San Pedro ve la luz tras cuatro años de obras

San Pedro ve la luz tras cuatro años de obras

Finalizada la rehabilitación integral, la iglesia matriz de Estella abre las puertas y retoma su funcionamiento.

Era un acontecimiento muy esperado. En abril de 2010 finalizaban los trabajos de rehabilitación de las cubiertas y fachadas de San Pedro. El aspecto exterior limpio y renovado era visible, sin embargo pocos conocían el cambio que poco a poco iba sucediendo dentro. El sábado 2 de junio la presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, a nivel institucional, y el arzobispo de Pamplona y Tudela, Monseñor Francisco Pérez González, a nivel religioso, inauguraban el templo y se descubría el secreto que escondía. La limpieza y la luz inundaban el templo.

En torno a 250 personas asistieron a la primera celebración 

religiosa tras la rehabilitación.

Después de cuatro años de reforma, para muchos vecinos era la primera vez que la iglesia de San Pedro de la Rúa se mostraba ante sus ojos. Dos días antes al acto inaugural, los feligreses también tuvieron ocasión de dar un paseo y disfrutar del resultado por libre. De una manera u otra, los vecinos de Estella se mostraban gratamente sorprendidos por la nueva imagen de la iglesia matriz de la ciudad. 

“Soy de la parroquia de San Miguel y al entrar aquí he tenido la misma sensación que cuando reformaron mi iglesia. Es como una catedral en chiquito, ha merecido la pena esperar todo este tiempo porque el cambio es muy grande”, decía una vecina la víspera de la inauguración. Otra feligresa destacaba la luminosidad del interior como el aspecto que más le había llamado la atención. “Me parece que ha quedado preciosa. Antes era muy oscura y ahora la luz lo llena todo”, apuntaba. 

  

Séquito de autoridades

El sábado 2 de junio, el gran día, comenzaba con el desfile de autoridades que desde la vecina casa de cultura Fray Diego se desplazaron hasta la iglesia de San Pedro de la Rúa, accediendo a su interior por la escalinata y la portada románica. Acompañaban los gaiteros al séquito integrado, entre otras autoridades, por la presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina; el obispo, Monseñor Francisco Pérez; la alcaldesa de Estella, Begoña Ganuza; varios concejales del Ayuntamiento; el consejero de Cultura, Juan Luis Sánchez de Muniáin; su homólogo en la legislatura pasada, Juan Ramón Corpas; el director general de Cultura, Carlos Erce; la senadora de UPN, natural de Estella, Amelia Salanueva, y el párroco de San Pedro, César González. 

En torno a 250 personas, feligreses y vecinos de Estella, llenaban todos los bancos y las sillas dispuestas en el interior. En su discurso, la alcaldesa hizo referencia al antes y al después que supone la rehabilitación de San Pedro para la ciudad. “Existen ocasiones muy importantes en la historia y en la vida de las personas, y hoy es un día muy especial para la ciudad de Estella, para la comunidad y para el patrimonio de Navarra”, decía. Ganuza destacaba el asombro de los peregrinos, la importancia de la iglesia en la historia y en la ciudad y dirigía palabras de agradecimiento a los vecinos y personas que han colaborado e impulsado el patrimonio estellés. 

La presidenta del Gobierno de Navarra, Yolanda Barcina, tomó la palabra a continuación para agradecer el trabajo de los profesionales que han hecho realidad un proyecto con una inversión total de cinco millones de euros. “San Pedro es un ejemplo de que las grandes obras y los grandes proyectos de la historia y de la vida no se logran en el corto plazo, ni se construyen en cuestión de meses o de años. Muchas veces hacen falta lustros, decenios, incluso siglos, para fraguar proyectos que merezcan ser recordados eternamente”, decía.

La presidenta foral realizaba un recorrido a la historia del templo y a sus avatares para destacarla como un símbolo de fortaleza. “Ni las inclemencias del tiempo, ni la complicada orografía, ni siquiera los derrumbes de castillos o las sucesivas guerras, ni mucho menos, las complicaciones presupuestarias, han logrado derribar los casi milenarios muros de esta iglesia”, añadía. En su opinión, la inauguración era un paso más que contribuirá a su mantenimiento con el objetivo de “crear una sociedad cada día más rica, más culta y más próspera”. 

