ASOCIACIONES – Sociedad de Cazadores y Pescadores Deportivos de Estella

La falta de afición y subvenciones, el vedado del Ega y la ausencia cada vez más abultada de especies cinegéticas no favorecen al colectivo estellés

La Sociedad de Cazadores y Pescadores Deportivos de Estella es uno de los colectivos más antiguos de la ciudad del Ega. Tras el Club Deportivo Izarra cuyo origen se remonta a los años 20, esta asociación dedicada a la caza y la pesca tiene documentadas sus primeras reuniones en torno a 1934. Aunque no fue hasta 1949 cuando, después de la guerra, se instauró oficialmente como colectivo con sede en el Círculo Católico de Estella.

Cincuenta y cinco años después, la Sociedad de Cazadores y Pescadores Deportivos de Estella inauguraba una nueva sede para sus 1.300 socios. Desde entonces, las reuniones oficiales relacionadas con estas dos aficiones, así como los ratos de merienda distendidos se mantienen en esos mismos locales de la calle La Corte, 17 de Estella.
A pesar de mantener objetivos y filosofía, la situación del colectivo en estos 66 años ha cambiado sustancialmente. En 1995 el número de socios con cuyas cuotas se hacía frente al pago de la nueva sede, era de 1.300, cifra que se reduce a la mitad en este 2015 con tan solo 644 aficionados a la caza y a la pesca.

No corren buenos tiempos para estas aficiones y, por lo tanto, tampoco para la entidad que las agrupa. Sin embargo, las puertas de la sociedad están continuamente abiertas a todo aquel que disfruta de la naturaleza, la caza y la pesca. Sin ser agoreros pero atendiendo a la realidad de estas aficiones, los integrantes de la junta, no tienen buenas perspectivas respecto a la continuidad del colectivo.

En ello influyen diferentes aspectos. Por un lado el escaso interés de las nuevas generaciones. “La gente joven no muestra interés por estas aficiones, especialmente por la caza”. Y por otro, las dificultades y trabas que vive especialmente la pesca. “Aunque la pesca tiene más adeptos, las prohibiciones –el Ega lleva más de 10 años vedado-, y la escasez de subvenciones no hacen que la situación mejore”, apunta Jesús Vicente Urra, presidente de la entidad desde 2007.

Entre sus funciones, la Sociedad de Cazadores y Pescadores se encarga de gestionar el coto de pesca intensiva de Arínzano y el de Zudaire -que lleva 2 años vedado-, así como el de cangrejo del Ega. También son los responsables de la zona mixta –desde la presa de la antigua harinera de Estella hasta Arínzano- donde los más jóvenes disfrutan de la pesca de la trucha, sin licencia ni pase, a través de lo que se intenta captar nuevos aficionados. Asimismo, es la responsable del coto de caza de Estella de 1.300 hectáreas repartidas entre Santa Bárbara, los Castillos, Belástegui, Valmayor, San Lorenzo y San Millán; muy pequeño en comparación a los que existen en la merindad.

Para todo eso la asociación cuenta en la actualidad con un guarda, Juan Lage, que se encarga de controlar vertidos al Ega o cualquier tipo de agresión susceptible de ser sancionada. Lage, que ostenta este papel en el colectivo de Estella desde hace 18 años ahora realiza la labor en solitario, si bien, en tiempos mejores contaba con otros dos compañeros. “Ahora no da para más. Con las cuotas, los pases de pesca y las tarjetas de caza de los 644 socios, sólo podemos mantener la actividad de un guarda, pero en los años buenos tuvimos hasta tres personas encargadas de ello”, comenta con cierta tristeza, Vicente.

El colectivo se encuentra ahora en plena temporada de caza. Los aficionados a la paloma esperan estos días el paso de este ave migratoria. “La temporada va desde el 1 de octubre hasta el 31 de diciembre, pero como ha cambiado mucho el hábito de la paloma, ahora pasan en bandadas muy muy grandes en dos o tres días. Así, que generalmente, para el 10 de noviembre ya no hay paloma para cazar”.
El coto de Estella tiene 32 puestos fijos para caza de paloma al vuelo y, aunque es mucha la afición, cada vez es más difícil disfrutar de ella. Por ello, la caza se ha convertido más en una reunión social que en el acto propiamente dicho de cazar. “Disfrutamos con los preparativos del puesto, con subir y adecentar la zona, con realizar el almuerzo y pasar la mañana, porque lo que es cazar, ya no se caza”, explica Vicente.

Por su parte, los aficionados a la pesca que representan un número bastante mayor dentro del colectivo, apuran sus últimos días en el coto intensivo de Arínzano cuya temporada comenzó el 1 de marzo y se termina el 31 de octubre. Los que lo realizan en la zona mixta deberán esperar hasta el 1 de abril para poder pescar trucha hasta el 31 de julio.

Además de la gestión de los cotos de caza y pesca, la asociación imparte en sus locales un cursillo de mosca para jóvenes y realiza un concurso de pesca dividido en diferentes grupos de edad en el mes de abril. Asimismo, los socios disfrutan de un día de cacería en la Valdorba donde cazan faisanes y perdices y almuerzan.

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DATOS


Fundación: El origen del colectivo se remonta a 1934, pero no fue hasta 1949 cuando se constituyó legalmente como asociación.

Número de socios: en la actualidad integran el colectivo 644 socios. Aunque en los primero años de 2000 llegó a representar a más de 2.500 aficionados.

Junta: Jesús Vicente Urra (Presidente), Francisco Javier Azpilicueta De Luis (vicepresidente) y vocales: Joaquín Montero Larrión, Javier Albéniz Echarri, Leonardo Armañanzas Echauri, Jorge Ros Balerdi, Francisco José Casas Garrués, José Luis Balenzategui Hernando, Juan José Valencia Albéniz, Antonio Muneta Larrión y Jesús Echeverría Martínez. Secretaria: Encarna Osés Urdangaráin.

Cuotas: el colectivo se financia a través de sus cuotas que son de 4,5 euros al año para socios menores de 18 años, 25 euros para aficionados entre 18 y 60 años y 12, 5 euros para mayores de 60 años. Además, cuenta con los pases de pesca y las tarjetas de caza.

Actividades para colectivos sociales


La Sociedad de Cazadores y Pescadores Deportivos de Estella colabora estrechamente con colectivos sociales de la ciudad de Ega y Navarra. Lo haces a través de la organización de jornadas en el coto de Arínzano con entidades como ANFAS, ONCE, ANASAPS y la Asociación de Retinosis Pigmentaria de Navarra. En esos ratos lúdicos los integrantes de los colectivos pescan truchas, almuerzan y reciben trofeos al mejor pescador.

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