
La relación de su tío, Juan del Castillo, con el municipio de Arellano llevó a Diego a conocer en 2023 la parroquia de San Román y sus campanas: cuatro elementos entre los cuales uno, el más pequeño, la campana de párvulos, llamó su atención por dos razones. La campana data del año en que nació una mujer de Arellano, Victoriana Arizaleta (1878) y en su yugo una dedicatoria la recuerda por su muerte.
El joven y su tío han contribuido a restaurar el badajo de la pieza para su conservación y para que vuelva a sonar una vez al año: el 15 de octubre, Día Internacional de la Mujer Rural, en recuerdo de Victoriana Arizaleta y de todas las mujeres que habitan y mantienen vivos los pueblos.
¿Cómo nace tu interés por el mundo de las campanas?
Siento interés desde que tengo memoria, desde muy pequeño, con 3 años. Me llevaban por la calle y campana que tocaba me la quedaba mirando. De manera instintiva. Conforme he ido creciendo me he interesado por los nombres, por los años de las campanas, los tipos. Es algo curioso porque nadie más en la familia ha tenido mucho interés en el tema.
¿Qué te atrae especialmente hoy en día de esta afición?
Nunca lo he sabido muy bien, pero siempre me ha llamado la atención. Pienso que ahora es, sobre todo, una manera de conocer lugares. Veo qué campanarios se pueden visitar para observar las campanas. Otros amigos no creo que se levantasen un domingo a las siete de la mañana para ir a un campanario, pero yo lo hago. Salgo mucho, sobre todo por Navarra, y me acompaña mi tío.
¿Es una afición poco común entre la gente de tu edad?
Pues la verdad es que yo tengo la suerte de compartir afición. Formo parte de un grupo de campaneros de Navarra, somos chavales jóvenes de entre 12 y 20 años con los mismos intereses. Hay uno chico de Estella, otro de Viana, otro de Orcoyen y de otros lugares más.
¿Cómo llegas a conocer la iglesia, campanario y campanas de Arellano?
Mi tío es la persona que me acompaña en estas cosas y él tiene un amigo en Arellano. Una vez le preguntó si podríamos subir al campanario y fuimos. Pensamos que íbamos a encontrarnos uno no especialmente impresionante porque es un pueblo pequeño, pero la torre nos sorprendido por imponente y las campanas, también. Son dos campanas grades en dos ventanas y dos campanillos muy pequeños en dos ventanas muy pequeñitas. Uno de ellos, el de menor tamaño, es el que nos llamó la atención.
Es el que esconde una bonita historia, ¿la cuentas?
Nos llamó la atención porque en su yugo ponía ‘En memoria de Victoriana Arizaleta’. Buscamos algo de información y en un informe de ‘Patrimonio para jóvenes’ encontramos algo. Victoriana Arizaleta fue una mujer que hizo mucho por el pueblo. Se le suponía pudiente y una persona que se movió mucho por el territorio, teniendo en cuenta la época, el siglo XIX. Se decía también de ella que, como madre, cuidaba mucho de sus hijos y actuaba en favor de los demás.
En la campana ponía también María y José (probablemente los santos, algo común) y el año, 1878. En ese año nació Victoriana, por lo que la familia pudo mandar hacer el campanillo. Esto era algo que ocurría entonces, muchas campanas las encargaban personas que quería pagarlas y otras corrían a cargo de la iglesia.
Otra curiosidad de la campaña de Arellano es que el yugo era de metal, por lo que debió de sustituir al original, seguramente de madera, ya que el metal se empezó a usar a principios del XX. Este yugo es el que porta la inscripción ‘(símbolo de la cruz) En memoria de Victoriana Arizaleta’. Pudo ser su hijo quien lo donó en el siglo XX y quien hizo la dedicatoria a su madre en la muerte de ésta.
¿Es una historia que se conoce en el pueblo?
Yo creo que no mucho. No hemos investigado a fondo, pero sería interesante buscar más.
¿Qué tipo de campana es el campanillo dedicado a Victoriana Arizaleta?
Es una campana de párvulos. Este tipo de campanas servían para llamar a niños o, en casos más tristes, se tocaba en caso de fallecimiento de un menor. Esta campaña actualmente no se toca y es curioso también que, a pesar de datar de 1878, el lugar donde pega el badajo apenas está marcado, por lo que durante su historia no se ha tocado mucho.
