“Aquí tenemos material. En Perú, valores”

“Aquí tenemos material. En Perú, valores”

La vecina de Sansol de 31 años conoció durante un mes la zona de Sierra Central en Perú gracias a un programa de cooperación

El curso de cooperación internacional “Ven y aprende del Sur”, de la ONG Setem-Navarra, llevó a la vecina de Sansol Cristina Remírez Marquínez hasta Sierra Central en Perú. Era el culmen de una formación sobre distintos temas de sensibilización que realizó todos los sábados a lo largo de seis meses. Durante su estancia en la región andina de Huancavélica, Cristina Remírez, ingeniera industrial de 31 años, convivió con dos comunidades campesinas de la zona más olvidada del país y pudo conocer el funcionamiento de una ONG.

““Su alimentación básica es el arroz y las papas, apenas consumen carne
y leche. Por ello, los niños sufren graves problemas de desnutrición”“
¿En qué consistió la experiencia?
Era un viaje de un mes como colofón a un curso de sensibilidad sobre distintos temas, como género, interculturalidad, seguridad alimentaria o cooperación. El requisito para hacer el viaje era el curso. Durante todo el mes de agosto pudimos conocer la realidad del país y también el trabajo que realiza una ONG. En este caso, DESCO, con un programa específico en Sierra Central.

¿Cuál era vuestro programa cada día?
Durante el mes pudimos convivir en dos comunidades de Sierra Central, la zona más deprimida de Perú, donde el 85% de la población vive por debajo del umbral de pobreza. Una familia nos acogió en su casa y desde allí nos movíamos para realizar diferentes experiencias, como acompañar a un médico durante la campaña de nutrición, seguir otra campaña de lactancia materna, otra de planificación familiar y también producimos un vídeo con fines de sensibilización. Era un cometido del programa y contamos con testimonios de un médico y dos profesores.

¿Cómo vive la gente allí?
Es la zona más olvidada de Perú. Viven en casas de adobe que acogen familias grandes. Su alimentación básica es el arroz y las papas, apenas consumen ni carne ni leche y, por ello, los niños sufren grandes problemas de desnutrición. Tampoco son capaces de autoabastecerse porque las comunidades se sitúan a más de 3.000 metros de altitud y la tierra es muy árida. Sí que tienen luz pero no agua corriente. Algo destacable es que en una de las comunidades que estuvimos, Cachillallas, a 3.600 metros, comenzaban a funcionar los teléfonos móviles.

¿Te ha sorprendido lo que has visto? ¿Esperabas encontrarte una situación mejor o peor?
Las condiciones de vida son más duras de las que me podía llegar a imaginar. Quizá haya evolucionado mucho en los últimos diez o veinte años, gracias a la cooperación internacional, por ejemplo, mediante la instalación de invernaderos y muchas otras iniciativas, pero aún así se ve que todo es insuficiente.

¿Qué te ha llamado más la atención?
La acogida de la gente es lo que más me ha sorprendido. Aquí, en nuestros pueblos, lo más normal es mirar sorprendido a alguien que llega nuevo, incluso lo miras de lejos. En Perú la gente es muy curiosa, se acercan a ti, te preguntan y te acogen en sus casas aunque no tengan nada. Son muy cariñosos.

¿Qué fue lo mejor de la experiencia?
Que he vuelto con una visión diferente el mundo. Vuelves aquí y entiendes mucho mejor por qué la gente quiere salir de su país y buscar otras oportunidades. Nosotros en el primer mundo tenemos material, pero ellos en el Sur, tienen valores. Los países del Norte podemos hacer mucho más por los del Sur. Incluso desde aquí se pueden hacer innumerables cosas. ¿Cómo? Intentando cambiar el modelo de desarrollo económico que beneficia a los países “ricos” y empobrece a los que menos recursos económicos tienen.

¿Es importante la colaboración de las personas en lugares necesitados?
Yo creo que es imprescindible. ¿Qué pasaría si no existiera? Los países del Norte nos comeríamos todos sus recursos. Si no fuera por las ONG no habría ningún tipo de freno para las macro-empresas y, en definitiva, para el consumidor final. Una labor muy importante de las ONG es también la sensibilización. Su presencia y su intervención en Cooperación Internacional me parece necesaria para avanzar en la defensa de los Derechos Humanos.

¿Has visto las imágenes de Haití?
En casos de auténtica catástrofe y horror como el que están viviendo en estos momentos en Haití considero fundamental la actuación internacional como medida de emergencia, siempre teniendo en cuenta a las organizaciones locales. Espero poder poner mi granito de arena de alguna manera.

¿Animarías a la gente a participar en programas de cooperación?
Por su puesto, es la forma más directa de sensibilización. Ves claramente las grandes diferencias económicas, lo mal repartido que está el mundo. La experiencia ha sido muy enriquecedora y nunca olvidaré las experiencias compartidas en la sierra andina.

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Programa ‘Ve, Participa y Cuéntame’

El curso que abrió la puerta a Cristina Remírez y a otros tres participantes navarros en la última edición lo organizaba la ONG Setem Navarra con la colaboración de DESCO. Asimismo, el curso y la experiencia en el país de destino era posible gracias a la financiación del programa del Gobierno de Navarra ‘Ve, Participa y Cuéntame”.

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