Un belén a lo grande en Azuelo

Un belén a lo grande en Azuelo

La iglesia del monasterio de San Jorge alberga una composición monumental navideña de 42 m2 de superficie con más de 200 figuras.

En Azuelo no se andan con chiquitas. Un belén de 42 metros cuadrados y con doscientas figuras atrae las miradas de los vecinos y los visitantes en la iglesia del monasterio de San Jorge. Desde 1995, los vecinos de la localidad invierten horas y derrochan imaginación para componer el belén que representa varias escenas. Cada año, la composición crece un poco más y se vuelve más rica en detalles. En esta ocasión, los vecinos han añadido la escena bíblica de la huida a Egipto.

Nueve personas son las artífices de la obra de arte que ha supuesto una gran inversión de esfuerzo y de horas, hasta superar las seiscientas. El tiempo dedicado ha merecido la pena y las personas que lo deseen pueden acercarse a la localidad hasta el 9 de enero para ver el resultado. El horario es, los días laborales de 17.00 a 19.00 horas, y los sábados y festivos, de 12.00 a 13.30 y de 17.00 a 19.00 horas.

El de Azuelo es un belén tradicional en el que se recogen el paisaje y los trabajos del pueblo. Se puede ver la caza del jabalí en la sierra de Codés, el águila y el ciervo, los nidos de las cigüeñas, la siembra de los campos con el brabán, la siega, el acarreo de la mies, la trilla en la era, la recogida de la aceituna, las huertas, la dula, el rebaño de ovejas, las salinas, la herrería, la carpintería mecánica, los leñadores en el monte, el mercado, la ‘choza de los pastores’, el molino, el lavadero y la fuente. 

Otra de las novedades incorporadas este año por los belenistas ha sido un pescador con movimiento en el gran río que recorre todo el belén hasta desembocar en un lago. Muchas de las doscientas figuras que dan vida y ambiente al belén están dotadas de movimiento. Con un perfecto sincronismo se ponen en marcha cuando se hace día. Para ello, el belén cuenta con una centralita automatizada que permite realizar el ciclo completo del día, amanecer, día, atardecer y noche.  

Belén panorámico

Destaca también la iluminación directa e indirecta de los edificios, la proporción y el tamaño de las figuras, la representación de un desigual relieve, los materiales naturales empleados y las diferentes texturas del suelo. Además, como valor añadido, su colocación permite al visitante rodearlo casi en su totalidad para ver las escenas desde distintas perspectivas y apreciar mejor los detalles. Porque este belén, ya lo dicen los azuelucos, es para verlo y disfrutarlo despacio. 

Sólo de esta manera se puede descubrir a la lavandera, los carneros amochándose, la mata del aceitunero, los huevos fritos del sartén de los pastores, las palomas del lavadero, los cucuruchos de castañas de la castañera, los cardos, berzas, puerros, tomates y pimientos de la huerta, las herramientas de los labradores, los búhos acechando a las palomas, el almuerzo en la era, el ratón burlándose de los gatos, los gatitos jugando, las herramientas del carpintero y de los herreros, el portal con puchero hirviendo, las ropitas del Niño colgadas en el tendedero, su sonajero y el canastillo de labor de la Virgen. Para disfrutarlo.

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Más de 600 horas

Es el tiempo que han invertido nueve vecinos de Azuelo en la elaboración del belén monumental. Se puede visitar hasta el 9 de enero los días laborales de 17.00 a 19.00 horas, y los sábados y festivos, de 12.00 a 13.30 y de 17.00 a 19.00 horas. 

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