El impulso vecinal permite rehabilitar el exterior de la iglesia de Piedramillera

El impulso vecinal permite rehabilitar el exterior de la iglesia de Piedramillera

Una colecta popular ha apoyado la financiación de los trabajos que, con un presupuesto de 150.000 euros, terminaron el pasado mes de abril

Cuando en noviembre de 2019 se cerró al culto la iglesia de Santa María de Piedramillera por riesgos para la seguridad, los vecinos tuvieron claro que no se podían quedar de brazos cruzados. Su iglesia, que ha presenciado bautismos, comuniones, bodas y funerales, buenos y malos momentos que pergeñan la historia de un pueblo, tenía que reabrir sus puertas para continuar con el culto religioso. Y había que conseguir el dinero para su rehabilitación.

Una colecta permitió recabar cerca de 50.000 euros para apoyar a un préstamo de 100.000 euros avalado por el arzobispado, que también aportó una ayuda económica. Un consejo parroquial renovado en miembros y en determinación por sacar el proyecto adelante inició los trámites de un proceso que se desarrolló con bastante celeridad durante el año de pandemia.

En el verano de 2019 comenzaron a caer cascotes de la cubierta de la nave principal que evidenciaron la urgencia de las obras

Los problemas en el exterior del edificio, que ya presentaba grietas, fueron evidentes en verano de 2019 cuando empezaron a caer cascotes de la cubierta de la nave principal. Cuando se cerró al culto, los vecinos se reunieron y decidieron aunar esfuerzos para afrontar la financiación de una obra que querían sacar adelante. “Empezamos a recibir aportaciones de los vecinos y vimos que la respuesta era increíble. Se contactó no sólo con las cinco o seis casas que hay habitadas en invierno sino con todos los propietarios, y vimos que con su ayuda y con un préstamo, la obra era factible”, explica una de las cuatro personas que integran el consejo parroquial.
El proyecto se encargó al estudio de arquitectura de Jesús Alén y se detectó que no sólo había daños en la cubierta principal, también en las secundarias. Asimismo, era necesario arreglar las grietas de las fachadas, rejuntar piedras de sillería y reforzarla en algunos puntos. Además, la cumbrera estaba desplazada por problemas de humedades en el suelo. En definitiva, se trataba de una obra que supuso la importante inversión de 150.000 euros. Las obras comenzaron en noviembre de 2020 y terminaron el pasado mes de abril.
Una eucaristía, presidida el viernes 14 de mayo por el ecónomo del Arzobispado, Carlos Ayerra, permitió retomar el culto y presentar oficialmente al pueblo el resultado de los trabajos. También asistieron el Arcipreste de la zona, Javier Resano; el párroco de Piedramillera, Javier Domínguez; y sus homólogos en el Distrito de Igúzquiza, Germán Martínez, y José Ángel Zubiaur, en Elizondo.
La iglesia de Santa María luce espléndida en su exterior, a la espera de una segunda fase que permita rehabilitar el interior, que alberga un valioso retablo catalogado como Bien de Interés Cultural.

 

Fotos

Una herencia que permitirá actuar también en el interior del templo

Cuando ya estaban iniciados los trabajos de rehabilitación en el exterior de la iglesia parroquial de Piedramillera, una herencia cayó del cielo. La voluntad de una señora nacida en Piedramillera y residente en San Sebastián permitirá acometer una segunda fase de rehabilitación en el interior de la iglesia.

IGLESIA DE SANTA MARÍA

La iglesia de Santa María de Piedramillera, del siglo XVI, de estilo tardogótico, está construida en sillarejo. Presenta nave única, con dos tramos cubiertos con bóvedas de crucería estrellada, cabecera cuadrada y coro elevado a los pies. Junto al presbiterio, en el lado de la Epístola, se levantó, a finales del siglo XVII, la capilla del Santo Cristo.
De planta cuadrada, cubierta con cúpulas sobre pechinas, se decora con yeserías barrocas. En el lado del Evangelio se levanta al Capilla de las Vírgenes, formada por un espacio cuadrado cubierto por cúpula sobre pechinas y otro rectangular que se cubre con bóvedas de cañón con lunetos.
La portada de acceso, del siglo XVII, se abre en arco de medio punto y está protegida por un pórtico. A los pies del templo, se eleva la torre neoclásica, de piedra, del siglo XVIII. En el interior de la iglesia destaca el Retablo Mayor, plateresco, del siglo XVI y la talla del Santo Cristo, del siglo XVI. La talla fue muy venerada sobre todo en los años 20 del siglo pasado, cuando se acercaba en peregrinación hasta la iglesia gente de diferentes puntos de Navarra y de provincias limítrofes buscando curas o protección por tener atribuidos milagros.

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