La actividad educativa en el actual colegio Santa Ana cumple cien años

La actividad educativa en el actual colegio Santa Ana cumple cien años

Las Hermanas de la Caridad iniciaban su labor de formación en 1880 en el hospital viejo. En 1907 se mudaban al Paseo de la Inmaculada número 29, antes de trasladarse definitivamente, en febrero de 1914, al edificio hoy conocido

Es una efeméride para recordar. El próximo 23 de febrero la labor educativa de las hermanas de la caridad de Santa Ana en el actual edificio del Paseo de la Inmaculada cumple cien años. Un siglo de formación para miles de niñas y de niños que han pasado por las aulas; innumerables recuerdos, anécdotas y experiencias que han forjado la infancia de los vecinos de Estella y su Merindad.

“El 23 de febrero de 1914 comenzaba una nueva etapa para el centro, con el traslado al edificio actual“

La comunidad educativa del colegio Santa Ana realizará con motivo de esta fecha un acto de carácter interno que servirá para recordar la historia de las hermanas en Estella, cuyo origen se remonta mucho más atrás que este primer siglo de actividad en el colegio de la Inmaculada. Era en la segunda mitad del siglo XIX, concretamente el año 1867, cuando comenzaba la labor en la ciudad del Ega de las hermanas de la Caridad de Santa Ana. 

Procedentes de Zaragoza, cinco religiosas llegaban a Estella a petición de la Junta de Beneficencia y por medio del Ayuntamiento de la ciudad. ¿La misión? Hacerse cargo del antiguo hospital de Nuestra Señora de Gracia, que hoy se conoce como el hospital viejo, fundado en 1524 para atender a personas sin recursos. Pocos años después, en 1880, el Ayuntamiento, presidido por el alcalde Eugenio Eraso, pedía a las hermanas que ampliasen su labor con la atención de un parvulario (que antes realizaba Don Santiago Luzuriaga) para niños huérfanos y también para niños de todas las clases sociales. Las hermanas Josefa Ubalde y Margarita Conde se ocupaban de ello. Poco después numerosas familias pidieron para sus hijas una educación más completa a cargo de las religiosas. 

Así, atendiendo a esta demanda, la Congregación de las Hermanas de Santa Ana formó una escuela, atendida por las hermanas Concepción Villar y Soledad Lafont, que solamente admitía a niñas que querían ampliar sus conocimientos en labor, dibujo y música. La demanda de más familias obligó a ampliar la escuela una vez más para poder ofrecer de manera completa la formación humana y religiosa. Se habilitaron nuevos locales en una casa de la parroquia de San Miguel mientras se iniciaba la construcción de un colegio que sería independiente del hospital, en el número 29 de la calle Inmaculada. Mientras tanto, la labor educativa se realizaba también en unos locales más espaciosos de la calle Mayor. 

El traslado al nuevo colegio se realizaba en 1907. El nuevo centro reunía todas las comodidades para impartir enseñanza, como clases amplias e higiénicas, jardín de recreo para las niñas, huerta para solaz de las Hermanas, capilla y dormitorios. Además de ofrecer clases a las alumnas externas se abrió un espacio para niñas vigiladas y se trasladó la escuela de párvulos, con niños y niñas, que seguía funcionando en la Casa de la Misericordia (actual hospital viejo). 

La actividad en el edificio actual, uno de los más emblemáticos del paseo de la Inmaculada, en el número 7 para más señas, comienza pocos años después de aquel primer traslado para aglutinar todos los niveles de formación. En 1913 las hermanas de la Compañía de María, también llamadas religiosas de la Enseñanza o las hermanas catalanas, abandonan el colegio de niñas que atendían en esa misma dirección. 

Entonces, la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana compra el edificio y se trasladan definitivamente. 

El 23 de febrero de 1914 se inaugura una nueva etapa en la trayectoria educativa de las hermanas en Estella. En este nuevo colegio las primeras hermanas que lo atendieron fueron: Jorja Ubalde, Francisca Estrada, Cecilia Arrue, Petra Francoy, Carmen Díaz, Agripina García, Baltasara Santamaría, Ignacia Gómez, Concepción Escorza, Pilar Pascual y Jenara Dionis. 

