En marcha, la restauración de la comparsa de gigantes antigua de cara a su 125 aniversario en 2030

En marcha, la restauración de la comparsa de gigantes antigua de cara a su 125 aniversario en 2030

La Despedida de los Gigantes, el jueves de fiestas, no contará este año con la presencia de las figuras históricas, pero el formato del acto festivo ofrecerá más espectáculo

La Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Estella-Lizarra ha puesto en marcha uno de los proyectos patrimoniales más importantes de su historia reciente. Los cuatro gigantes originales de 1905 y los cuatro cabezudos grandes –Boticario, Tuerto, Berrugón y Robaculeros– ya han comenzado un proceso integral de restauración con el objetivo de que vuelvan a lucir en todo su esplendor de cara a 2030, cuando la comparsa que integra estas figuras celebre su 125 aniversario.

Mientras tanto, las fiestas de este año estarán marcadas por una circunstancia excepcional: los gigantes históricos no participarán en los actos festivos al encontrarse inmersos en el proceso de recuperación. Su ausencia será compensada, no obstante, por un nuevo formato de Despedida. Aunque todas las sorpresas se desvelarán ese día en la plaza de los Fueros, desde la junta de la comparsa adelantan que estará guionizada y que aspira a un formato de espectáculo más hilado. “Sin perder la elegancia que siempre ha caracterizado a los gigantes de Estella”, explicó el vicepresidente del colectivo, Andrés Calvo Torres.

La comparsa original, formada por las dos parejas de gigantes blancos y negros y por los cuatro cabezudos grandes, ya celebró el pasado año 2025 su 120 aniversario. Sin embargo, el estado de conservación de estas figuras había llegado a un punto crítico y las miradas se centran ahora en su recuperación como patrimonio cultural, artístico e histórico de la ciudad procurando devolver la originalidad a las figuras que se elaboraron en Zaragoza en 1905. Andrés Calvo detalla que la comparsa antigua presenta importantes problemas de conservación, tanto en la policromía como en la estructura de cartón piedra y los vestidos y complementos. En algunos casos el deterioro es extremo. “El cuello del cabezudo Robaculeros había llegado a desprenderse del cuerpo debido a la putrefacción del material, mientras que el Tuerto presenta un deterioro similar que hacía temer por su conservación”. Ante esta situación, la comparsa decidió impulsar un proyecto de restauración ampliamente documentado, que fue presentado el pasado año a todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Estella-Lizarra. La financiación finalmente ha llegado gracias a una partida de 40.000 euros, fruto de una enmienda impulsada por el PSN a los Presupuestos Generales de Navarra, y a una posterior aportación aprobada con cargo al remanente municipal de 10.000 euros. La inversión permitirá restaurar los cuatro gigantes originales, los cuatro cabezudos grandes, confeccionar nuevos trajes para los gigantes históricos —los actuales vestidos databan de 2005 y presentaban un importante desgaste— y recuperar también sus elementos de orfebrería.

Aspecto original de 1905
Los trabajos comenzaron el pasado mes de marzo y ya han deparado algunas sorpresas. Tras retirar sucesivas capas de pintura acumuladas durante décadas, los restauradores han ido descubriendo la policromía original de los gigantes, que se conserva en mejores condiciones de lo esperado. Calvo asegura que el objetivo no es crear una versión nueva de las figuras, sino recuperar fielmente su aspecto original mediante un proceso de decapado, estudio histórico y restauración respetuosa. Los trabajos corren a cargo del taller Eskuartean Imaginería Festiva, especializado en la conservación del patrimonio festivo y responsable del mantenimiento de los gigantes de Pamplona e Irún, además de haber realizado las réplicas de María Puy y Andrés y otros trabajos en Estella. Hace dos años ya se repintó la comparsa realizada en 1988 para sustituir a la comparsa antigua. Aquella intervención en las figuras de la comparsa nueva permitió recuperar una policromía muy deteriorada utilizando como referencia la documentación fotográfica existente.

Objetivo: el 125 aniversario
La restauración forma parte de un proyecto más amplio que mira hacia 2030. La intención de la comparsa es que durante el 125 aniversario puedan convivir en distintos actos tanto la comparsa original como la de 1988, convirtiendo la efeméride en un año de conmemoración. Sin embargo, todavía quedará una parte importante del patrimonio por recuperar. Las siguientes figuras pendientes de restauración son los cuatro cabezudos pequeños -Abuela Chocha, Abuelo Chocho y los dos Aragoneses- y los tres caballicos chepes, todos ellos incorporados en 1947 y que también presentan un notable deterioro. Por el momento, no existe financiación para acometer esta segunda fase, aunque desde la comparsa confían en encontrar apoyo institucional para completar la recuperación integral del conjunto.

Novedades en el programa festivo
Aunque este año la programación especial será más contenida tras el 120 aniversario celebrado en 2025, varias cuestiones se consolidan y otras llegan como novedades. En concreto, se repetirá la salida de los gigantes desde la Casa de Cultura Fray Diego el miércoles de fiestas, una iniciativa estrenada el pasado año que tuvo una gran acogida. El recorrido llevará hasta la recién reurbanizada zona de del Santo Sepulcro para ir después por Los Llanos. “El público valoró especialmente este entorno, tanto por el ambiente como por las temperaturas más agradables”, destaca Calvo. Como primicia este año, los txistularis Padre Hilario Olazarán tocarán un vals para los gigantes en el recorrido del lunes.

El gran reto pendiente: encontrar un nuevo local

Más allá de la restauración, la comparsa mantiene otra reivindicación histórica: el cambio de sede. Las figuras continúan almacenadas en el silo, una instalación que presenta graves problemas de conservación, con humedades, goteras, desprendimientos, presencia de aves y roedores y unas condiciones que los miembros de la compasa consideran incompatibles con la protección de un patrimonio, realizado en cartón piedra. La preocupación es aún mayor ahora que las piezas restauradas no podrán volver a un espacio que acelera su deterioro. Explica Andrés Calvo que la máxima aspiración para la comparsa sería contar con un local adecuado para guardar y bailar las figuras y para crear un pequeño museo que aglutine toda la documentación relativa a los gigantes y cabezudos de Estella-Lizarra, como un verdadero producto cultural.

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