Primera eucaristía

A las seis menos cuarto de la tarde, llegaba el turno al acto religioso. Doce sacerdotes, encabezados por el arzobispo, y acompañados por el anfitrión, el párroco de San Pedro, co oficiaron la primera celebración en el templo después de cuatro años. El coro de San Pedro acompañaba desde el fondo con sus voces y el órgano sonaba recién afinado. El patrón de Estella, San Andrés, representado por su reliquia, ocupaba desde la víspera su lugar en el interior de la capilla lateral que lleva su nombre. 

Las obras de San Pedro comenzaban en marzo de 2009, debido al gran deterioro que presentaba el templo. Durante estos cuatro años, la profunda rehabilitación ha abarcado tanto el exterior como el interior de la iglesia. En el exterior se ha intervenido en las cubiertas, las fachadas, la torre y la portada románica norte. En el interior, y en dos fases, se han revestido los muros, se han restaurado y construido nuevas vidrieras, se ha pavimentado y se ha actuado en el coro, en la capilla de San Andrés y en el mobiliario. También se han renovado las instalaciones de electricidad, iluminación, megafonía, seguridad, telefonía y calefacción. 

Un problema inicial

El templo en su origen se ideó en el siglo XII con una sola nave, pero un cambio durante su construcción llevó a levantar tres naves. La central, de estilo gótico, se diseñó muy alta y esbelta. Esta altura se había conseguido llevando la solución estructural de contrarrestos al límite, lo cual hizo que los problemas afloraran desde el primer momento. En 1557, con motivo de la muerte del entonces Mariscal del Reyno, don Pedro III de Navarra, y a la vista el mal estado del templo, se encargó un peritaje que aconsejó derribar la iglesia y construir otra nueva en la zona del Arenal, en Los Llanos.

 

La oposición de los parroquianos llevó a un pleito que no se resolvió hasta 1650. La propuesta no prosperó, pero en 1609 se había desmontado la bóveda gótica de la nave central y durante más de cien años San Pedro permaneció sin bóveda protegido únicamente con una cubierta de madera y teja. En 1734 se construía, de ladrillo, la bóveda actual de la  nave central. 

Colaboración vecinal 

San Pedro de la Rúa ofreció dos jornadas de puertas abiertas el 31 de mayo y el 1 de junio. Vecinos, feligreses y visitantes tuvieron la oportunidad de conocer el resultado final de las obras. Esos dos días, así como las semanas anteriores, un grupo de voluntarios se volcó para ultimar detalles antes de la inauguración de la iglesia y de la vuelta a la actividad que cesaba cuatro años antes. 

Una voluntaria, Rosario Aldabe, se refería a las tareas en las que se han centrado en los últimos días. “Hemos limpiado Capuchinos, que es junto con el convento de las clarisas, donde se han guardado muchas cosas de la iglesia durante todo este tiempo. Hemos trasladado aquí candelabros, enseres, y ropa que antes hemos lavado y planchado porque no se han usado en los últimos años”, explicaba. 

Comienza una nueva etapa para San Pedro de la Rúa. También para su párroco, César González, que afronta su labor en la iglesia. Durante las obras, oficiaba misa los domingos en la casa parroquial, pero es ahora cuando se dirige a toda una comunidad que espera pueda verse fortalecida con la reapertura del templo. “La feligresía ha estado durante este tiempo muy dispersa y es ahora cuando comienza el trabajo de verdad. Lo más importante es que San Pedro sea una iglesia viva, abierta a todos”, decía. 

San Pedro va a ser una iglesia viva. De hecho, coordinados por el párroco, el grupo de unos 70 voluntarios implicados en la puesta en funcionamiento de la iglesia, se ha comprometido a realizar turnos para hacer de San Pedro la única iglesia de Estella que esté abierta mañana y tarde durante los meses de verano para los vecinos y visitantes. “Se han establecido grupos, cuyos integrante se turnarán durante la mañana para abrir la iglesia y vigilarla. Por la tarde se encargará el párroco”, añade Rosario Aldabe. 

La actividad se retoma en San Pedro con las misas diarias y los sacramentos. El domingo 3 de junio volvían a celebrarse las misas del domingo. Los fieles puede acudir a misa de ocho de la tarde de lunes a viernes durante el verano y a las 19.00 horas durante los meses del invierno. Los domingo y festivos se ofician misas de 9 y de 12.30 horas. En cuanto a los Sacramentos, de momento para 2012 ya hay programados tres bautizos, el primero el domingo 17 de junio, una semana después de la celebración del Corpus. También están fechadas cuatro bodas.