Numerosos cambios ha sufrido el edificio durante estos cien años. Los más importantes, el aumento en 1960 del número de aulas con siete nuevas debido al crecimiento de las matrículas y por exigencias de la enseñanza. En 1966 se completaba la construcción del tercer piso con cuatro clases más. Esta necesidad de espacio se debía en buena medida al nivel de Bachillerato libre que comenzó a impartirse en 1928, a las clases de Magisterio y de Secretariado. Además de cultura general se impartía carrera de piano, dibujo, pintura, repujado y toda clase de labores. 

Una fecha importante en la historia del centro actual es el curso 1975-1976, cuando se implanta el BUP. Pronto se abandonó debido a los costes excesivos y a la apertura de un instituto mixto en Estella. Pocos años después, otra fecha que da un giro a la trayectoria del centro es el curso 1980-81, cuando el colegio comienza a funcionar como mixto. También se produce un cambio paulatino en el claustro de profesores y se da entrada a maestras y maestros seglares. 

En 1989-89 el colegio Santa Ana se fusiona con el colegio El Puy y se reparten los niveles de enseñanza: Santa Ana mantiene sus orígenes con la educación a los más pequeños –Jardín de Infancia, Educación Infantil y Educación Primaria- y El Puy asume el ciclo completo de la ESO.  

¿Cuál es el principal cambio que ha vivido en el colegio durante su trayectoria? 

Perpe Urra, Tere Lainez y Mª Ángeles Zubiri son tres de las profesoras más veteranas del colegio. 

Por sus aulas han pasado miles de escolares que recibieron los primeros compases de su educación. Explican los principales cambios que les ha tocado vivir durante su larga trayectoria en el centro. 

Perpe Urra Chandía. 65 años


Lleva 42 años en el colegio. Tutora de 6º de Primaria. 

El actual es su último curso. 

“Cuando entré a trabajar, el colegio era solamente de chicas, por lo que me tocó el cambio al colegio mixto. Otro cambio importante fue la introducción de los idiomas y la reestructuración del edificio para adecuarlo a las nuevas leyes. Otra diferencia es que cuando empecé las clases eran de hasta 40 alumnas, hoy el máximo está en 25, además ahora un tutor no pasa todo su tiempo con la clase sino que los alumnos están con más profesores. Las nuevas tecnologías también son un reto”. 


Tere Lainez Ibiricu. 59 años

Tutora de 1º de Infantil. Lleva 39 años en el colegio. 

“Desde el punto de vista pedagógico, los principales cambios serían el constructivismo y el programa de los Bits de Inteligencia. Los Bits son fichas, con imágenes temáticas, por ejemplo medios de transporte, animales, figuras geométricas, personajes… La finalidad es capacitar al niño para que identifique y adquiera conocimientos. El constructivismo es una metodología que convierte a los alumnos en los protagonistas y ellos son los que muestran sus intereses. Partimos de estos intereses para trabajar la lectura y la escritura”. 

Mª Ángeles Zubiri Gorricho. 57 años

Tutora de 3º de Primaria. Lleva 37 años en el colegio. 

“Uno de los principales cambios es la manera de ser de los niños. Son más abiertos, no tienen tanto miedo, y a veces, tampoco muestran tanto respeto hacia las personas mayores. En el plano metodológico me ha tocado vivir grandes cambios: la necesidad de una actualización continua de conocimientos a través de cursos; la adaptación a las nuevas tecnologías, ahora tenemos una plataforma digital educativa, un blog, pizarras digitales…; también han cobrado muchísima importancia aspectos pedagógicos como el trabajo cooperativo y el desarrollo de las inteligencias múltiples”.  

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ENTREVISTA

“La educación está basada en los valores humanos”

Mª Puy Barbarin Mendiluce y Marisa Garraza Rodríguez comparten la dirección del colegio Santa Ana desde la óptica pedagógica y religiosa, respectivamente. La directora y superiora defienden una educación basada en valores, adaptada a las necesidades de la sociedad y a los nuevos requisitos educativos. 

