Luz, color y vida para empezar y terminar el año en el Gustavo de Maeztu

Luz, color y vida para empezar y terminar el año en el Gustavo de Maeztu

La pinacoteca municipal concluye su programación anual con la obra pictórica del alemán Henri Hans Pfeiffer (1907-1994) durante su periodo de Bauhaus

El Museo Gustavo de Maeztu presenta una nueva oportunidad para disfrutar del arte con mayúsculas. Durante estos últimos días del año, y hasta el mes de marzo, el público tiene a su disposición una cuidada selección de 18 obras del artista alemán Henri Hans Pfeiffer (Kassel 1907-Maisons Laffitte 1994), pertenecientes a colecciones particulares, y nunca antes expuestas en Navarra. La luz, el color y la vida caracterizan la muestra que traza el recorrido artístico de Pfeiffer durante su periodo en la escuela de la Bauhaus.

El movimiento Bauhaus, fundado en 1919 por Walter Gropius, defendía la integración de las artes bajo un concepto rompedor, entendiendo el arte como un camino de investigación. Por ello, en las obras de Pfeiffer se aprecia una evolución desde la abstracción más expresionista, con influencias del propio Munch, hasta el lirismo y la armonía colorista de Kandinski y Klee. El uso magistral del color conduce al visitante por el viaje que Pfeiffer realiza a través de las vanguardias europeas. La magistral colección llega al Museo gracias al patrocinio de Revistart.

La muestra se puede visitar con carácter gratuito de martes a viernes, de 9.30 a 13 horas, y los sábados, domingos y festivos desde las 11 hasta las 14 h. 

El lunes el palacio permanece cerrado. Durante el periodo navideño, el Museo pone en marcha una nueva edición de sus talleres infantiles que han logrado gran éxito de participación y ha agotado las plazas.

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Un artista de la elite cultural

La directora del Museo Gustavo de Maeztu, Camino Paredes, realiza una semblanza del artista que protagoniza las salas de exposiciones temporales del Museo. Paredes destaca el elevado nivel cultural de un artista nacido en la ‘Europa del bienestar’ económico, pero sobre todo cultural. Pfeiffer practicaba diferentes disciplinas, como la escultura, la música, la pintura y tenía conocimientos científicos. “La cultura era el elemento diferenciador de las elites. Este es el gran problema de hoy en día, cuando todo gira en torno al dinero y se dejan de lado los conocimientos culturales. En aquellos años, los años previos a la segunda Guerra Mundial, el refinamiento y el estatus iban parejos con la cultura”, apunta. 

Pfeiffer comienza en los años 20 su trabajo artístico, conoce las vanguardias y trabaja vinculado con la Bauhaus hasta 1933, cuando el partido nazi se hace con el poder y cierra la Bauhaus. “El artista decide escapar pero le apresan en la frontera, sin identificación, y es enviado a un campo de concentración hasta 1952. Cuando el campo es liberado, se marcha a París donde continua con la pintura y otras artes con bastante reconocimiento”, añade la directora. 

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