
Regresamos, nuevamente, a través de la sección ‘Ayer y hoy’, al pasado de la calle Lizarra. En el número anterior, los objetivos de las cámaras que tomaron cada una de las dos imágenes publicadas enfocaban en el sentido opuesto.
En esta ocasión, a través de este palalelismo gráfico, rendimos homenaje, por un lado, al porte estoico de la torre de la iglesia de San Pedro de Lizarra. Y, por el otro, al paisano que, en burro como medio de transporte, se dirigía, quizá, a cultivar su huerta. En cambio, la foto tomada hace unos días en el mismo lugar muestra el paso del tiempo a través del cambio en las infraestructuras y en las construcciones y, sobre todo, a la presencia del vehículo a motor. ¡Qué tiempos aquéllos!
Fotos: Domingo Llauró y Raúl Vergarachea.
