
¿Qué supone este aniversario para el grupo de danzas?
Cumplir 60 años como grupo es un hito. No es fácil, sobre todo en algo cultural, en estos tiempos en los que parece que lo cultural está un poco más dejado de lado. Para mí es algo importante.
¿Qué momento vive el colectivo actualmente?
El grupo está bien a nivel interno, pero en cuanto a actuaciones y repercusión, más limitado y tranquilo que antes. Ahora, la mayoría de nuestras actuaciones fuera son intercambios. Puede influir el hecho de que hayan surgido grupos en muchos pueblos y que todo se cierre más a cada pueblo.
¿El ambiente es bueno?
Muy bueno. Si no fuera enriquecedor, yo no llevaría tantos años. Hacemos un trabajo comunal, nadie está por encima de nadie y todos remamos en la misma dirección. Además, somos un grupo intergeneracional y formamos una cuadrilla, con todo lo que eso implica.
En cuanto a integrantes, ¿en qué momento se encuentra el grupo?
Nos mantenemos entre 70 y 80 personas. La participación es bastante lineal, aunque a temporadas fluctúa. Después del 50 aniversario, tuvimos un subidón, están siendo años de mucha más gente.
¿Qué aporta el grupo a la ciudad y a su patrimonio cultural?
Aporta identidad. Mantiene la cultura de Estella y Tierra Estella, para que no se pierda. Es un sentimiento de pertenencia al territorio, a la ciudad. Intentamos llegar a la gente y hacer cosas atractivas, como el festival que estamos preparando para septiembre. En cuanto a las fiestas, sin la presencia de los grupos de danza no sería lo mismo. Damos color y alegría. Y es bonito ver que esto se mantiene con los años. Yo salgo encantado a bailar en fiestas, y creo que aportamos a las fiestas lo mismo que ellas nos aportan a nosotros. Son momentos de conexión con la ciudad.
¿Cómo has vivido la evolución de Larraiza Taldea desde dentro?
El funcionamiento no ha cambiado tanto, hacemos un trabajo en común. Pero sí hemos sabido adaptarnos a los tiempos. Por ejemplo, ahora hay menos chicos en el grupo y se baila chicas con chicas, algo que antes era más complicado. Ha sido una evolución natural, acorde a la sociedad.
¿Qué futuro le auguras al colectivo?
Le veo buen futuro porque hay cantera, muchos niños y niñas que quieren bailar. Me preocupa más la falta de demanda de actuaciones para este tipo de danza. El grupo me genera confianza porque siempre hay gente dispuesta a tirar hacia adelante.
