ENTREVISTA – Jesús López Gastón, heladero – “Me llevo la felicidad de los clientes. Un helado siempre hace sonreír”

ENTREVISTA – Jesús López Gastón, heladero – “Me llevo la felicidad de los clientes. Un helado siempre hace sonreír”

Heladería Lerma cierra sus puertas el 30 de septiembre tras 35 años dedicados a la elaboración artesanal de helados de sabores tradicionales y exóticos

En mayo de 1986, Heladería Lerma abría sus puertas en el número 38 del Paseo de la Inmaculada, tras el cierre del pub estellés Stay Boy. Jesús López Gastón, con la incondicional ayuda de su madre, Purificación Gastón, comenzó así su andadura como heladero. De manera autodidacta y con un gran interés por la innovación en la elaboración artesanal de helado, Jesús ha deleitado con multitud de sabores, tradicionales y exóticos, a todas las personas que durante 35 años y 36 temporadas se han acercado hasta la Heladería Lerma. El 30 de septiembre cierra sus puertas, tras las cuales siempre quedará el recuerdo de las sonrisas de todas las personas que fueron felices con sus helados.

¿Cómo te sientes ante el cierre inminente de la heladería?
Estoy contento porque he trabajado mucho y ahora me toca descansar.

¿No hay relevo?
Relevo familiar, no. Ya veremos si la traspaso a alguien que pueda estar interesado.

¿Cómo valoras todos estos años?
De manera positiva porque en una heladería nunca hay broncas, la gente entra feliz a por el helado y los clientes siempre se van contentos.

¿Qué te llevas de tu oficio como heladero?
Me llevo la felicidad de los clientes, un helado siempre hace sonreír. Es un oficio muy agradable y satisfactorio porque todo el mundo sale de la heladería feliz. Compartir esa felicidad es gratificante.

¿Con qué anécdota te quedas?
Una niña paseaba por la calle delante de su madre y al ver la heladería abierta se echó a llorar de la emoción porque se acordaba. Al llegar su madre no se lo podía creer, le dimos su helado y dejó de llorar.

¿Cuáles han sido los sabores estrella?
El mantecado es el helado estrella. También el yogurt y la stracciatela o los tradicionales de limón y fresa. También innové con los sabores exóticos y curiosos como el helado de espárrago, el de cerveza, el de pimiento del piquillo, etc., que elaboré para diferentes eventos.

¿Qué te dicen los clientes?
La mayoría se alegran por mí y reconocen que ya tengo derecho a descansar.

¿Qué planes tienes ahora? ¿Seguirás elaborando helado en el entorno familiar?
Descansar y disfrutar de la vida. ¡No creo que me ponga a elaborar helados!

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