
¿Qué supone este premio, la Estrella del Deporte?
Un orgullo y un gran agradecimiento. Me hizo mucha ilusión recibirlo, sobre todo por la gente que me apoya en Estella-Lizarra. Mi madre me suele contar cuando alguien le ha escrito y le ha dado la enhorabuena para mí. Agradezco muchísimo el apoyo que me llega. Estoy contenta por mí, pero también por ellos, porque lo que hago es gracias a que me siento apoyada y motivada.
A la tercera va la vencida…
Ha llegado. No me lo esperaba para nada. En esta ocasión he podido acudir a la gala. Tuve que pedir permiso, porque la semana anterior estaba en Polonia y no sabía si me iban a dejar. Tuve la suerte de que me lo autorizaron.
¿Difícil con la competencia que había sobre el escenario?
Sinceramente, no me lo esperaba viendo el palmarés del resto. Se lo podía haber llevado cualquiera. Había muchísima competencia y muy variada en cuanto a disciplinas deportivas. No somos del todo conscientes del nivel deportivo que hay en Estella. Hay mucha base, pero también muchas personas que se dedican de manera profesional o casi profesional y consiguen grandes cosas. Que en un sitio pequeño se practique tanto deporte y a tan buen nivel es destacable, y está muy bien que se reconozca para darle visibilidad.
Sin este tipo de reconocimientos, los deportistas estamos más solos. También, puede parecer una tontería, pero si un niño o una niña te ve en los medios de comunicación, te puedes convertir en un ejemplo y eso anima a la participación y hace que los clubes locales crezcan.
¿Qué se te pasó por la cabeza allí arriba, en el escenario, delante de tanta gente, cuando escuchaste tu nombre?
Estaba muy nerviosa. Lo primero que hice fue buscar a mis padres entre el público. En ese momento se te pasa toda la trayectoria por la cabeza: todo lo que has tenido que pasar para llegar hasta ahí, tanto lo bueno como lo malo, el esfuerzo, el sufrimiento… El año pasado fue muy duro, tanto física como mentalmente, pero todo ese trabajo dio sus frutos. El premio me permitió volver a reflexionar sobre ello.
Muchas semanas como número 1 del ranking nacional el año pasado. ¿Se puede superar?
Sí, porque este año ya no hablamos de ranking nacional, sino de internacional, que son palabras mayores. Ahora en España competimos menos y estamos más centrados en torneos internacionales. Los objetivos son mucho más ambiciosos.
¿Cómo va la temporada?
De momento, muy bien, con sus altibajos. Ahora mismo compito solo en mixto. Mi pareja de juego, Alberto Peral, y yo hemos ido poco a poco sumando puntos en torneos, pasando rondas… En algunos no salen las cosas, pero seguimos avanzando. Hace poco fuimos a un internacional en Portugal y llegamos a semifinales, lo cual fue increíble.
¿Qué objetivos tienes en esta temporada?
Seguir subiendo puestos en el ranking mundial todo lo posible, ir consiguiendo resultados poco a poco y, sobre todo, mejorar nuestro nivel de juego para competir en partidos más exigentes. También tenemos el Campeonato de España en mayo, que es un objetivo importante, donde intentaremos conseguir una medalla. Además, queremos seguir desarrollándonos como pareja, ya que hemos empezado este año y aún estamos adaptándonos.
¿Cómo llevas los viajes?
Viajar en sí bien, pero volar no me gusta nada, y cogemos aviones constantemente. Una vez en el destino, me adapto y tenemos nuestras rutinas. No solemos tener mucho tiempo libre, pero si caemos pronto en el torneo intentamos ver algo de la ciudad. Hemos estado en Reino Unido, Costa Rica —que fue un viaje increíble—, Suecia, Portugal o Polonia. Además, en enero estuvimos dos semanas entrenando en Tailandia con el equipo nacional, y fue una experiencia espectacular.
¿Qué recuerdos guardas de tu etapa en Estella?
Sobre todo, que me lo pasaba muy bien. Disfrutaba muchísimo, y eso fue lo que me animó a seguir mejorando e intentar dar lo mejor de mí. Mis compañeros iban en la misma línea y nos ayudábamos mucho entre todos. Los entrenamientos eran dinámicos, y cuando algo se hacía pesado siempre había algún juego que te volvía a enganchar.
En la Gala fuiste ejemplo para muchos niños y niñas de los JDN de todos los deportes que estaban viéndote. Desde la veteranía, ¿les mandas un mensaje?
Que disfruten de lo que hacen y que no se agobien. Al principio parece que todo tiene que llegar rápido, pero cada cosa tiene su proceso. Hay momentos duros, pero si te esfuerzas, tienes ganas y das lo mejor de ti cada día, las cosas acaban saliendo. También les diría que pidan ayuda cuando la necesiten. A veces creemos que tenemos que hacerlo todo solos, y no es así. Es importante apoyarse en los demás, sobre todo a nivel mental y emocional, que es lo más difícil. Es normal necesitar desconectar, hablar y compartir lo que te pasa.
¿Te consideras afortunada?
Mucho, muchísimo.
