“Horra, horra, gure Olentzero!”

“Horra, horra, gure Olentzero!”

El carbonero más querido de la merindad y su compañera Mari Domingi protagonizaron la esperada kalejira que estuvo integrada por más de 700 personas

La tarde del 24 de diciembre se llenó de ilusión con la visita de Olentzero y Mari Domingi. Rondaban las 17:15 horas cuando el sonido de los cencerros de los zanpantzares anunciaba la esperada llegada de estos protagonistas de la Navidad. Poco después, hacia las cinco y media de la tarde, la gran comitiva, integrada por más de 700 personas y numerosos colectivos, acompañó a los protagonistas en su recorrido por la ciudad del Ega.

Arropados por cientos y cientos de ciudadanos y visitantes, los queridos Olentzero y Mari Domingi presidieron la kalejira, que estuvo compuesta, como es habitual, por cuatro carrozas: el Nacimiento, Olen­t­zero viviente y Mari Domingi, y el Solsticio de Invierno (del colegio Remontival). A ellas se unieron diversos colectivos como un grupo de txalaparta, zanpantzares, una comparsa de oficios, el grupo de dantzas Larraiza, diferentes grupos de gaiteros, trikitrilaris, acordeonistas, la coral Ereintza, la fanfarre Alkaburua, el grupo de danzas Ibai Ega y la Banda de Estella, entre otros.

Un año más, la plaza de los Fueros vivió uno de los momentos más emotivos de la kalejira: el homenaje con el canto de villancicos a Olentzero y Mari Domingi

Olentzero y Mari Domingi llenaron de ilusión las calles centrales de Estella-Lizarra y estuvieron arropados por cientos y cientos de personas que los acompañaron y mostraron su cariño a lo largo de todo el trayecto. El recorrido transcurrió por la calle San Francisco Javier, plaza de la Coronación, San Andrés, Baja Navarra, plaza de los Fueros, calle Estrella, Navarrería, Paseo de la Inmaculada y San Andrés, y culminó en Lizarra Ikastola, en donde los txikis pudieron saludar a los dos protagonistas. Pero no acabó todo ahí. Olentzero tuvo una larga tarde y noche de trabajo que llevó a cabo con la ayuda de Mari Domingi. Cansados pero ilusionados, los dos protagonistas fueron depositando en cada hogar los regalos más esperados por los txikis. Después, regresaron a Urbasa para descansar y continuar con su oficio.

Tres años de homenaje en la plaza

Desde hace tres años, uno de los momentos más emotivos de la kalejira de Olentzero es el homenaje en la plaza de los Fueros. El sonido de la txalaparta anunciaba la llegada de los protagonistas a este enclave. Allí, sobre el escenario, un grupo de niños y niñas guiaron los villancicos que todos los presentes cantaron a Olentzero y Mari Domingi. Concretamente se interpretaron ‘Olentzero’, ‘Hator, hator’ y ‘Horra Mari Domingi’. Seguro que los dos protagonistas están deseando volver a la ciudad del Ega el año que viene.

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