
Estella-Lizarra brilla con luz propia estos días tras la inauguración del encendido el 30 de noviembre en la plaza San Martín, cuando el alcalde infantil de este año, Adrián Sanz de Acedo Ros, pulsaba el botón en un acto que, por segundo año, logró una alta expectación y reunió a las familias. La banda de música y el alumnado de la Escuela de Música amenizaron el momento.
Con el sencillo gesto, comenzaron a brillar a la vez los dos pinos que presiden, respectivamente, las plazas de la Coronación y de San Martín; el arco transitable de la plaza Santiago, las guirnaldas, figuras y cerezos instalados en la plaza de los Fueros, los arcos que decoran el paseo de la Inmaculada y las calles de entrada a la ciudad –Fray Diego y Yerri- todos ellos, alquilados por el Ayuntamiento, además de los adornos en las farolas de la calle San Andrés y las diferentes estrellas de ocho puntas en otras calles comerciales del centro y barrios de la ciudad.
La magia se ha instalado en las calles y en el patrimonio de la ciudad durante el mes de diciembre y perdurará hasta el 6 de enero, cuando la visita de los Reyes Magos a la ciudad marque el final del periodo navideño.
Seis arcos de luces personalizados en la calle Mayor
El primer tramo de la calle Mayor luce este año una iluminación muy especial. El área de Comercio y Turismo, presidida por la concejala Cristina Pérez, ponía en marcha una iniciativa singular que permitía transformar en luces navideñas varios dibujos de escolares, gracias a la mano de obra del alumnado del Instituto Politécnico de Estella. De seis guirnaldas realizadas, la primera y la última instaladas en la calle Mayor han sido diseñadas por el alumnado, recreando el dibujo de Duna Galilea Aramendía, de Lizarra Ikastola.
Las otras cuatro guirnaldas están inspiradas en los otros cuatro dibujos finalistas, de alumnos de los centros Santa Ana, Remontival, Mater Dei y El Puy, que fueron premiados el pasado año en el Concurso Escolar de Dibujos Navideños. Se trata de Enma González Sola, Noa Aretio Medrano, Nora Campos Díaz y Sofía Villar Alegría. En este caso, han sido las empresas locales Talleres Murieta y Electricidad Kesma las encargadas de hacerlo realidad.
Durante la presentación de esta iniciativa, la concejala Cristina Pérez se refirió a las familias, al centro politécnico y al alumnado allí reunido. “Las familias sois el primer espacio de aprendizaje, transmitís valores ámbitos, y los centros, el corazón del aprendizaje. Los jóvenes representáis a los agentes activos del cambio y participar en estos proyectos crea competencias de responsabilidad y trabajo en equipo. Estas luces van a ayudar a la ciudad a que vecinos y visitantes vayan a ver las calles, lo cual beneficia a la hostelería y al comercio”, declaró.
El proyecto en el politécnico estuvo liderado por las profesoras Cristina Legido e Irene Moraga, de los grados medios de Electromecánica y de Electricidad y Electrónica. Explicaron que no fue fácil el proceso, que se desarrolló de manera muy manual. Como datos destacados, fueron sesenta las bridas que se utilizaron, junto a diferentes materiales, como metal reciclado, espumillón, nailon, plástico y hasta gorros de lana.
El director del politécnico, Javier Gómez, se refirió a un proyecto ambicioso, que se propuso con el curso ya empezado, y que se ha podido llevar a cabo con mucho trabajo y un buen resultado.

