El vuelo del Plus Ultra cumple cien años de historia

El vuelo del Plus Ultra cumple cien años de historia

Entre los cuatro tripulantes, el estellés Julio Ruiz de Alda y el también navarro Pablo Rada participaron en el hito de cruzar por primera vez en avión el océano Atlántico sur

Una hazaña es un hecho considerado fuera de lo común. Esto incluye tanto un gran logro para la humanidad, como un gran esfuerzo. El empeño y el conocimiento técnico de la tripulación del Plus Ultra hicieron posible una de las mayores proezas de la aviación a nivel mundial. El hidroavión fue el primer avión en cruzar el océano Atlántico sur, efeméride que en este mes de febrero cumple un siglo de historia.

La tripulación del Plus Ultra estaba integrada por Ramón Franco (hermano de Francisco Franco), el teniente Juan Manuel Durán, el capitán y piloto estellés Julio Ruiz de Alda, ambos en calidad de observadores, y el cabo mecánico, también navarro, Pablo Rada. Bajo el liderato del aviador Ramón Franco, Durán fue el único tripulante que no completó la gesta, tras desembarcar en Cabo Verde para aligerar carga del hidroavión.

Aunque la iniciativa estuvo apoyada por el entonces rey de España, Alfonso XIII, y el dictador primo de Rivera, el dinero para adquirir un avión de las características del Dornier Do J Wal, que fue construido en Italia, salió del bolsillo de Ramón Franco. El aviador desembolsó 300.000 pesetas, una auténtica fortuna en aquellos tiempos.

El objetivo de la misión era demostrar la capacidad de los hidroaviones españoles para realizar vuelos transoceánicos de largo alcance y reforzar los vínculos históricos y culturales entre España y las naciones de América del Sur. Cumplir con éxito el raid otorgaba mérito al piloto y permitía, también, asentar normas para la futura navegación de continente a continente. En este histórico viaje se introdujo como novedad el uso del sextante, empleado hasta entonces únicamente en vuelos de ensayo.

El viaje

El Plus Ultra, que traducido del latín significa ‘más allá’, partió el 22 de enero de 1926 del Puerto de Palos de Moguer, (Huelva, España), mundialmente reconocido como la ‘cuna del Descubrimiento de América. El hidroavión efectuó seis escalas técnicas y de reabastecimiento -Las Palmas de Gran Canaria- Porto Praia (Cabo Verde, 1.745 kilómetros), Porto Praia–archipiélago de Noronha (Brasil, 2.305 km); Noronha–Pernambuco (Brasil, 540 km); Pernambuco–Río de Janeiro (Brasil, 2.100 km); Río de Janeiro–Montevideo (Uruguay, 2.000 km); Montevideo–Buenos Aires (Argentina, 220 km).

En la capital argentina aterrizó el 10 de febrero, después de recorrer 10.270 km en 61 horas y 44 minutos de vuelo neto, descontando las paradas. Durante la travesía, el hidroavión alcanzó una velocidad promedio de 170km/h y una altura media de 70 m. Tardó seis veces más de lo que hoy tarda un avión comercial en cubrir el recorrido.

Durante el viaje, el hidroavión sufrió varias averías. El Plus Ultra se vio obligado a realizar reparaciones de emergencia. Los mayores inconvenientes se produjeron en uno de los recorridos más cortos, de Fernando de Noronha a Pernambuco, por exceso de peso y los desperfectos en un motor que los obligó a realizar una navegación mixta. En la siguiente etapa, de Pernambuco a Río de Janeiro, también se averió una hélice y se incendió el motor. A pesar de estas dificultades, la pericia de los pilotos permitió continuar el viaje hasta su destino final.

Fue en la mañana del 10 de febrero de 1926 cuando el Plus Ultra realizó su último tramo: Montevideo – Buenos Aires. Sin incidentes, cruzó el estuario y amerizó en el Río de la Plata para descender en el sector sur del Muelle de Pescadores.

En el paseo de Buenos Aires una multitud se congregó para presenciar el acontecimiento. Ante el sonido de las sirenas de todos los barcos amarrados en el puerto, el hidroavión fue acogido con gran expectación. Los tripulantes fueron recibidos por el presidente Marcelo Torcuato de Alvear y Carlos Gardel les dedicó un tango, ‘La gloria del águila’.

Después de raid, el rey Alfonso XIII regaló el hidroavión a la República Argentina, país que custodia y exhibe el avión como recuerdo de la proeza. En concreto, se puede visitar en el Museo de Transportes del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, en la ciudad de Luján (provincia de Buenos Aires), donde fueron tomadas las fotos que ilustran este reportaje. Fotografías: Raúl Vergarachea.

Dos tripulantes navarros

Julio Ruiz de Alda. Nació en Estella, Navarra, en 1897. Estudió en la Academia de Artillería y, atraído por la aviación, se graduó luego como piloto aéreo. Fue elegido por Ramón Franco para acompañarlo en el raid. Concluida la travesía, participó en política y fue cofundador de la Falange española. Detenido en la Cárcel Modelo de Madrid, fue fusilado en 1936, al mes de comenzar la Guerra Civil Española, cuando los republicanos asaltaron la prisión.

Hijo de Silvio Ruiz de Alda y Francisca Miqueleiz, fue el mayor de diez hermanos. Nació el 7 de octubre de 1897, en la calle que hoy lleva su nombre, Julio Ruiz de Alda, número 12, en la casa que, con su monumental escalinata, sus rejas labradas y el blasón de su fachada, conserva todavía el carácter de palacio dieciochesco que había sido en su origen.

Pablo Rada. Nació en Caparroso en 1902. Desde niño se interesó por la mecánica y cuando ingresó en el ejército ya era un operario experto. Tenía 23 años, era el más joven de la tripulación. Posteriormente destacó en política como militante de organizaciones del Frente Popular.

Anécdotas y curiosidades

> Como anécdota, a la salida los tripulantes llegaban 5 kg de higos secos, dos kilos de jamón, un kilo de café, cacao, galletas, una botella de jerez y otra de coñac.
> El buque de la marina española ‘Alsedo’ acompañó la travesía, transportando los abastecimientos, repuestos, herramientas y equipajes. El crucero ‘Blas de Lezo’ los acompañó hasta Pernambuco, llevando dos hélices de repuesto y 1.000 litros de combustible.
> El hidroavión fue construido en Italia por la empresa Savoia Marchetti, en los talleres de Sesto Calende. Su diseño se basó en el modelo S-16, introduciendo mejoras en la estructura del casco, alas y motores, lo que le otorgó mayor autonomía y seguridad en vuelos de larga distancia.
> En la Guerra de Marruecos, 1923 a 1927, España utilizó hidroaviones similares al Plus Ultra.

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