PRIMER PLANO – Anne Senosiáin Vergarachea – Deportista – “El baloncesto me enganchó y tuve claro que quería dedicarme profesionalmente”

PRIMER PLANO – Anne Senosiáin Vergarachea – Deportista – “El baloncesto me enganchó y tuve claro que quería dedicarme profesionalmente”

La joven de Estella de 28 años milita en Liga Femenina con el equipo Osés Construcciones, de la Fundación Navarra Ardoi, de Pamplona

Anne Senosiáin Vergarachea (24/01/1997) se siente afortunada por dedicarse profesionalmente a lo que le gusta: el baloncesto. La joven de Estella de 28 años, formada en la base del C.B. Oncineda, milita esta temporada en el equipo Osés Construcciones, de la Fundación Navarra de Baloncesto Ardoi, en el máximo nivel: la Liga Femenina.

No es su primera temporada como profesional. El Clarinos Tenerife, de La Laguna, y el Celta Zorka Recalvi, de Vigo, han contado con el privilegio de tener a esta jugadora en sus filas en las temporadas 2021/2022 y 2023/2024, respectivamente. Anne Senosiáin, en la posición de base, volvía en 2024 a Navarra para poner todo de su parte en un año que, asegura, está siendo duro en lo deportivo.

¿Cómo y cuándo comienzas a jugar al baloncesto?
Mi hermana jugaba a baloncesto en el Oncineda y recuerdo ir a verla con mis padres y estar yo jugando en las canastas al lado. Con 8 años me apunté al club con las amigas. Me gustaba mucho. Competí en Estella hasta los 18 años, hasta Juvenil.

¿Qué recuerdas de aquella etapa?
Tengo muy buenos recuerdos. Disfrutaba muchísimo del baloncesto y sentía que mejoraba cada año. Pasé muchas horas extra con mi entonces entrenador, Pablo Napal, quien me ayudó mucho a mejorar técnica y tácticamente, también a ser más fuerte mentalmente, algo muy necesario para jugar al baloncesto. En aquellos años participé en el programa de la Federación Navarra ‘Jóvenes Talentos’, e iba dos días a la semana a Pamplona a entrenar. Empecé un trabajo más físico, también nutricionista. El baloncesto me enganchó y tuve claro que quería dedicarme. No estaría donde estoy sin el club Oncineda. Me ayudaron a dar el salto y me aconsejaron hacia dónde ir.

¿Tenías claro que ibas a llegar alto?
Me vino tarde la decisión. Yo era jugadora de poca estatura que no destacaba, defendía mucho, pero necesitaba mejorar mi tiro. Fui trabajando poco a poco y me vino la oportunidad. Tuve suerte porque jugué con las sénior de Oncineda en el País Vasco, en una liga de mucho nivel, y pude exhibirme. Me llamaron del Araski, de Liga Femenina 2, y tras un año de mucho entrenamiento lo tuve claro.

¿Cómo es tu día a día como deportista de alto rendimiento? ¿Cómo te organizas?
Ser deportista de élite es una ocupación de todo el año, no solo en temporada. En los meses de descanso tienes que dedicarte a mejorar cosas, a trabajar la parte física y la técnica individual. Por lo demás, mi día a día es simple. El hecho de estar en Pamplona me permite pasar más tiempo con mi familia, pero sobre todo el tiempo lo paso con el equipo, mi ámbito social.

En cuanto a las rutinas, me levanto, de­sayuno lo pautado con la nutricionista para rendir mejor, y entreno por la mañana, sesión de físico sobre todo en gimnasio, sesiones de tiro o técnica individual y, si toca, sesión grupal. Después voy a casa a comer y a descansar un rato por la tarde, que es tiempo que tengo para mí antes de volver a entrenar, a última hora.
Mi pensamiento está todo el tiempo en el deporte. Intento mantenerme centrada y tranquila para que el rendimiento sea el esperado y disfrutar sufriendo.

¿Cómo se consigue eso?
Es que está siendo un año muy duro, por lo que intento tener buena actitud y ser positiva.

¿Cómo lleva el equipo la temporada?
La situación del equipo está siendo difícil. Convivimos muchas jugadoras con mucho carácter, a todas nos gusta ganar y nadie quiere perder, pero a veces las cosas no salen como quieres. Por eso el optimismo ayuda a seguir trabajando.

¿Es un sueño para ti llegar a la Primera División, ser una profesional del baloncesto?
De pequeña no hubiera pensado que pudiera dedicarme exclusivamente a esto. Es en Pamplona con la Federación Navarra cuando veo que quiero entrenar. Y esa oportunidad llega en Vitoria y Galdakao, con 18 años.

¿Un sueño más grande siendo mujer?
Oportunidades hay las mismas porque existen muchos equipos femeninos, pero para mí es un sueño viniendo de un pueblo pequeño y de un club pequeño. Estoy viviendo una experiencia muy bonita que me permite crecer no sólo como jugadora, también como persona. Y conocer a mucha gente y culturas te llena como ser humano. Aprendes a respetar a las personas.

