La salud empieza por los pies

LA CLAVE PARA QUE NUESTROS PIES NO SUFRAN ESTÁ EN LA PREVENCIÓN

La salud del pie influye directamente en la postura, el equilibrio y el movimiento. Los pies sostienen nuestro cuerpo cada día, pero a menudo son los grandes olvidados. Cuidarlos correctamente y atender cada cambio o dolor es clave para la salud, el bienestar y la calidad de vida en todas las etapas.

“En el ámbito de la salud, cada vez se da más importancia a los pies desde edades tempranas”. Así lo asegura la podóloga Cristina Sáenz, que suma una larga trayectoria dedicada al cuidado del pie en su clínica de Estella-Lizarra. “Hoy se presta más atención a cómo caminan los niños, a su forma de pisar, porque puede causar posibles alteraciones en su desarrollo. En la infancia, la prevención es fundamental”.
No obstante, el cuidado no termina ahí. A lo largo de la vida, explica Sáenz, mantener unos pies sanos es clave para conservar la autonomía y la calidad de vida, especialmente en las personas mayores. No en vano, los pies pueden llegar a condicionar el día a día de las personas. “Unos pies con dolor limitan muchísimo. Pueden marcar la diferencia entre salir a pasear, hacer ejercicio o quedarse en casa. Cuando duelen, algo no va bien”, añade.

Precisamente, el dolor es la primera señal de alarma y el principal motivo de consulta. “Los pies no deberían doler. El cuidado es primordial. Un pequeño problema, que en un primer momento tiene una solución sencilla, puede complicarse si se deja pasar el tiempo. Cuanto antes se intervenga, mejor será la evolución”.  En la clínica podológica Cristina Sáenz animan a acudir a consulta si se percibe cualquier lesión en la piel de los pies, si es necesario el arreglo de uñas, el tratamiento de durezas y callos o si hay que abordar infecciones cutáneas y verrugas plantares, realizar estudios biomecánicos y análisis de la marcha. “Además, realizamos cirugía abierta, y actualmente me estoy formando en cirugía de mínima incisión”, remarca.

La clave, concluye la profesional, está en la prevención: no dejar pasar el tiempo, acudir ante las primeras señales y, sobre todo, vigilar el desarrollo en la infancia para guiar correctamente el crecimiento. Porque la salud empieza por los pies.

CALLOS Y DUREZAS, LAS AFECCIONES DEL PIE MÁS COMUNES
Los callos y las durezas son dos de las afecciones más comunes que los profesionales de la podología se encuentran en consulta, además del dolor en sí. “También problemas asociados a las uñas encarnadas, infecciones en la piel o en uñas, hongos y bacterias, papilomas o verrugas plantares, o alteraciones de la marcha, así como deformidades estructurales, entre otras problemáticas”, enumera Mayte Villares, de la Clínica del Pie Lizarra, de Estella, quien recomienda acudir a la consulta en cuanto se perciba la molestia, para intentar atajar el problema lo antes posible mediante tratamientos, estudios, cirugías, etc.
Para Mayte las principales señales para acudir al podólogo pueden ser “dolores persistentes en los pies que pueden ocurrir al levantarse de la cama, o sentir molestias en el talón al caminar. Uñas encarnadas o con mal aspecto, callos y durezas que siempre vuelven a aparecer en el mismo lugar, etc”, informa Mayte.

 

Podología deportiva

De la mano del podólogo Marcos Fanlo, de la clínica FisioTEN10 de Estella

¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los deportistas en el cuidado de sus pies y cómo pueden acabar afectando a todo el cuerpo?
El mayor error es no tener una actitud preventiva, tanto en la piel del pie —como ampollas o uñas negras— como en las articulaciones. La mayoría de los deportistas vienen cuando ya tienen dolor y la lesión está avanzada, cuando lo ideal sería actuar antes. Prevenir siempre es mucho más eficaz que tratar una lesión ya establecida.

¿Cada cuánto tiempo recomendaría un estudio biomecánico a una persona que practica deporte de forma regular, aunque no tenga dolor?
Siempre digo lo mismo: tanto si eres deportista como si no, y tengas o no dolor, es recomendable hacerse un estudio biomecánico una vez al año. Analizar cómo pisas permite detectar pequeños desequilibrios antes de que se conviertan en una lesión.

¿Hasta qué punto una pequeña alteración en la pisada puede acabar provocando una lesión grave a medio o largo plazo?
Una pequeña alteración, repetida miles de veces deja de ser pequeña. El problema no es tanto el gesto sino la repetición del mismo. A medio plazo puede traducirse en fascitis, tendinopatías o lesiones de rodilla. En consulta no solo analizamos el pie, miramos cómo se mueve todo el cuerpo.

¿Qué consejos específicos daría para elegir el calzado adecuado según el deporte practicado?
Lo primero que les digo es que no se dejen llevar por la moda ni por lo que usa su compañero. Cada persona pisa de una forma distinta. Unas zapatillas que a otro le van perfectas, a ti pueden provocarte una lesión. Por eso elegir el calzado adecuado debe ser algo personalizado en función del deporte y el atleta, no una decisión al azar.

La importancia del calzado adecuado

El calzado adecuado desde la infancia, es clave para evitar problemas a futuro. La podóloga Mayte Villares ofrece una serie de recomendaciones, según la edad:
– De 0 a 2 años lo más favorecedor es ir descalzo para un desarrollo de la fuerza muscular y mejorar el equilibrio; en caso de necesitar calzado, que sea respetuoso, con suela suave y flexible sin que restrinja los movimientos.
– De 2 a 5 años se desarrolla el arco, comienzan a caminar y a correr, y se mantiene el uso de calzado respetuoso, suelas flexibles y punteras amplias.
– De 6 a 9 años hay fortalecimiento y coordinación, el arco se vuelve más pronunciado y la marcha más coordinada, evitando suelas demasiado rígidas o gruesas.
– En la preadolescencia de 10 a 12 años hay un crecimiento acelerado, el pie comienza a parecerse mucho más al pie adulto, aunque se sigue desarrollando. Es importante revisar las tallas con frecuencia, evitar que el pie esté comprimido y seguir con suelas flexibles que no sean gruesas, ya que reducen la percepción sensorial, muy importante para el equilibrio y la coordinación.

Higienediaria para los pies

– Lavado y secado minucioso, sobre todo entre los dedos, para que no quede humedad y no se desarrollen hongos o bacterias.
– Hidratación regular con crema de urea ya que la piel del pie tiende a secarse más que otras partes del cuerpo.
– Correcto corte de uñas.
– Calzado adecuado, cómodo y de materiales transpirables.
– Realizar ejercicios para fortalecer y flexibilizar los dedos.
– Acudir al podólogo si se detecta cualquier dolor, cambio…

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