Argider Ongay Jiménez – Gaitero – “No hubo mucho que pensar, después de tantos años”

Argider Ongay Jiménez – Gaitero – “No hubo mucho que pensar, después de tantos años”

Natural de Olite, el músico de 29 años, miembro del grupo de Gaita y Tambor, sustituye a Salvador Martínez como Gaitero de Estella

A Argider Ongay Jiménez (Olite, 29 años) la gaita le mueve desde niño. Con apenas tres años ya salía a la calle vestido de gaitero, y a los 8 empezó a tocar el instrumento que, años después, le ha llevado a ocupar una posición emblemática: la de Gaitero de Estella. Tras el fallecimiento en junio de 2024 del gaitero Salvador Martínez, Argider no lo dudó y dio un paso, natural y emotivo, para mantener viva una tradición en Estella-Lizarra en el lugar de su mentor. Aunque reside en Olite, Argider Ongay, profesor de gaita, trompeta y tambor en la Escuela de Música de su localidad, se siente también estellés por la vinculación tan arraigada que siempre ha tenido con la ciudad del Ega. Ahora, como Gaitero de Estella, todavía más.

¿Cuándo comienzas a tocar y a estudiar gaita?
Comencé a estudiar trompeta con 6 años y dos años después, la gaita. Todo empezó un verano que vinimos mi familia y yo de vacaciones al Camping de Irache. Mi padre fue presidente de la comparsa de Gigantes y Cabezudos de Olite en los 90, y nos encontramos con Salvador Martínez en un bar. Le conoció y nos invitó a visitar su taller. Le comentamos que yo aún era pequeño para aprender a tocar la gaita en Olite, y él nos dijo que en Estella se empezaba antes. Me animó y ese curso comencé a aprender gaita en la escuela de música de Peralta con Juan Carlos Doñabeitia y ya el curso siguiente vine a la Escuela de Estella. Desde el primer año, estoy saliendo a tocar en la calle con el grupo de gaita y tambor.

Desde las fiestas pasadas, con el fallecimiento de Salvador Martínez, das un paso más y de salir a tocar con el grupo de gaita y tambor también pasas a ser Gaitero de Estella, junto a Juan Carlos Duñabeitia. ¿Cómo fue la decisión?
No hubo mucho que pensar, después de tantos años. Los Gaiteros de Estella siempre han sido Juan Carlos y Salvador, pero cuando coincidían dos actuaciones tiraban de los alumnos. Cuando murió Salvador, fue lo más lógico que yo le sustituyera porque era de los mayores del grupo y de los que estaba más en activo.

En Fiestas de Estella actúas dentro del grupo de gaita y tambor, pero ¿cómo llevas el compromiso que supone ahora como Gaitero de Estella en otras citas y localidades?
Sí que supone un mayor grado de compromiso porque hay que cubrir todas las actuaciones que se hacen en diferentes lugares, viajando incluso a Madrid y Barcelona, por ejemplo. Pero este tiempo lo estoy llevando bien. Me ha supuesto aumentar mi repertorio porque los Gaiteros de Estella tienen un repertorio más amplio, pero mi compromiso siempre ha sido el mismo y he estado siempre disponible para todo lo que se requería.

¿Fue difícil tomar la posición de una vacante tan simbólica como la que dejó Salvador Martínez?
Sí, además la gente sin quererlo te compara, es inevitable. Recibo muy buenas impresiones, pero sé que como él no va a haber nadie, y se le echa de menos.

¿Cómo recibe la gente a los Gaiteros de Estella?
Es una pasada. Los Gaiteros de Estella siempre han sido un referente. La gente es muy amable, a todos los sitios que vamos son muy cercanos y nos tienen como de casa. Eso es porque tanto Juan Carlos como Salvador han tomado siempre a la gente de los pueblos como de casa, son lugares a los que han ido durante estos 40 años y por eso sienten ese cariño mutuo.

¿Por qué lo tuyo es la gaita?
También toco la trompeta y he sido charanguero hasta el año pasado cuando tuve que dejarlo para asumir la gaita como Gaitero de Estella. Empecé con una charanga en Olite, Fonofobia. Luego estuve en Malatxo, de Tafalla, durante 8 o 9 años, y desde 2019 hasta el pasado verano participé en la charanga Incansables, de Tolosa. Pero siempre me ha gustado la gaita, desde pequeño.

¿Qué tiene para ti de interesante este instrumento?
Me ha gustado siempre, desde bien chiquito. De hecho, mi padre era carpintero y cuando era pequeño mi hizo una gaita de madera y mi abuela, un traje. Con 3 años iba vestido de gaitero por ahí, porque yo lo pedía.

¿Cómo vives las Fiestas de Estella?
Como si fueran las fiestas de mi pueblo, después de tantos años. Algunos años, por compromisos con la charanga no he podido estar en Estella todos los días, pero siempre que he podido he venido el mayor número de días posible.

¿Las disfrutas también fuera de las actuaciones?
Sí, no es sólo venir a tocar. Si algún día lo tenemos más tranquilo, no me voy a mi pueblo, me quedo aquí, con la gente del aula de gaita y tambor, con el grupo de danzas Ibai Ega, con los de la banda, o con algunos giganteros.

ME QUEDO CON...

El cohete

“Diferente al de cualquier sitio. Es algo especial que salgan las parejas de gaiteros una por una y la gente les haga pasillo. Y si, además, te toca tocar la Jota Vieja cuando suena el cohete, es un ‘momentico’ de los mejores de las fiestas”.

Otras noticias publicadas

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies