Imágenes para el recuerdo

Imágenes para el recuerdo

Una exposición fotográfica con imágenes realizadas por Domingo Llauró muestran la Estella de los años 60, las costumbres y las tradiciones

La sala Minerva de la casa de cultura Fray Diego se convierte estos días en punto de encuentro, en lugar para el recuerdo o en espacio para la sorpresa en torno a la exposición fotográfica ‘Domingo llauró, una vida para el recuerdo’. Una parte del fondo fotográfico de Llauró, especialmente de la década de los 50, 60 y 70 del siglo pasado, se expone hasta el 20 de septiembre. La colección de más de cien fotos muestra en blanco y negro la Estella de tiempos pasados, sus costumbres, sus tradiciones y, también, al propio autor retratado.

Un recorrido por la sala de exposiciones temporales permite volver al pasado o conocer cómo era Estella a través de panorámicas de la ciudad, de sus calles y plazas, de comercios emblemáticos y de rincones diversos, algunos reconocibles y otros transformados.

La exposición organizada por el Centro de Estudios de Tierra Estella (CETE) con el material que custodia de Domingo Llauró, de 96 años, ofrece imágenes de la estación de tren, del antiguo lavadero y momentos únicos de fiestas de Estella, como el novillo para las chicas, Gorgorito, la cucaña o la procesión.

También se puede retroceder al aspecto que tuvieron la playa del Ega y la poza del Agua Salada, comunicadas entonces por una pasarela; cómo se construyó el quiosco de la plaza de los Fueros, cómo lucía la plaza de la Coronación con su fuente de chorros y cómo la de Santiago bullía de gente en fiestas y en San Andrés.

La selección de fotos de Llauró, que incluye alguna firmada por Gabino Sanz, se aborda dos de las facetas de este catalán, de Mataró, nombrado Hijo Adoptivo de la ciudad en 2022. En concreto, sus imágenes muestran la elaboración de pancartas de las peñas en fiestas y se incluyen imágenes de la rondalla Los Estellicas, en la que Llauró participó durante años. Varias vitrinas muestran, por un lado, información, imágenes e instrumentos vinculados con la rondalla y, por el otro, cámaras antiguas y ejemplos de las libretas en las que el autor anotó ordenadamente miles de efemérides durante décadas.

Imágenes de escuela y de escolares, retratos de vecinos, vecinas y de familias, labores y oficios tradicionales, bares y salas de fiestas que marcaron vidas y una época y que en la sala de exposiciones apelan a la emoción. Una parte de las imágenes se exponen en las paredes de la sala, mientras que otra selección se puede disfrutar en un vídeo preparado ex profeso.

En definitiva, una exposición a la que ir para recordar o para descubrir. Una exposición a la que volver mientras esté disponible para sentir el ambiente del pasado y recuperar curiosidades y aspectos de la vida en comunidad.

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