
¿Cómo llegas al Club San Miguel?
Llegué cuando empecé a estudiar en Estella, con 15 o 16 años. Bajaba desde Larrión y aprovechaba el tiempo libre para ir a jugar al frontón.
¿Jugaste en el club antes de implicarte en la gestión?
Sí, primero fui jugador. Más adelante, me marche a la mili y tras un tiempo fuera, volví al club y empecé a implicarme de otras maneras. Hasta los 27 años no empecé a jugar de blanco. También he sido entrenador y, actualmente, sigo jugando.
¿Qué significa el club para ti?
Pues para mí es una forma de vida. Ahora mismo sin el club tendría que buscarme otro tipo de afición. A veces es una preocupación, pero está asumido que hay que hacerlo funcionar. Lo que no se ve llegar es el relevo generacional.
¿Qué momento actual vive el Club San Miguel? Hace 30 años, con Patxi Pascual de presidente, era la época dorada, y había 82 pelotaris inscritos en el club. Actualmente, las fichas son también 82. Por lo tanto, la cantidad sigue siendo la misma, pero la calidad y el nivel no son los de antes. Ahora la pelota se entiende más como una extraescolar, mientras que hace unos años se venía al frontón a jugar y a competir. Otra cuestión destacable es la labor que hace el club para buscar chavales para la pelota. De hecho, tenemos cuatro escuelas de pelota por Tierra Estella para poder captarlos. Antes no hacía falta, había otro espíritu.
¿Se mantiene el espíritu de familia, el de un colectivo de todos y para todos?
Antes remábamos todos en la misma direccion, ahora te tienes que conformar con que no reme nadie a la contra. En el pasado también convivíamos mucho con los chavales, ahora vienen con sus cascos, con la capucha puesta, bajan, se sientan y apenas hacen caso al juego de los compañeros.
¿La vocación sigue siendo la misma?
Sí, seguimos pensando que primero hay que contribuir a formar personas y, después, si juegan a pelota bien, pues mejor. Intentamos que los valores de compañerismo y de deportividad estén por encima de los logros deportivos. A nadie se le exige ganar, ojalá gane, pero no es la filosofía. Por ejemplo, una cosa que hacemos en el club es que a los chavales que riñen entre ellos los ponemos a jugar juntos. Y en la cancha no les queda más remedio que arreglarse. No obstante, en general el ambiente es bueno. En la pelota sigue habiendo bastante más nobleza que en otros deportes.
¿Qué momento destacas de tu trayectoria en el San Miguel?
El último Campeonato de España de Clubes que se ganó, con Javi y Jorge Yániz, Auxkin y Urricelki, entre otra gente. Hemos ganado dos veces el Campeonato, la primera no estaba yo, pero la segunda sí, y guardo un gran recuerdo y satisfacción.
