Abárzuza acoge el primer servicio de ‘Jubiloteca’ de Tierra Estella

La iniciativa, que se desarrolla desde enero hasta abril, reúne semanalmente
a más de 30 vecinos de los pueblos de la Mancomunidad de Servicios Sociales de Iranzu

Las personas jubiladas de las localidades que integran la Mancomunidad de Servicios Sociales de Iranzu –Salinas de Oro, Lezáun, Villatuerta, Oteiza, Abárzuza y los valles de Yerri y de Guesálaz- tienen los martes por la tarde la mejor excusa para el encuentro. La entidad ha puesto en marcha una iniciativa, el primer servicio de ‘jubiloteca’ de Tierra Estella, que se desarrolla desde enero hasta abril. Cada sesión de dos horas, desde las 17 hasta las 19 h., reúne en el centro de jubilados de Abárzuza entre 30 y 40 participantes.

La presidenta de la Mancomunidad Iranzu y concejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Abárzuza, Mª Carmen Ízcue San Martín, explica que su localidad fue la elegida para ofrecer el servicio como ubicación más centrada en un área geográfica extensa.

Los usuarios de la jubiloteca se desplazan semanalmente en su coche, con algún vecino o mediante el servicio de taxi que pone la Mancomunidad para recogerlos en sus localidades y para devolverlos a ellas después de la actividad. “La respuesta de la gente es de alucinar, pensábamos que les iba a costar moverse y, por eso, decidimos poner la ruta del taxi, de ocho plazas”, explica Ízcue. El servicio de Jubiloteca y el traslado en taxi es completamente gratis para todos los que participan.

La reunión y el tener algo que hacer son las claves del éxito de una iniciativa que la Mancomunidad estudiará en el futuro si realizarla también en otra localidad, como Oteiza o Villatuerta, para reducir los desplazamientos. “No esperábamos esta respuesta. Ha sido una gran sorpresa pero es muy satisfactorio haber conseguido sacar a la gente de pueblicos muy pequeños que no tienen nada, ni siquiera un bar donde ir, y se quedan en casa viendo la televisión”.

Los usuarios llegan al club de jubilados de Abárzuza dispuestos a relacionarse y a entretenerse. “Los primeros días fueron muy curiosos porque la gente de la zona más o menos se conocen, pero igual no se ven. Fueron momentos de reencuentro para muchos”, añade la presidenta, quien destaca también la mayor participación de mujeres que de hombres. “Hemos conseguido reunir a cinco o seis, pero ellos vienen sobre todo a jugar a las cartas. Por lo general el hombre en los pueblos se mueve más, son las mujeres las que están más acostumbradas a quedarse en casa”, añade.

Estimulación de la memoria

A las cinco de la tarde comienza la sesión dirigida por la monitora, la vecina de Arguiñano Lourdes Roldán Solanich. “El objetivo primero es entretener, y que estén a gusto. Después que realicen sencillos ejercicios que habitualmente no hacen, relacionados con la concentración, con los números y la creatividad”, explica.

En concreto trabajan cinco bloques: la memoria espacial, a través de juegos como sopas de letras; la memoria numérica, realizando operaciones como sumas y restas; la lingüística, para ejercitar el habla y el manejo de las palabras, mediante la lectura y comentario de textos; y la faceta creativa a través de manualidades y juegos de mesa. “El trabajo de la memoria es muy importante y deberían trabajarla constantemente, incluso en casa”.

Explica la monitora que en las sesiones también aprenden actividades del día a día, como el manejo del móvil y otras cuestiones prácticas. Y sobre todo, la conversación. “Se crea el ambiente para hablar para compartir cosas, compartir tradiciones, es importante que haya momentos de encuentro. Las reacciones son muy positivas”, añade la monitora.

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¿Por qué decidió venir a la Jubiloteca?
¿Qué le gusta?


Mª Carmen Goñi Arguiñano. 74 años. Úgar-Valle de Yerri.
Casada, dos hijas y 3 nietas.
“Me apunté un poco por salir de la rutina. Me animaron a hacerlo por conocer a la gente, que la verdad es que ya la conozco, pero por relacionarme. Me parece una actividad estupenda. Estamos aquí dos horas muy a gusto y la relación es muy buena con todas. Hacemos cosas que en casa no hacemos, ejercicios que te dicen las nietas que hagas pero que no haces. También jugamos a las cartas”.

Mª Ángeles San Martín Morrás. 71 años. Abárzuza.
Casada. Tiene un hijo.
“Decidí venir porque acudía gente de fuera, de otros pueblos, y por acompañar y por salir un poco. Valoro tratar con gente diferente a la del pueblo. Además, la actividad está muy bien y disfrutamos con ejercicios para ejercitar la memoria. Es una oportunidad de recordar cosas”.

Rosario Murugarren Iroz. 80 años. Arguiñano.
Viuda.
“Vengo simplemente por salir de casa, entonces te distraes y estás más animada, aunque solo hablemos y estemos acompañadas, ya está bien. La verdad es que a mí la casa no se me ha de caer encima, yo me apunto a todo lo que puedo. Voy a yoga, a gimnasia y ahora a este. Los ejercicios que hacemos son muy interesantes, porque te hacen pensar. Disfruto mucho con la conversación con todas”.

Conchi Latasa Zurbano. 77 años. Lorca.
Viuda. Tiene 2 hijos y 3 nietas.
“Nos traen, nos llevan, y no pierdo nada en cambiar de cocina. Vine sin saber lo que me iba a encontrar, pero tenemos mucho entretenimiento, con los ejercicios que hacemos que también nos vienen bien y son útiles. Yo, antes, hacía estas cosas en casa, pero ahora estoy con más vagancia”.

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