Carnaval en familia o en cuadrilla

Carnaval en familia o en cuadrilla

Los disfraces pusieron las notas de color y diversión en la plaza de los Fueros de Estella en la tarde-noche del sábado 18

La plaza de los Fueros fue un año más el epicentro del Carnaval. Los primeros disfraces se congregaban en torno a las cinco y media de la tarde y, poco a poco, la plaza se convertía en un hormiguero de personajes y en una explosión de color. En familia o en cuadrilla, los vecinos de Estella vivieron una tarde-noche menos fría que los días anteriores; una bendición que animó a los indecisos a salir a la calle bajo nuevas identidades.

Astronautas de la NASA, ‘Granjeros que buscaban granjera’ y 

esquimales con su iglú fueron algunos de los más originales.

Los disfraces tradicionales y fieles a la cita convivieron durante unas horas con otros más imaginativos y preparados. No faltaron las princesas, las hadas, las reinas, los animalitos de granja o de selva. Tampoco los mosqueteros, los bucaneros, los indios y los vaqueros. A los monstruos con careta, que nunca fallan, se sumaban otros más llamativos este año, como un ejército de mecánicos de Ferrari, un grupo de astronautas de la NASA, roqueros con guitarras eléctricas y esquimales con su iglú. También hubo alusiones televisivas de la mano de un grupo de ‘granjeros que buscaban granjeras’.

Cada año, más padres y madres se animan a participar por la tarde con sus hijos de la fiesta del Carnaval y disfrutar conjuntamente de una actividad divertida y diferente. La fiesta continuaba por las calles y los bares durante la noche, reservada para los mayores.

REUNIÓN FAMILIAR DE VAQUEROS Y DE FIERAS 

“Nos hemos disfrazado mi hija y yo para involucrarnos con los niños. Es algo divertido”, decía Maite Soler Ferret, abuela de Martina y Criso, dos tigres de 29 y 18 meses, respectivamente. Maite Soler junto con su hija, Silvia Rocamora Soler, habían buscado en el fondo de armario prendas con las que pudieran adoptar una estética de vaqueras: pantalones tejanos, chaleco y gorro, una indumentaria que algo tenía que ver con la de domadoras, para manejar a los dos pequeños felinos.

CUADRILLAS DE MONJAS Y CURAS

Una congregación entera de monjas paseó por la plaza desde primera hora de la tarde, junto con un confesionario realizado en cartón. Eran alumnos y alumnas de cuarto curso de Lizarra Ikastola, entre otros, Maitane Otamendi Martínez, Marina Bermejo Astiz, Haizea Amatria Valencia, Leire López Rebolé, Nerea Tardienta Zurbano, Irati Echave Romero y también algún chico como Julen Díez Armendáriz, Asier Mangado López o Unai Puyol Irisarri. 

“Fue el primer disfraz que se nos ocurrió y nos gustó mucho. Así que vamos casi toda la clase de lo mismo”, decía una de las “religiosas” integrantes. Sus hábitos negros eran fruto de la mano de obra de madres, abuelas y tías que se volcaron con la preparación de los carnavales. “En el día de hoy lo que queremos es divertirnos, teníamos muchas ganas porque es uno de los mejores días del año”, añadían. Su tarde culminaría con un bocadillo.

UN EJÉRCITO DE MECÁNICOS

La afición por el automovilismo y por Fernando Alonso, y también el hecho de que fuera una indumentaria fácil de preparar, hicieron que un auténtico ejército de mecánicos de Ferrari invadiera la plaza de los Fueros por unas horas. Eran varias clases de alumnos del colegio Santa Ana, la mayoría de sexto de Primaria, aunque también había escolares del Mater Dei. 

Entre ellos lucían mono y gorra rojos Álvaro San Martín Goñi, Eduardo Echegaray Tomás, Andrés Ajona Casado, Raquel Martínez Luis, Iciar Gómez de Segura de Luis y Micaela Vargas Madariaga. Eran solo seis nombre entre treinta o quizá cuarenta. “Se nos ocurrió porque nos gusta el automovilismo a muchos. Además, el buzo rojo nos permite ir bien abrigados debajo. También llevamos la gorra y las pegatinas, ha sido fácil de encontrar todo”, decía uno de los pilotos. A Fernando Alonso le deseaban lo mejor en la próximo campeonato. 

MOSQUETEROS ADULTOS Y NIÑOS 

Una comida permitió a la cuadrilla de amigos preparar con sus hijos en la sociedad El Cotarro la tarde-noche de Carnaval. A primera hora de la tarde, cuando en la plaza de los Fueros empezaba  a crearse ambiente, irrumpía un buen número de mosqueteros, adultos y niños. Allí estaban, entre otros, José y Ana Sánchez Sánchez, Sergio Rivero Gainza y Unai Gardoki Alcorta, con varios niños, entre ellos Aketza Sánchez Aguirrepeña, Sonia Urdangarin Sánchez y Nahia Otxotorena Ferrer. 

“No es la primera vez que nos disfrazamos en cuadrilla con los niños. Otros años hemos ido de bomberos, de pollos o de piratas. Generalmente nos solemos juntar con tiempo y decidimos el disfraz, pensando sobre todo en que sea cómodo. Después comemos en la sociedad, nos preparamos y salimos a la plaza”, decía una de las integrantes de la cuadrilla. 

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