Todo preparado para Todos los Santos

El cementerio de Estella vivía su semana del año más concurrida. Cientos de vecinos se esmeraban los días previos al 1 de noviembre en la limpieza de los espacios familiares

El ir y venir de coches en el camino del cementerio lo decía todo. Se acercaba la festividad de Todos los Santos y con ella, el deseo de familiares de adecentar, limpiar y adornar con flores y velas los espacios de recuerdo familiar en el camposanto de Estella. Azadas, rastrillos, escobas y botes de pintura adquirían protagonismo en las jornadas previas. Las flores se reservaban para la víspera con el objetivo de que cada rincón estuviera perfecto para el 1 de noviembre.

Preparando esta jornada en la que policía municipal regulará los accesos, habilitando el habitual aparcamiento en la campa del barrio de La Merced, nos hacíamos eco del testimonio de tres vecinos que, el martes previo a la celebración, se esmeraban en los trabajos de limpieza.

Además de los particulares, el Ayuntamiento de Estella también adecenta estos días los dos panteones de su propiedad, el de Estelleses Ilustres y el de Blanca Cañas. En el primero, son los párrocos los que se encargan de ponerlo a punto con manteles y candelabros, y por su parte el consistorio los embellece con sendos centros de flores.

El cementerio municipal de Estella se divide en tres zonas, A, B y C. A la primera se le conoce como cementerio antiguo cuyo origen se sitúa entorno al año 1800, mientras que la B se trata de una gran anexo al inicial realizado en 1979. Estas dos zonas, las más solicitadas por las familias de Estella, se encuentran en su totalidad concedidas y por ello en 2010, el consistorio llevó a cabo una tercera ampliación.

En esta zona se introdujeron dos nuevas modalidades para la conservación de los restos de los fallecidos. Se trata de los cinerarios y columbarios, cuyo número asciende a 30 en cada modalidad. Además, tiene capacidad para 44 fosas individuales, 76 panteones bodega y 162 panteones tierra.

Según datos del Ayuntamiento, los cinerarios y los columbarios son las modalidades que más demanda tienen en la actualidad, si bien, las familias que optan por nichos, fosas individuales y panteones buscan, sin lugar a dudas, ocupar los que quedan libres en las zonas A y B. Desde que se realizara esta última ampliación, la ocupación sigue siendo muy baja todavía. En estos cinco años se han concedido 22 columbarios, 8 cinerarios, 8 panteones tierras y 3 panteones bodega.

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OPINIONES

RUFINO FUENTES GARCÍA
69 AÑOS. ESTELLA

“Estos días están siempre cargados de nostalgia porque te acuerdas de los familiares que ya no están”.

Desde hace 15 años, el estellés Rufino Fuentes García sube al cementerio de Estella, en los días previos a la celebración de Todos los Santos, para adecentar el espacio en el que descansan sus suegros. “Los trabajos son siempre los mismos. Como es un enterramiento en tierra, me toca con rastrillo y azada quitar las hierbas y, la víspera, colocar las flores”, apuntaba. El vecino de la ciudad del Ega relizaba esta labor el martes 27 de octubre en una mañana gris y húmeda en la que el recuerdo estaba muy presente. “Vivo esta fecha siendo consciente de que a todos nos llegará el día, como a los demás. Pero es cierto, que son días cargados de nostalgia porque te acuerdas de los familiares. Es ley de vida”, concluía.

JESÚS AZCÁRRAGA CORTA
82 años. MUNDAKA

“No coloco flores; sólo olivo, por la paz, y laurel, por la victoria, cumpliendo la memoria de mi suegro Francisco Beruete”

El vecino de Estella nacido en Mundaka, Jesús Azcárraga tenía doble tarea el martes previo al 1 de noviembre. Tras la puesta a punto de la zona donde descansa su primera mujer, hacía lo pertinente en el panteón de la familia de su mujer. “Subo dos días al cementerio. El primero a quitar las malas hierbas y barrer. El segundo a limpiar y pintar las cadenas y luego la víspera. No colocamos flores; sólo olivo, por la paz, y laurel, por la victoria, cumpliendo la memoria de mi suegro Francisco Beruete”, apuntaba Azcárraga mientras adecentaba dicho panteón familiar. La lluvia le hacía acelerar el ritmo de los trabajos para dejar todo a punto para el primer domingo de noviembre. “Subiremos el 1 de noviembre, en familia, a la misa y a recordar a nuestros familiares y ya no lo volveré a hacer en todo el año”, concluía.

AITOR ARNEDILLO GONZÁLEZ
34 años. ESTELLA

“Me parece un día hipócrita. A los difuntos hay que recordarlos todo el año”

El más joven presente en el camposanto estellés en la mañana del martes previo a Todos los Santos era Aitor Arnedillo González. Desde 2002, fecha en la que fallecía su padre, se encarga él de la limpieza y mantenimiento de la zona familiar. “Todos los años me encargo yo de limpiar la tumba donde descansan mi padre, mis abuelos y mis tíos. También de las flores que las subiremos un día antes”, afirmaba el estellés.
Constante en sus visitas a lo largo de todo el año, Aitor aseguraba que no le gusta la festividad de Todos los Santos. “Me parece un día hipócrita y hasta absurdo. A los difuntos hay que recordarlos todo el año. Por eso, el 1 de noviembre lo intentaré pasar en el monte con mi hermano, disfrutando de la afición que compartíamos con mi padre. Ese será el mejor recuerdo”, puntuaba Arnedillo.

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