“Mi pensamiento está todo el tiempo en el deporte. Intento mantenerme centrada y tranquila para que el rendimiento sea el esperado y disfrutar sufriendo”

¿Cómo se trata a la mujer en el mundo del deporte, y en concreto en el baloncesto?
Creo que ha mejorado. Como jugadoras de baloncesto creo que estamos en un momento en que nos dan visibilidad, en gran parte gracias a la Selección Española que ha conseguido muchos logros. Sin embargo, en lo económico no estamos tan reconocidas como los hombres, aunque hacemos el mismo trabajo. Yo meto las mismas horas que un jugador del Baskonia, seguramente.

Recientemente la Asociación de jugadoras AJUB ha conseguido el salario mínimo interprofesional, que es todo un logro, teniendo en cuenta además que las jugadoras sólo cobramos en temporada, tres meses y medio al año no tenemos nómina y sí muchos gastos para mantenernos en forma y nivel. O te vas al paro o te buscas un trabajo de verano. En comparación, las jugadoras de fútbol de Primera han firmado un salario mínimo de 23.000 euros al año. En mi caso, yo personalmente no me quejo de mi ficha ni de mi situación, pero la realidad es la que es para muchas jugadoras.

¿Te has sentido alguna vez diferente en el baloncesto por tu condición de mujer?
No me ha tocado vivirlo personalmente. Durante mis años en el Celta convivimos mucho con los jugadores del equipo de fútbol del Celta, que nos apoyaban muchísimo. Soy consciente de que las mujeres no tenemos las mismas oportunidades, pero siempre me he sentido respaldada.

¿Te preocupa el futuro?
Tengo como objetivo terminar la carrera de Enfermería, ya me queda poco, porque soy consciente de que el deporte no es para toda la vida. La vida deportiva es corta, sin contar que una lesión puede acabar con tu carrera.

¿Qué consejo les das a las niñas y a las jóvenes que empiezan a jugar y que les gustaría llegar lejos en este deporte?
Primero, que disfruten. Que no tengan miedo a coger la oportunidad si la tienen porque igual no llegan más. A veces saldrá bien y otras mal. Algo muy importante es tener el apoyo de tu familia y de tus amigas para que cuando las cosas vayan bien te ayuden a mantenerte en la tierra y, cuando vienen mal, te ayuden a seguir.

¿Qué consejo fundamental te han dado a ti alguna vez?
Que sonría. Si sonríes va todo bien.

¿Quién fue la persona que te lo dio?
Mi madre me lo dijo. Y los entrenadores que he tenido y que me conocen mucho saben que, si no sonrío, es que algo va mal porque soy una persona muy expresiva.

“Mi pensamiento está todo el tiempo en el deporte. Intento mantenerme centrada y tranquila para que el rendimiento sea el esperado y disfrutar sufriendo”

¿Cómo manejas la presión y las expectativas tanto de tu equipo como de los aficionados?
Es necesario mucho trabajo mental. Contamos con la ayuda de la psicóloga del equipo, una pieza importantísima. Para manejar la presión suelo imaginarme un lugar tranquilo en el que estoy muy a gusto, aunque vaya a salir al caos.

¿De quién te acuerdas en los buenos y en los malos momentos?
De mi familia y mis amigas, especialmente este año que estoy en casa. Tengo a la gente cerca para poder recurrir en cualquier momento. Es una suerte poder estar aquí, en Navarra.

¿Cuál ha sido el mayor reto que has tenido que afrontar como jugadora profesional?
Cuando juegas una final y te juegas en un partido todo un año muy bueno. Hay que estar preparada mentalmente, incluso más que físicamente. Yo en mi carrera deportiva he perdido más que ganado y saber salir de las derrotas con ganas es muy duro. Pierdes y tienes que volver el lunes a darlo todo porque toca otro partido en cuatro días.

¿Tienes alguna meta o sueño que te gustaría cumplir?
Me gustaría vivir la experiencia de jugar fuera de España porque hay otros baloncestos. Sería una oportunidad para coger nivel de inglés y para seguir mejorando como jugadora. Cada entrenador y compañera que he tenido y cada sitio en el que he estado me ha dado diferentes cosas para ser la jugadora que soy hoy en día.

 

 

Trayectoria

Con 8 años, Anne Senosiáin comenzó a jugar al baloncesto en el C.B. Oncineda, hasta que cumplió los 18 años. Fichó entonces por el Arasti, de Vitoria, equipo con el que jugó el ascenso a Liga Femenina. Se marchó después al Celta, en Vigo, donde estuvo cuatro años, antes de ir a Estepona en el 2020-2021. Después se trasladó a Tenerife, para jugar con el Clarinos, en Liga Femenina.

En Vigo vivió dos etapas, seis años en total; la primera, desde el 2015 hasta el 2020 y regresó en la temporada 2022-2023 contribuyendo al ascenso del equipo a Liga Femenina. En la 2023-2024 luchó por el mantenimiento del equipo en la máxima categoría. Esta temporada 2023-2024 fichó por el equipo de Liga Nacional del Ardoi.

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