañero suyo de Salesianos –centro en donde estudió– que le habló de ACOES Navarra (Asociación, Colaboración y Esfuerzo) y de su proyecto de desarrollo en Honduras. Convencido por la gran labor que esta ONG, no gubernamental, ofrece en cinco escuelas de Tegucigalpa y en diversos centros de desarrollo y hogares, de los barrios más pobres de las ciudades hondureñas, decidió formarse como voluntario y volar para aterrizar en Honduras, un país considerado como uno de los más peligrosos del mundo y el segundo país más pobre de centroamérica.

La educación como clave
“Un 80% de la población de Honduras vive con menos de dos dólares al día. La miseria en los barrios que rodean las ciudades es extrema. Creo que, en un país con tanta pobreza, droga y violencia, lo importante es la educación. Desde la asociación defendemos que una educación integral de la persona es la base para poder salir de la extrema pobreza, aunque cuando estás allá parezca imposible. Creo que desde ACOES se hace una enorme labor educativa pero que ante un problema tan grande considero que no solo hay que trabajar y ayudar allá, sino que también se puede ayudar desde aquí o, por lo menos, yo siento esa necesidad”, explicaba José Ramón Astarriaga.

La asociación ACOES centra su labor en las escuelas y en los centros de desarrollo, principalmente. “La ONG atiende a 11.000 menores a los que presta educación, alimento y salud, sobre todo asistencia dental, Pediatría y Atención Primaria”, informaba Astarriaga. En ambos viajes, el hostelero estellés cooperó durante 40 días, tiempo en el que la actividad diaria se centraba en la educación básica impartida en las escuelas -a las que tan solo acuden los niños y niñas apadrinados-, y en los centros de desarrollo -como el de San Francisco de Asís, al que José Ramón ha cogido mucho cariño, y barrio de La Nora- a los que asisten niños procedentes de todo tipo de comunidades muy pobres. “En ocasiones dedicamos el tiempo a recorrer casas para tratar de captar a los menores y poder ofrecerles una educación para intentar que no caigan en la violencia y las drogas. Es muy duro”, confirmaba Astarriaga. La asociación no se centra solo en los niños sino también en las personas ancianas y en los jóvenes. “El fin de semana, de viernes a domingo, se lleva a cabo el proyecto ‘Maestro en casa’ con los jóvenes que no pueden ir a la ciudad para estudiar. Acudimos a sus comunidades y les damos una educación básica y convivimos con ellos. Es una experiencia brutal”, recordaba José Ramón.

José Ramón Astarriaga recoge en el Bar Orreaga ropa, calzado y materiales que vecinos y vecinas le entregan de manera voluntaria para enviar a Honduras

La segunda experiencia en Honduras, como ya conocía lo que había, el voluntario estellés se sintió más libre a la hora de moverse por los centros. “Estuve en otras comunidades como Choluteca, Texiguat e Intibucá, que me impactó porque es una comunidad extremadamente pobre, pero vi que reamente todo lo que llega en contenedores se reparte. En este segundo viaje me centré en colaborar e involucrarme en otros proyectos de la asociación como el de Becas –que consiste en becar a los niños desde aquí a través del apadrinamiento, por 180 euros al año, se puede apadrinar un niño- y también en el tema de los contenedores de ropa, calzado, ordenadores y otros materiales que se envían desde aquí. Comprobé que llegan y vi el material allá y cómo se reparte”, confirmaba José Ramón. La asociación ACOES Navarra envía entre cuatro o cinco contenedores al año -que cuestan unos 4.000 euros cada uno- y se transportan en barco. El próximo se enviará en enero. “En otra de las comunidades que estuve, Ocotepeque, las casas están muy dispersas y comprobé que no tenían agua corriente. Estuve en una casa en la que la madre de la familia tardaba tres horas en ir a por un balde de 20 litros de agua y tres horas para volver. Transportaba el balde sobre su cabeza. Me comprometí a ponerle agua, el proyecto costaba unos 400 euros. Cuando vine aquí, por medio de cuatro personas de Estella, que me ayudaron, pudimos dotarles de agua”, confesaba satisfecho Astarriaga.