Vidrieras

Las vidrieras es uno de los elementos que más llaman la atención en el conjunto. Datan de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Los trabajos han consistido en la limpieza de los vidrios, la reposición del emplomado dañado y la reintegración cromática del dibujo de las grisallas perdidos con el objetivo de recuperar la correcta lectura del conjunto. También se han colocado cinco vidrieras nuevas, allí donde faltaban, compuestas por motivos geométricos. 

Mejor visión de los elementos góticos 

La iglesia presentaba problemas de filtraciones de agua por el mal estado de las cubiertas. En la restauración se ha desmontado la estructura de madera de la cubierta de la nave central y se ha sustituido por otra laminada. Igualmente, el muro perimetral de la fachada de la nave central se ha sobre-elevado para independizar la cubierta central respecto de los laterales y permitir una mejor visión de los restos góticos (ventanales, pilastras, capiteles y pinturas murales) que se han hallado. Las obras también han comprendido las reformas de las cubiertas de la sacristía y de la capilla de San Andrés y de la torre. En la torre destaca la limpieza y reparación de las siete campanas y la reparación de los yugos de madera. También se ha limpiado la portada románica norte. 

Visitas teatralizadas

El departamento de Cultura, Turismo y Relaciones Institucionales pone en marcha un programa de visitas guiadas teatralizadas bajo el nombre ‘Burgos y Fortalezas en la Estella Medieval’. Con una duración de hora y cuarto y con la explanada de la iglesia de Santa María Jus del Castillo como inicio, se desarrollará los fines de semana del 30 de junio y 1 de julio, del 7 y 8 de julio y del 14 y 15 de julio a las 18.30 horas. La visita incluye Santa María Jus, la Rúa, el Palacio de los Reyes de Navarra y San Pedro de la Rúa y su claustro. 

Precio de las entradas: 3 euros adultos, 1 euro, los niños. A la venta en la oficina de turismo. 

Donativos en forma de tazas

La iglesia de San Pedro ofrece una nueva imagen y nuevas comodidades, que conllevan también un mayor gasto para la parroquia. El consumo de luz con las nuevas y modernas lámparas se ha triplicado y la calefacción de suelo radiante incrementa también los gastos de funcionamiento. Como manera de hacer frente al mayor consumo y, sobre todo, como un recuerdo del gran día de la inauguración de la iglesia, se han puesto a la venta tazas para desayuno con un dibujo de San Pedro, realizado por el propio párroco. Se han realizado 300 tazas a la venta con un precio de 5 euros cada una. 

Título

Historia del templo

Según el Catálogo Monumental de Navarra, la parroquia de San Pedro de la Rúa goza del título de iglesia mayor de Estella, que se le confirió en el año 1256. Su antigüedad se remonta a la fundación de la ciudad de Estella, hacia 1090, aunque la documentación no la nombra explícitamente hasta 1174. En San Pedro los monarcas juraron los Fueros y privilegios de Estella, como es el caso de Juan y Catalina de Albret en 1496, y del emperador Carlos V, en 1523. Los mariscales de Navarra y sus sucesores los marqueses de Cortes eligieron, asimismo, su capilla mayor como lugar de entierro.

 

Existió un primitivo edificio, de carácter provisional, hasta que en el último cuarto del siglo XII se comenzó a construir el actual, por la cabecera, donde impera un románico tardío en convivencia con un protogótico de impronta cisterciense. Las obras continuaron por las tres naves en el resto del siglo XII, y quizás a comienzos del XIII, predominando ya un estilo plenamente cisterciense.

Durante el siglo XIV se repusieron las bóvedas de las naves laterales, que se conservan, y se hicieron arreglos en pilares, capiteles y ménsulas. De esa centuria datan los grandes ventanales góticos de los muros de la iglesia. Desde mediados del siglo XVI, el edificio se encontraba en un lamentable estado, amenazando inminente ruina, hasta el punto que se pensó en construir una nueva parroquia en la parte baja de la Rúa, donde se localiza el palacio de los Reyes de Navarra. La situación empeoró en 1572. La demolición del castillo de Zalatambor, sobre una roca próxima, destruyó la mitad del claustro románico y se resintieron las cubiertas de la iglesia. 

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