
Han pasado sesenta y siete años entre las dos imágenes, pero el edificio de ‘la estación’ mantiene prácticamente la misma estética exterior. La zona de taquillas y la marquesina se renovaron en 2024, si bien el edificio en sí mismo apenas ofrece diferencias.
La construcción de la estación de ferrocarril terminó en septiembre de 1927. El arquitecto Alejandro Mendizabal Peñas la diseñó dotándola de cierto esplendor, dada su importancia como estación en el extremo de la línea que comunicaba Estella con Vitoria. Inspirada en el Palacio de los Reyes de Navarra, la obra costó 183.544 pesetas.
Aunque las dos fotos apenas ofrezcan un cambio, lo que ha variado es su finalidad y, por ello, su entorno. El vasco-navarro, conocido como ‘El Trenico’, realizó su último viaje el 31 de diciembre de 1967. La instalación se clausuró y se desmanteló.
La estación se reconvirtió para uso civil y, además de albergar durante años la Escuela de Música y oficinas, pasó a ser estación de autobuses. Hoy, el edifico da cabida a la taquilla de venta de billetes de La Estellesa. También alberga la oficina del Consorcio Turístico Tierra Estella, sedes de asociaciones locales bajo el nombre ‘Auzolan’ y al bar de la Estación, testigo del pasar de los viajeros.
En la imagen antigua llaman especialmente la atención el suelo de piedras, los raíles de acero y el jardín anexo a la estación, con árboles y rodeado de setos, que actualmente es la terraza del bar. Al fondo, se aprecian otras construcciones vinculadas con las necesidades del servicio ferroviario, hoy ya inexistentes.
Seguramente al ver esta foto antigua, muchas personas sentirán la nostalgia de un pasado en el que viajar en tren era una experiencia única.