¿Qué significado tiene esta efeméride, que el centro cumpla cien años?

Mª Puy Barbarin. Lo entendemos como la continuidad de una labor que intenta seguir con los mismos principios. 

Marisa Garraza. Las necesidades que tenía la sociedad en los inicios, de acoger a los desvalidos, han cambiado pero seguimos atendiendo las necesidades que puedan existir en el centro. Hoy estamos a lo que la sociedad demanda. 

¿Cuáles son las señas de identidad del colegio?

M.P.B. Primero decir que somos un centro cristiano con un carisma claro de hospitalidad. La educación está basada en valores humanos. Desde el punto de vista pedagógico, apostamos por la innovación y la mejora continua, tenemos un equipo de profesores muy cualificado, trabajamos el desarrollo de competencias, apostamos por el aprendizaje cooperativo, también por los idiomas y consideramos muy importante fomentar en los alumnos el pensamiento crítico y creativo. 

¿Qué retos se marca el centro en los tiempos actuales? 

M.P.B. Podemos decir que el tema de los idiomas es un gran reto, el cambio fundamental. Por otro lado, un gran escollo que tenemos que salvar los centros educativos en general es la poca estabilidad legal que existe en educación. Los cambios son continuos y, lo que es peor, las leyes no son derogadas en su totalidad, aún hay cosas válidas de la LODE. Nos sentimos un poco como moneda de cambio. Yo creo que es necesario llegar al gran pacto educativo. 

¿Cómo es la relación entre el profesor y el alumno? ¿Ha cambiado con el paso del tiempo?

M.P.B. Pienso que el cambio es el de la propia sociedad. Antes el profesor lo era todo, la autoridad. Malo si el alumno iba a casa y le decía a sus padres que le había reñido o castigado el maestro. La situación ha cambiado, también creo que hay más respeto en la actitud del profesor hacia el alumno.  

M.G. Aquí en el colegio la relación entre profesor y alumno es más fácil. Infantil y Primaria son buenos niveles para las relaciones y se favorece el contacto con alumnos, profesores y familia. En Bachillerato seguramente sea algo más complicado. 

Datos del centro

El colegio Santa Ana tiene este curso 2013-2014 un total de 427 alumnos, divididos en 1-2 años (17), Educación Infantil (111) y Educación Primaria (299). Los escolares están atendidos por una plantilla de 40 profesores, de ellos 35 son seglares y sólo cinco religiosas. La plantilla de trabajadores se completa con 7 personas en oficinas y servicios múltiples. En la Actualidad, la congregación de religiosas de Santa Ana la forman 15 hermanas que viven en el edificio. 

Histórico de directores

No están todas, pero sí las directoras de las últimas décadas del colegio Santa Ana: Asunción Lazcorreta, Montserrat Elices, Andresa Aso, Teresa Vélez, Ángeles Jerez, Aurora Picado, Carmen Olza (fallecida en 1996 en Ruanda tras la explosión de una mina antipersona, terminado ya el conflicto bélico), Margarita Aguirre, Josefina Marcos, Carlos Azcona, Rosario Valle, Mª Ángeles Lorenzo y Mª Puy Barbarin. 

15 hermanas en la Actualidad. La comunidad de las hermanas de la Caridad de Santa Ana en Estella la componen 15 religiosas. De pie, de izquierda a derecha, Sagrario Aguado, Rosa Mondragón, Marisa Garraza, Mercedes Sánchez, Pilar García, Pilar Pérez, Isabel Pascual, Remedios García, Mónica Rueda, Emilia Cantalejo. Sentadas, de izquierda a derecha, Purificación Ortigosa, Concepción Martínez, Pilar Arregui, Ana Mª Cerro y Julia Ontoria.  

Junto a la foto de grupo, primer plano de la hermana más veterana de la comunidad. Concepción Martínez tiene 97 años. 

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