¿Qué usos han tenido las campanas en el pasado?
Existen muchos toques. Desde toques para despejar las nubes hasta toques por si alguien se había perdido. También los toques típicos de fiesta, de misa diaria, de fallecimiento, de incendio y, por supuesto, como reloj para la gente que estaba en el campo.
De hecho, considero muy importante que hoy no se pierda el toque manual de las campañas. Con la electrificación se empieza a perder, pero al mismo tiempo también se está intentado recuperar por su valor en el pasado y por mantener la esencia de las campanas. No hay que olvidar que las campanas eran antes como hoy el WhatsApp.
Desde la primera visita en 2023 has acudido varias veces al campanario de Arellano y el pasado año detectaste un problema. ¿Cómo contribuiste a solucionarlo?
En una de las visitas vimos que el badajo del campanillo estaba atado con una cuerda de plástico de las que se utilizan para enfardar la paja. Estaba muy deteriorada, así que pensé en cambiarla porque sobre todo me gusta ver cómo se hacen las restauraciones de campanas. Siguiendo el procedimiento que actualmente realizan los profesionales y después de comprar los materiales, lo arreglamos mi tío y yo. También engrasamos la campaña para que pudiera ser tocada. Estaba abandonada y era una campana que se tocaba antes desde abajo y que daba vueltas sobre su eje. Estamos muy contentos de haber contribuido a su mantenimiento.
¿Va a volver a sonar tras el arreglo?
Pues sí, curiosamente es una idea de la pareja del amigo de mi tío, Natalia, de Arellano. Pensó que la campana podía sonar el 15 de octubre, el Día de las Mujeres Rurales, en honor a todas ellas y, especialmente, en recuerdo de Victoriana Arizaleta.
¿Te sientes ahora mucho más unido a Arellano?
Desde luego que sí, sobre todo a su campanario. Desde que fui la primera vez, no he dejado de acudir cada año.
Victoriana Arizaleta (1878-1960) fue matrona
Según la información que publica la asociación navarra Patrimonio para Jóvenes, fruto de la investigación de dos de sus miembros, Victoriana Arizaleta nació en Arellano en 1878. Se sabe por la fecha de su boda, que tuvo lugar en Estella en 1901, cuando la joven tenía 23 años. Fue hija de Pascasia y de Antonio, también de Arellano, y se casó con Justo Veintemillas, de profesión barbero y natural de Salinas de Oro. Se desconoce cómo llegaron a conocerse, si Justo fue a Arellano a trabajar o si Victoriana se desplazó con su familia en algún momento a Salinas. Durante años, Victoriana y Justo vivieron en Acedo, ella ejerció como matrona en la zona. Destacar, de manera anecdótica, la casualidad de que la campana dedicada a la matrona fuera la de párvulos, la vinculada con los niños.
Se cree que Victoriana fue una mujer de relevancia social y situación acomodada. Sin embargo, su funeral fue “de segunda”, seguramente por motivos de austeridad más que de posibles. De hecho, explica el texto de Patrimonio para Jóvenes que se evitaron los gastos de una celebración solemne, como el coro y los concelebrantes.
Hijos de Victoriana y Justo fueron, entre otros, Santiago, sargento de Infantería y caballero mutilado de guerra, quien llegó a ser alcalde de Arellano muchos años. Santiago vivió con su madre en Arellano hasta la muerte de ésta, en 1960, viuda desde 1943. En cuanto al hijo, Santiago, falleció hace más de tres décadas en Estella. El texto deduce que pudo ser la propia Victoriana quien dejó pagado el gasto del cambio de yugo y la inscripción, o quizá su hijo Santiago en el momento del fallecimiento de la madre.
Agradecimiento desde Arellano
El pueblo de Arellano agradece el interés y la labor de Diego y Juan del Castillo. “No todos los días un chico de 14 años dedica tanto tiempo a investigar, aprender y cuidar un patrimonio que, además, ni siquiera pertenece a su pueblo, sin pedir nada a cambio y asumiendo todos los gastos del arreglo. Muchas gracias por vuestro trabajo, vuestra generosidad y el cariño con el que habéis tratado una pequeña parte de la historia de Arellano” (Natalia Embade).

