Pros y contras de tener chabisque

Pros y contras de tener chabisque

Dos cuadrillas de Estella explican las ventajas y los inconvenientes de buscar, tramitar y mantener un espacio propio para disfrutar de las fiestas

Cada año, conforme se acercan las fiestas, numerosas cuadrillas de Estella buscan entre los locales y bajeras de la ciudad, un lugar de reunión. No es una tarea difícil, pero hay que dar con él, llegar a acuerdo con el propietario y, después, tramitarlo con el Ayuntamiento y los seguros. Dos grupos de amigos de la ciudad, uno integrado por chicas y otro por chicos, han cumplido con todos los requisitos en la tarea de conseguir chabisque y enumeran los pros y contras de contar con un espacio de libertad durante las fiestas.

PROS 

Economía. Aunque haya que pagar el alquiler y lo que se consume durante las fiestas, la economía es una ventaja. Lo tienen claro las cuadrillas que optan por un espacio propio en fiestas, como Amaia Ruiz Chasco, de 20 años que, junto a ocho amigas, utilizará para fiestas una bajera de la Calle Mayor. “Tener chabisque sale rentable. Si no estuviéramos aquí, nos gastaríamos todo el dinero en los bares y, si no quieres estar en una terraza, sólo te quedan Los Llanos”, explica. 

Espacio de reunión. “Casi todos los días, quedamos en el chabisque sobre las ocho de la tarde, después de salir de la piscina. Es un lugar donde puedes hacer muchas cosas como hablar, ver la tele, jugar a cartas y a otros juegos, poner música, bailar… y, sobre todo, poder estar tranquilo”, apunta Alba Barbarin. 

Una bajera propia permite realizar muchas actividades. Ambas cuadrillas coinciden en ello. “Normalmente estamos en el chabisque, tenemos un poco de todo, incluso televisión con Canal+. Solemos ver series y jugar a juegos. Pasamos el rato a gusto en la bajera”, apunta Iñaki Albizu Fernández. Junto con su cuadrilla, formada por 16 personas de la quinta de 1989, comparte durante todo el año un chabisque en la calle El Puy, en lo viejo.

Almuerzos, comidas y cenas. Disponer de un lugar para realizar almuerzos, comidas y cenas es todo un lujo, en opinión de las jóvenes. “Es muy cómodo para poder cenar todas juntas. Normalmente, en verano, solemos coger la cena en los bares, por ejemplo un bocata. En fiestas preparamos las cenas nosotras mismas. Nos turnamos y cada día le toca a dos”, dice Maite Baquedano López de Arcaute, del chabisque de la calle Mayor.

CONTRAS

Trámites. Para las fiestas de 2012, son 30 las licencias de chabisques que ha tramitado el ayuntamiento, un número similar al de otros años. Los jóvenes ven los trámites como algo molesto, aunque sea obligatorio y sirva para evitar problemas. “Es bueno. Hay que pagar pero así estamos de forma legal. Realmente no supone dinero la licencia y sabemos que si pasa algo no vamos a tener problemas”, argumenta Amaia Ruiz Chasco.

Por su parte, los chicos ven el tema de la licencia como un inconveniente y un proceso innecesario. “Es complicado mantener la licencia, ponen muchos impedimentos. Con tener un seguro anti-incendio creo que sería suficiente”, justifica Beatriz Quintanilla, representante, aunque femenina, de la cuadrilla de los chicos.

Limpieza y organización. Tema peliagudo en un chabisque. Lo normal es dejar todo para el día siguiente corriendo el riesgo de no limpiar en toda la semana. Por ello, como en un piso compartido, establecer normas de convivencia se hace imprescindible. “Quedamos todos los días en fiestas a las nueve de la noche para limpiar el chabisque antes de cenar. De normal limpiamos cuando vemos que está sucio”, comentan las chicas. “En fiestas, los que se han encargado de hacer la cena recogen y limpian el chabisque. Si no lo hacen se les pone una multa”, dice Iñaki Albizu.

‘Parásitos’. Uno de los grandes problemas de los chabisques son los ‘intrusos’. Por eso hay que estar muy atento de quién entra y quién sale del local. “No solemos tener problema con la gente, aunque es un tema muy serio porque puede entrar alguien a la bajera y romper algo. A veces entra alguna persona, pero nos suele amenizar un rato”, dice Ilargi Senosiain Barrikart. “En fiestas la gente abunda en el chabisque. De normal cada uno trae a alguien, por lo que el número de personas es bastante más elevado que de costumbre. Eso sí, cada uno se hace responsable de lo que su acompañante hace. Es necesario poner normas”, añade Iñaki Albizu Fernández.

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