
También en esta edición hubo porteadores suficientes para trasladar durante todo el recorrido a los pasos. El itinerario tuvo como inicio y final en la iglesia de San Juan, en la plaza de los Fueros.
Eran las 20.30 horas, cuando Los Malditos abrían la comitiva, seguidos por los diferentes integrantes del Antiguo Testamento –Abraham e Isaac, Moisés y el Rey David. Continuaba el sumo sacerdote, el arca de la Alianza, el Pueblo Hebreo (nutrido con los participantes de menor edad), los discípulos y Jesucristo.
Y les llegaba el turno a los Pasos que escenifican los diferentes momentos de la pasión y muerte de Jesucristo, que se vive el viernes santo. Así, desfilaron por orden, guiados por sus respectivos priores, la Oración en el Huerto, el Cristo Atado a la Columna, el Ecce Homo, la Verónica, El Calvario, El Descendimiento, el Santo Entierro y La Dolorosa.
Intercalados entre ellos, el público pudo ver los estandartes de los cuatro elementos –Tierra, Aire, Agua y Fuego-, a los romanos y el clero. La Procesión contó, como cada año, con la participación de la Asociación Cultural Unión Musical Estellesa-Banda de Estella, los tambores y el solo de trompeta. Todos ellos imprimieron solemnidad y ritmo al desfile pausado de las andas por las calles céntricas.
La celebración del Santo Entierro aglutina una participación cercana a las 450 personas. Cada uno de los pasos desfiló gracias a la voluntad y el esfuerzo de una media de 24 personas por paso, lo que permitió el relevo de los 18 porteadores que son necesarios bajo cada una de las andas.
La Procesión tardó en torno a dos horas en cubrir el itinerario habitual: desde la plaza de los Fueros, por la calle La Estrella y Chapitel, la calle Mayor y Baja Navarra, desde donde la comitiva enfiló de nuevo la plaza antes de entrar con todo el cuidado en la iglesia de San Juan Bautista. El buen tiempo animó a la gente a salir a las calles y a ver pasar un acto religioso que requiere de muchos preparativos y mucha organización.
Desde la Hermandad de la Vera Cruz, la valoración de la Procesión de este 2026 es muy positiva en todos los sentidos. “Estamos muy contentos y muy satisfechos del resultado, de la organización, de la cantidad de porteadores que se han implicado, y queremos agradecer a todo el mundo su apoyo y participación, tanto a los que están siempre como a los que han llegado nuevos. A todos. A todas las personas que han ayudado de cualquier manera”, expresó Ana Tomás, priora de La Verónica.
Explica la cofrade que no sólo es portear, también acompañar y llevar las velas, ayudar a vestir a los niños del Antiguo Testamento, preparar los pasos, poner las flores y después, cuando todo ya ha acabado, trasladar de nuevo a los pasos a su lugar de retiro hasta el próximo año. “El compromiso de la gente ha sido total. Y también el respeto hacia todo lo que conlleva esta celebración”, añadió Tomás.
Aunque la procesión de Viernes Santo está ya totalmente consolidada en la agenda de Semana Santa, cada año la Vera Cruz se esmera por mejorar todo aquello que esté en su mano haciendo partícipe a todas las personas que han intervenido y pidiendo opinión. “El objetivo es que toda persona que participa se sienta parte del cariño de esta hermanad y se consigue”.
La cita del Viernes Santo se sumó a otros dos momentos de celebración religiosa en las calles de la ciudad. El viernes 27 de marzo inauguró la programación La Dolorosa, con su traslado, y el jueves 2 la segunda edición de la Oración en el Huerto.
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