Esteban Ugarte realiza un inventario de las puertas antiguas de Estella

Esteban Ugarte realiza un inventario de las puertas antiguas de Estella

El autor ha recorrido 56 calles y plazas de la ciudad para conocer las argollas, las aldabas y las gateras que se conservan en las fachadas

El interés por la historia y la etnografía ha llevado al vecino de Estella Esteban Ugarte a realizar un estudio sobre las puertas antiguas de la ciudad del Ega. Durante meses ha recorrido un total de 56 calles y plazas de la ciudad para conocer y contabilizar las puertas antiguas con ventanillo que todavía se conservan. El autor ha centrado también su atención en pequeños elementos de patrimonio menor presentes en las fachadas, como son las aldabas, las argollas y las gateras.

Explica Ugarte que la aldaba era el antiguo timbre que tenían las puertas, aquel elemento de diferentes formas y tamaños que producían un sonido con eco que reverberaba en el interior de la vivienda. Se llamaba también picaporte, aldabón, andador y llamador.

Las argollas son las anillas, también en diferentes formas y tamaños, que, incrustadas en las fachadas exteriores de las casas eran utilizadas para atar a los animales de tiro más comunes, como eran el caballo, el burro y la mula. Algunas de las puertas antiguas de las casas presentan todavía visible la gatera, en algunos casos aún abierta, por la que se colaba el gato de la casa.

El estudio exhaustivo de Esteban Ugarte le lleva a concluir que el trazado urbano de Estella-Lizarra conserva aún 22 puertas con ventanillo, cinco gateras muy visibles, 14 gateras abiertas visibles y diez gateras deterioradas y poco visibles. Asimismo, suman 64 las aldabas de diferentes épocas visualizadas. “La más antigua del siglo XVIII”, asegura, y 46 es el total de las argollas. “La mayoría son de aro, pero las hay de chapa de hierro cuadradas y también herraduras”, sintetiza.

Como anécdota, y así lo recoge el autor en su estudio, destaca el comercio antiguo de la calle Mayor Licores Elcano, cuya puerta de herraje de principios del siglo XVIII presenta, visibles, cinco incrustaciones de bala de las guerras carlistas.

El interés del vecino de Estella se ha extendido también a la lindante localidad de Ayegui. Tras el recorrido por su núcleo urbano, Ugarte explica que aún se pueden observar ciertos elementos que fueron de uso común hasta no hace demasiado tiempo y que son testigos mudos de la historia del municipio. “Resulta curioso contemplar que todas las antiguas aldabas que pendían de las puertas hayan desaparecido”, apunta, en muchos casos robadas.
Sus números dan muestra de la presencia del modo de vida del pasado en los tiempos actuales con el mantenimiento de siete puertas con ventanillo, una puerta de doble hoja, tres gateras visibles y siete argollas.

La dedicación del autor en este trabajo ha ido encaminada a un doble objetivo. Por un lado y como acostumbra desde hace varios años, su publicación, junto a otras tres recién realizadas, están puestas a la venta con el objetivo de contribuir a la labor solidaria de la Fundación Juan Bonal, de las hermanas de la Caridad de Santa Ana, con las que le une una larga trayectoria de colaboración y apoyo. Por otro lado, este estudio en concreto reivindica la necesidad de mantener vivos vestigios de modos de vida pasados. “Cualquier comunidad que no valore y cuide su legado histórico y cultural caminará irremediablemente hacia la irrelevancia como colectividad”.

Asegura Ugarte que estos elementos en desuso aún visibles fueron muy importantes hace 80 o 90 años, “cuando la vida se concentraba en la parte vieja de la ciudad”. “Me gustaría con este inventario que la gente tomara conciencia de que estos sencillos elementos hay que cuidarlos porque han ido desapareciendo por muchas razones, como el robo o tras un derribo o rehabilitación. En muchos sitios, los propietarios son obligados a mantener estos elementos en las fachadas tras una reforma”.

Junto a este trabajo, titulado ‘Antiguas puertas con ventanillo, gatera, aldaba y argolla visibles en la ciudad de Estella-Lizarra y Ayegui-Aiegi’, Ugarte presentaba otros tres trabajos: ‘XXXI Reseñas sobre el valle de Lana, Artaza y Ancín recogidas en el año 2023’, de carácter etnográfico; ‘Síntesis de la prehistoria en diferentes pueblos de Tierra Estella’ y el cuento infantil con moraleja titulado ‘Las aventuras de Anita, Fermín y del listísimo burro Candil’.

Venta solidaria

Cada uno de estos cuatro trabajos tiene un precio que oscila entre los 4 y los 7 euros con el único propósito de cubrir los gastos de impresión, puesto que la recaudación se donará íntegramente a la Fundación Juan Bonal. Las personas interesadas en conseguir un ejemplar y colaborar con los proyectos de las hermanas en países subdesarrollados pueden hacerlo en la librería Clarín, de Estella, en el camping de Acedo y en Viloria (Fina y Pol). También pueden encargarlos directamente a Esteban Ugarte a través del teléfono 649 014 921.

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