Pequeña gran ayuda desde Estella
“A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”. Quizá esta frase de la madre Teresa de Calcuta defina el sentimiento que José Ramón Astarriaga intentó transmitir al relatar su experiencia de voluntariado en Honduras y el enorme choque emocional al que se enfrenta cuando vuelve. “Al principio cuesta mucho volver al tipo de vida que tenemos aquí. Pero, al final, si te afecta mucho y no eres capaz de separar, es peor. Cuando vuelvo de allá siento la necesidad de seguir ayudando desde aquí”, explicaba José Ramón Astarriaga.


Es por ello, que como responsable del bar Orreaga, decidió organizar el Día por Honduras y con los 2.870 euros que recaudó arregló la escuela, lavabos y duchas del barrio de La Bolsa. El Valle de Allín, colegio de El Puy, Mater Dei, la parroquia de San Juan Bautista de Estella, Mancomunidad de Montejurra, clubes deportivos y numerosos ciudadanos de Estella y merindad, han colaborado en diferentes proyectos y entregan bolsas con materiales en el bar Orreaga para que José Ramón las haga llegar hasta Honduras. “El dinero recaudado se destina al arreglo de casas, escuelas e instalaciones de agua. El CD San Andrés y el CD Arenas me entregaron sus equipaciones y hace poco el club ciclista Estella hizo entrega de 300 camisetas que se enviarán en el contenedor de enero”, relataba José Ramón, quien se encuentra inmerso en la organización de una Merengada por Honduras y del II Día por Honduras. “También tengo dos proyectos presentados para ayudar a varias comunidades con el cambio de chapas de las casas, porque están oxidadas y los niños se cortan. Cuesta unos 1.900-2.000 euros y es una de las cosas urgentes que quiero llevar a cabo”, concluía el voluntario estellés.

Un corazón cautivado por Honduras
José Ramón Astarriaga confiesa que la labor que se realiza en Honduras, a través de la ONG ACOES, engancha. “Cuando ves tanta miseria y tienes la oportunidad de ayudar, enseñar y reconducir a tantos menores desamparados, la satisfacción es enorme. No es fácil, pero se consigue, y eso te llena mucho”, expresa José Ramón, quien por ahora aportará su granito de arena desde Estella pero quien, tarde o temprano, volverá al país que le ha cautivado el corazón, y no precisamente por sus paradisíacas playas sino por las personas, que con corazones mucho más pobres y viviendo en la más extrema pobreza, agradecen su ayuda, muestran su generosidad y sacan la mejor de sus sonrisas.

Conoce ACOES

Asociación, Colaboración y Esfuerzo (ACOES) fue fundada en 1993 por el sacerdote Patricio Larrosa, natural de Huéneja (Granada), que al ver la gran necesidad de la población se propuso ayudar junto a un grupo de jóvenes hondureños. ACOES es una asociación no gubernamental, sin ánimo de lucro constituida en Tegucigalpa (Honduras). Ningún voluntario cobra absolutamente nada por su labor. A través de los proyectos educativos que ­de­sarrolla, fomenta la solidaridad y trabaja la educación y el desarrollo integral del ser humano en los sectores de población más desfavorecidos. También lleva a cabo proyectos asistenciales, sanitarios, constructivos y de productividad.

Datos
– 24 asociaciones de ACOES en España, 1 en Alemania y voluntarios de Francia y Canadá.
– 200 voluntarios hondureños
– 42 proyectos en marcha
– 8.000 niños becados
– 213 contenedores enviados
– 4 escuelas funcionando
– Apadrina un niño. Por menos de un euro al día se puede ayudar a un niño que de otra forma estaría en la calle, analfabeto y en situación de riesgo, puede disponer de zapatos, uniforme, material escolar y una escuela en la que formarse al tiempo que se le asegura un vaso de leche y un almuerzo diario. Cuotas: 180€ anual, 90€ semestral, 45€ trimestrales o 15€ mensuales.
– Donativos y colaboración. En la web de ACOES: www.acoes.org puedes encontrar toda la información sobre la ONG y las posibilidades que ofrece para ayudar o colaborar.

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